As You Were: la emancipación de Liam Gallagher

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Oasis siempre se movió por la fuerza motora surgida de la fricción de esos dos polos opuestos que eran Liam y Noel Gallagher. Su historia, la de uno de los últimos grandes fenómenos de la historia del rock, se explica precisamente atendiendo a este binomio, a esas dos caras de una misma moneda: Liam formó el grupo, Noel lo hizo famoso; Liam le dio la actitud, Noel la aptitud; Liam lo fue destruyendo desde dentro, Noel le dio carpetazo definitivamente. Lo explicaba de forma acertada el mayor de los hermanos en una de las incontables entrevistas en las que se le han preguntado por una futura reunión del grupo: «en solitario nunca me pongo nervioso. Con Oasis a veces sentía ansiedad, porque con Liam nunca sabías lo que iba a hacer. Podía subir al escenario, pasar al lado del micrófono y decir que no tenía ganas de cantar por cualquier razón. (…) Por supuesto que la tensión era bastante importante, pero eso nos hizo lo que fuimos. Y la gente lo sabía».

Así que cuando Oasis cerró sus puertas definitivamente en 2009, y lo hizo, cómo no, con un sonoro portazo, nadie se sorprendió de un acontecimiento que venía anunciándose desde hacía casi una década y media. Lo sorprendente era que la banda hubiese llegado hasta allí. De hecho, y como atestigua el documental Supersonic, sus célebres enfrentamientos pueden rastrearse ya desde su primer viaje internacional en 1994, concretamente a Amsterdam para telonear a The Verve, cuando Liam se emborrachó en el ferry de ida y se peleó con un grupo de hooligans del West Ham provocando que la banda fuese mandada de vuelta a casa, que los medios británicos reflejasen el asunto y que los hermanos discutieran, a razón del suceso, delante de la grabadora de un periodista.

Solo la dimensión dinosáurica que alcanzó Oasis con sus primeros discos, y la evidente autoconciencia de ello que tenían los Gallagher, parece explicar la longevidad de una banda cuya principal virtud también era su talón de Aquiles. Por este motivo, porque siempre han demostrado odiarse tanto como se necesitan, no eran pocos los interrogantes acerca de cómo funcionarían sus carreras musicales una vez alejados de sus némesis necesarias. Ocho años después, y con el primer disco en solitario de Liam recién salido del horno, ya podemos hacernos una idea.

Beady Eye: la mejor banda tributo de Oasis

Aún estaba fresco el cadáver de Oasis cuando Liam anunció, más o menos con estas palabras, que ya le podían dar a su hermano porque él tenía cuerda para rato. Beady Eye se llamaba su nueva banda y era literalmente la última formación de Oasis sin Noel: Liam Gallagher, Gem Archer, Andy Bell y Chris Sharrock. Visto con perspectiva, muchos podemos decir que a mitad de la gira que acompañó al Standing on the Shoulder of Giants (2000), vivimos en exclusiva y sin saberlo, la primera actuación de Beady Eye cuando Noel pegó la espantada plantando al grupo por la enésima pelea con su hermano: cambiemos a Alan White (batería que, como ya habían hechos antes sus antiguos compañeros, Paul Arthurs y Paul McGuigan, acabaría dándose el piro unos años más tarde) por Chris Sharrock, y ya nos encontramos pululando por los escenarios de medio mundo a la nueva-vieja banda de Liam.

Curiosidades aparte, hay que señalar que durante los tres primeros discos de estudio de Oasis (sin contar The Masterplan, que era una recopilación de caras b), Noel había gobernado la banda con puño de hierro. Todas las canciones firmadas hasta entonces respondían a su autoría y, resbalones artísticos aparte, el escandaloso éxito comercial de Oasis le legitimaba para mantener su dictadura compositiva. No obstante, con Standing on the Shoulder of Giants se inició el peligroso precedente de abrir hueco como autor a Liam, sendero que continuarían transitando el resto de miembros de la banda en una progresión inversamente proporcional a la calidad de los posteriores discos. Y esta, precisamente, fue la carta de presentación de Beady Eye para el gran público: la de ser los responsables de la morralla que acompañó a lo poco bueno (algunos temas de Noel) de los últimos discos de Oasis.

Como no podía ser de otra manera con esos mimbres, la vida del grupo fue tan efímera como se esperaba: dos discos de pop-rock potables pero soporíferos (Different Gear, Still Speeding -2011- y Be -2013-) y apenas un par de singles resultones, acompañaron a unas giras en las que se evidenciaba que Liam seguía en la carretera porque no sabía hacer otra cosa, pese a que realmente no tenía mucho que decir. Sus temas originales a duras penas podían competir con los descartes de su banda madre, y Beady Eye acabaría sucumbiendo a la etiqueta que maliciosamente le pondría Noel de «la mejor banda tributo de Oasis». En 2014 el grupo rompió con su agente, Scott Rodger, anuló su actuación en Coachella y Liam anunció poco después en su twitter que se había acabado lo que se daba. Beady Eye era historia.

Noel Gallagher y los pájaros de altos vuelos

Si Noel Gallagher, ante la apabullante presencia de su hermano, había fomentado encima del escenario la imagen de genio silencioso que observaba las cosas desde un segundo plano (todo lo contrario a lo que hacía fuera de él: en cuanto le ponían un micrófono delante sacaba a pasear su dañina flema británica), una vez disuelta la banda su actitud confirmó esa imagen. Esperó tranquilamente a que el proyecto de Liam se estrellase y unos meses después, tras marear la perdiz con la prensa, estrenó su carrera en solitario con un falso nombre de grupo: Noel Gallagher’s High Flying Birds.

En cierta manera, los primeros pasos de ambos hermanos lejos de Oasis fueron reflejos fieles de sus caracteres: impulsivos e inmediatos los de Liam, bien pensados y en el momento adecuado los de Noel. Así, en la hipotética contienda musical de los Gallagher, el mayor dio el segundo golpe y, como el estratega que sabe esperar su momento, la primera batalla de la guerra calló de su lado. Porque tanto su honónimo Noel Gallagher’s High Flying Birds (2011), como su continuación, Chasing Yesterday (2014), hacen justicia a los altos vuelos pregonados y planean a años luz tanto de lo facturado por Beady Eye como por Oasis en los últimos tiempos. Reforzando su vertiente más pausada, aunque sin dejar de lado algún ramalazo rock y tímidos pero interesantes escarceos con la psicodelia, Noel despachó dos álbumes que lo reconciliaron con muchos de sus fans.

Por supuesto, no han faltado quienes le tildasen de repetitivo. Y es que si hay una crítica que ha acompañado siempre a Noel es la de la falta de originalidad: tanto por su peligroso apego a la música ajena, como por su evidente querencia retro y, sobre todo, su cuadriculada paleta artística. A la espera de su inminente nuevo disco, que ha sido anunciado como una aventura de sonidos experimentales, no deja de llamar la atención que se siga exigiendo de él algo que, al menos hasta ahora, nunca había prometido. ¿O acaso no es un sinsentido esperar innovación de un tío que en veinte años ni si quiera se ha querido cambiar de peinado? Posiblemente los que la demandan ya están afilando sus cuchillos ante el posible batacazo.

Liam Gallagher: superviviente e independiente

Quienes aventuraban que Liam Gallagher se iba a rendir tras el fracaso post-Oasis, sin duda desconocían su naturaleza de superviviente. El propio Noel, con unas declaraciones que parecían tener bastante de sano paternalismo, le dijo a través de los medios que le echase huevos. Y por una vez su hermano le hizo caso.

As You Were, el primer álbum en solitario de Liam Gallagher, es un gran disco. Y lo es contra todo pronóstico; como ya hemos señalado, ni su falta de pericia componiendo para Oasis (a excepción de esa rareza maravillosa que es Songbird) ni para los descafeinados Beady Eye, eran unos precedentes para tirar cohetes. Sin embargo, parece que Liam no es tan tonto como se había empeñado en hacernos creer durante años, y cuando se ha visto obligado a iniciar su carrera sin el parapeto de una banda detrás y sin el músculo creativo de un buen compositor, ha sabido maximizar sus cualidades y paliar sus querencias. Por eso se ha rodeado en el estudio de algunos de los mejores artesanos de la música pop actual; por eso su voz suena como hacía tiempo que no se escuchaba; y por eso sus desvaríos vuelven a tronar con titulares rimbombantes como «soy el músico más importante de Inglaterra».

Con As You Were Liam se ha hecho un Michael Jackson: demostrando que quizá no tenga tantos enemigos en la industria como se pensaba, ha llamado a filas a Greg Kurstin (Adele, Foo Fighters, Beck, Sia), Andrew Wyatt (Lorde, Miike Snow) y Daniel James Grech Marguerat (Howling Bells, Keane, The Kooks, Moby): con los dos primeros ha co-escrito las doce canciones del disco; con el último ha conseguido el sonido más fresco posible dentro de sus esperables coordenadas retro. El resultado es un disco efectivo y directo, con al menos media decena de singles resultones (de hecho, se publicaron hasta cuatro antes de que el elepé saliese a la luz), y con una variedad estimable que le hace navegar desde el pop rock más pegadizo (Wall Of Glass, Bold, For What Is Worth, I’ve All I Need) hasta trallazos machacones marca de la casa (Greedy Soul, You Better Run, I Get By, Come Back To Me), pasando por sentidas baladas (Chinatown) o temas que parecen directamente extraídos de una sesión de grabación de The Beatles (Paper Crown, When I’m In Need, Universal Gleam).

En el lado negativo, el abuso en los textos del ripio, que en ocasiones puede llegar a rozar lo cómicamente ridículo (Well the cops are taking over/ While everyone´s in yoga) y, sobre todo, el hecho de que el álbum sea tan efectivo en su artesanía como carente de genio en su propuesta. Y es que todo es correcto y suena como debiera en As You Were, pero le falta ese toque de magia que le haga trascender; una magia que quizá no encontremos en la mayoría de propuestas que asedian a la música actual, pero que, para la desgracia de Liam, sí sigue apareciendo en los discos de su hermano.

Comparaciones aparte, y a la espera de que Noel contraprograme una vez más a Liam con un nuevo disco este mismo noviembre (Who Built the Moon?, del que ya se ha escuchado su sorprendente primer single, Holy Mountain), hay que concluir con una evidencia: el menor de los Gallagher ha conseguido no solo resurgir de sus cenizas, si no sobrevivir a su propia leyenda independizándose de ella. As You Were supone, esta vez sí, la emancipación de Liam Gallagher.

Marcos García Guerrero

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