El clásico de Praga

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Praga (o Praha, en checo) es la capital de Chequia o la República Checa. Antes capital del Reino de Bohemia y de la Checoslovaquia unificada, también ejerce como capital de su región. Situada a las orillas del río Moldava, tiene más de un millón de habitantes (casi dos en su área metropolitana), lo que la convierte en la ciudad más poblada del país.

Fundada a finales del siglo IX, Praga se convirtió pronto en el asentamiento de los reyes de Bohemia, algunos de los cuales reinaron como emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico. La ciudad floreció durante el siglo XIV bajo el reinado de Carlos IV, quien ordenó la construcción de la Ciudad Nueva (o Nové Město). Praga, integrada en la historia del cristianismo, es también una ciudad judía, con uno de los guetos más antiguos de la Europa central. Mercaderes judíos se instalaron en la parte baja del Castillo de Praga, sobre la colina de Hradčany, ya desde 965; y más tarde sobre la ruta de Vyšehrad, al sur de la Ciudad Vieja (o Staré Město).

Cristiana y judía, pero también alemana bajo el dominio de los Habsburgo durante casi cuatrocientos años, tiempo suficiente como para que una lengua penetrase en la administración, la enseñanza, el comercio y el arte. A finales del XIX, de hecho, la ciudad contaba con más de cuarenta mil alemanes entre sus vecinos y fue la segunda ciudad de la monarquía hasta que Budapest le arrebató ese puesto.

No obstante, también durante el siglo XIX, Praga se convirtió en el centro del nacionalismo checo. Con una actividad cultural e intelectual arrastrada por el romanticismo, en 1918 se proclama la independencia de Checoslovaquia, territorio que quedaría integrado en la órbita de la Unión Soviética tras 1948, en lo que fue un dominio que siempre chocó contra el perfil predominantemente humanista de la región. Quizá por ello muy pronto, ya en 1968, se produce la llamada Primavera de Praga, un movimiento que buscaba modificar progresivamente el totalitarismo y la burocracia que el régimen soviético había impuesto en Checoslovaquia como forma de avanzar hacia un socialismo no totalitario.

La Primavera de Praga termina rápidamente en agosto de 1968, cuando las tropas del Pacto de Varsovia invaden Checoslovaquia. En 1990, en el contexto del colapso soviético, hubo unas primeras elecciones libres en Checoslovaquia y, tres años más tarde, la República Checa y Eslovaquia se dividen convirtiéndose en Estados independientes. Por supuesto, todos estos acontecimientos dejaban a su paso un sinfín de rivalidades deportivas entre las que destaca el derbi más añejo de la capital checa. El clásico de Praga, que enfrenta al Slavia y el Sparta de Praga. Dos veces al año, toda la ciudad y parte del país queda dividida en dos bandos antagónicos.

La rivalidad entre ambas entidades data del siglo XIX, ya que el Slavia, club de los intelectuales de la capital, fue fundado en 1892, y el Sparta, doce veces campeón checo desde la independencia y representante de los trabajadores de la ciudad, tan solo un año más tarde. Esto relegó al histórico Slavia al papel de aspirante, aunque en el siglo XXI ha podido salir momentáneamente de la sombra del gran campeón checo con tres ligas en 2008, 2009 y 2017.

En total, el clásico de Praga se ha disputado en 288 ocasiones, con 132 victorias para el Sparta, 66 empates y 90 triunfos del Slavia. El máximo goleador de la historia del derbi es el austriaco Josef Pepi Bican, que anotó 35 goles en 37 partidos.

Con cada edición, Praga se sumerge en una atmósfera especial en la que, durante semanas, nadie habla de otra cosa en la ciudad. Según aseguraba hace unos pocos años el futbolista Pavel Horvárth (jugador del Sparta entre 1991 y 1993 y más tarde entre 2006 y 2008, conocido en España por su paso por el Sevilla, «los jugadores se preparan muy especialmente para el partido y el ambiente es impresionante. En las semanas previas al duelo, puede apreciarse cómo crece la tensión en los dos bandos. La voluntad de victoria en el campamento del Sparta es mucho mayor que en el del Slavia». Sin duda, es una rivalidad alimentada por la larga historia de ambos clubes.

El Sportovní Klub Slavia Praga fue fundado el 2 de noviembre de 1892 como A.C.O.S. (Akademický cyklistický odbor Slavia) y sus colores tradicionales son el rojo y el blanco. El símbolo del club es una estrella roja de cinco puntas y el equipo disputa sus partidos como local en el Eden Arena, un nuevo estadio inaugurado en 2008 y que cuenta con una capacidad para 21.000 espectadores.

En los inicios de su historia, la actividad más importante fue el ciclismo, pero en enero de 1896 se creó ya la sección de fútbol. El primer partido del nuevo equipo se disputó el 25 de marzo de 1896 y se saldó con una victoria por 5-0 frente a sus rivales del A.C. Praga. Solo cuatro días más tarde, el Slavia jugó por primera vez contra el Sparta Praga, en el partido que marca el inicio de la rivalidad tradicional entre los dos clubes checos y que se saldó con empate a 0.

La primera época dorada para el Slavia comenzó en 1905, cuando el entrenador escocés (y exjugador del Celtic) John William Madden, trajo nuevas tácticas y puntos de vista sobre el fútbol de su país de origen a Praga y estableció una temprana hegemonía que duró más de dos décadas. William Madden fue el primer entrenador del Slavia y, de hecho, entre el resto de los equipos del campeonato eran los capitanes de los equipos quienes se encargaban de algunas labores propias de los entrenadores. Con Madden, el Slavia ganó 134 partidos nacionales de 169 posibles y 304 internacionales de un total de 429, entre 1905 y 1930. Fue entonces cuando Madden decidió retirarse del fútbol profesional a la edad de 66 años. Vivió en Praga durante el resto de su vida.

No obstante, poco después, en la Copa Mundial de Italia 1934, el equipo de fútbol de Checoslovaquia aún incluía ocho jugadores del Slavia, lo que le convertía en el equipo con más representantes en el combinado nacional. No hubo una gran sequía antes de la segunda gran época del club, tras el fichaje de Josef Bican del Admira Viena.

Con este famoso futbolista, el Slavia ganó los campeonatos de liga de los años 1940, 1941, 1942 y 1943. En 1951, el Slavia terminó en undécima posición, lo que supuso una gran decepción para todos los estamentos del club. Por primera vez se mantuvieron los malos resultados, que se extendieron durante los años 50 y 60, cuando el equipo incluso descendió dos veces a la Segunda División. No lograron regresar a la máxima categoría hasta 1965.

El verdadero regreso a la cima tuvo que esperar hasta 1990, cuando muchos jugadores jóvenes, incluyendo a Vladimír Šmicer y Patrik Berger, llegaron al club. En 1996, el Slavia ganó su decimocuarto título después de 49 años de espera. Durante aquella temporada, el Slavia también jugó la semifinal de la Copa de la UEFA y cuatro jugadores del equipo de los Červenobílí (rojiblancos) integraron el equipo checo que logró el subcampeonato de la Eurocopa de Inglaterra 1996. El Slavia, en total, atesora los siguientes títulos; 14 Ligas y 4 Copas de Checoslovaquia; 4 Ligas y 3 Copas de la República Checa; y 1 Copa Mitropa (1938).

El Athletic Club Sparta Praha, por su parte, fue fundado en 1893 y sus colores tradicionales son el rojo oscuro o marrón de su camiseta,el blanco del pantalón y el negro de las medias. El equipo disputa sus partidos como local en el Generali Arena de Praga (21.000 espectadores), también conocido como estadio Letná.

El apelativo de Sparta fue escogido en honor a la antigua ciudad griega, considerada símbolo de coraje y espíritu de lucha. En 1906, uno de los miembros de la directiva trajo de un viaje a Inglaterra unas camisetas del Arsenal londinense. A partir de ese momento, el Sparta ha considerado esos colores como parte de su historia, representada también por el símbolo de la gran S de su escudo, que, casualmente, también es la inicial de su eterno rival. Eso hace que, en ocasiones, el derbi también sea conocido como el partido de la S de Praga. Además, el escudo del Sparta tiene tres estrellas en la parte superior, que simbolizan sus más de 30 títulos nacionales de liga.

Fue un pequeño grupo de jóvenes organizado en torno a tres hermanos, Václav, Bohumil y Rudolf Rudl, quienes tuvieron la idea de crear un club deportivo a finales de 1893. El 16 de noviembre de ese año, la reunión de los fundadores aprobó los artículos de los estatutos de la asociación y un mes más tarde, el 17 de diciembre, tuvo lugar la primera reunión general anual. Poco después, surgió el Athletic Club Sparta.

En el comienzo de la historia del club, antes de recibir las primeras camisetas del Arsenal, los jugadores del equipo solían llevar uniformes negros con una gran S en el pecho. Poco después de la Primera Guerra Mundial, ya con sus propios colores, se armó un equipo que desencadenó el famoso período de los años 20 y 30, en los que fueron conocidos como el Sparta de hierro. La liga de fútbol de Checoslovaquia había sido fundada a mediados de los años 20 y el club consiguió dominarla durante varias temporadas.

El gran hito de esta primera época son los dos títulos de la Copa de Europa Central (que en los años 20 y 30 gozaba del mismo reconocimiento que la posterior Copa de Europa de todo el continente) y los tres títulos europeos de la Copa Mitropa. Después de los triunfos en 1927 sobre el Rapid de Viena, y de 1935 ante el Ferencvárosi, F.C. de Budapest, un tercer y último título llegó en 1964 al vencer en la final a uno de sus grandes rivales checoslovacos, el Slovan de Bratislava. Para entonces, no obstante, la competición ya había perdido peso en detrimento de las nuevas competiciones de la UEFA.

En 1946, el A.C. Sparta realizó una gira por Gran Bretaña y el partido inaugural fue un empate 2-2 ante el Arsenal, F.C. El club dominó su campeonato en aquel periodo consiguiendo los campeonatos de las temporadas 43-44, 45-46 y 47-48. De hecho, hasta 1975, el Sparta era el único club que nunca había descendido a la segunda división checoslovaca.

El equipo descendió entonces tras un decepcionante penúltimo puesto y 27 puntos, sólo cuatro más que el último clasificado. El club pasó por tanto un año en la división de plata y, aunque regresó pronto a la primera división, no ganó otro título de liga hasta los años 80, cuando el nuevo Sparta logró reconstruirse alrededor de Jozef Chovanec, Jan Berger (tío de Patrick), Ivan Hašek, Tomáš Skuhravý y Stanislav Griga. El equipo recuperó su antigua condición de campeón e impuso una auténtica dictadura deportiva al proclamarse campeón en 1984, 1985, 1987, 1988, 1989 y 1990. Además, en 1984 el Sparta llegó hasta los cuartos de final de la Copa de la UEFA, donde fue eliminado por el Hajduk Split yugoslavo.

El Sparta de Praga sigue siendo a día de hoy el club más exitoso de la República Checa y uno de los más importantes de Europa Central, con 24 ligas y 12 Copas checoslovacas, 12 ligas y 6 copas checas y unas semifinales de la Copa de Europa en 1992. El Sparta ha sido además la base de alguno de los grandes equipos nacionales chechos, formando jugadores tan importantes como Karel Poborský, Tomáš Rosický, el balón de oro Pavel Nedvěd, Jan Koller, Petr Čech, Zdeněk Grygera, Tomáš Skuhravý, Zdeněk Svoboda o Jiří Novotný.

En las gradas, el ambiente del clásico de Praga es absolutamente espectacular, con dos grupos ultras representando a sus clubes y llevando la batuta de la animación en ambas aficiones. Los ultras del Slavia se agrupan bajo el colectivo Tribuna Sever y los del Sparta Ultras Sparta. Esta es la atmósfera que son capaces a crear. Es la magia de uno de los derbis más longevos de Europa:

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