Elecciones francesas y el «peligroso» Mélenchon – 19 de abril de 2017

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«I´m very dangerous». Soy muy peligroso, dijo Jean-Luc Mélenchon cuando en Francia empezaron a publicar que las finanzas podían hundirse si salía elegido. Los franceses votan este domingo a su presidente. Ha sido subir Mélenchon en las encuestas y el miedo ha corrido por el parqué de la Bolsa de París. Allí tienen otro candidato, Emmanuel Macron, ex de la banca Rotschild, y por si acaso François Fillon, el que daba trabajos ficticios a su mujer. Marine Le Pen también es un peligro, pero con uno era suficiente. Y si el nuevo es medio rojo, mejor hacer sonar las alarmas: Mélenchon lleva en una semana más portadas que en cuatro meses. El peligro vende periódicos.

Jean-Luc Mélenchon tiene un programa de izquierdas más o menos clásico desde una plataforma llamada La Francia Insumisa. Propugna que el país salga de la OTAN, un referéndum sobre la permanencia en la Unión Europea y una relación que no sea de vasallaje con las instituciones financieras. François Hollande decía algo parecido a esto último hace cinco años pero tardó poco en traicionar su palabra. Hoy el presidente está más cerca de votar a Macron que a su propio candidato, Benoit Hamon, al que los grandes nombres del Partido Socialista como el propio Hollande o el ex primer ministro Manuel Valls niegan su apoyo. Lo ven también demasiado rojo. Un pequeño peligro.

Cerca del 40% de los franceses dicen no saber lo que van a votar el domingo y un 30% afirma que directamente no votará. La abstención ya se está convirtiendo en el habitual partido más votado en las elecciones de las democracias atemorizadas. Pero de los que sí votarán hay empate casi técnico entre la ultraderecha, la izquierda, la derecha financiera y la católica. El miedo se lo generan a la douce France las dos primeras opciones, que a su vez se combaten con fiereza. Pero este detalle difumina en los titulares negros de las cabeceras de orden, esas que exclaman «populismo» para meter en el mismo saco al fascista y a su enemigo, que son, al final, las opciones de los obreros.

El 40% del voto trabajador en Francia merodea al Frente Nacional. Antes era del Partido Comunista. La izquierda perdió sus plazas y ahora se busca en Mélenchon, porque no se le conocen patrones. Por eso se duda sobre la capacidad del obrero vapuleado: un desgraciado que no sabe votar porque prefiere las promesas de una Francia con menos banqueros en el trono. A esto se le llama demagogia. Y lo contrario es votar bien, votar por ese statu quo de turistas vigilados por metralletas en la rue de Rivoli. El buen voto se paga con informes elogiosos del FMI. El malo es una incógnita: pero a los peligros, muchas veces, se les responde a toletazos.


Notas de Extramuros es una columna informativa de Siglo 21, en Radio 3. Puedes escucharla en el siguiente audio y acceder al programa pulsando aquí. También puedes revisar todas las Notas de Extramuros en este tumblr.

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