Neil Diamond – Girl, You’ll Be A Woman Soon

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Neil Diamond es uno de esos artistas cuya música ha envejecido mejor de lo que se pueda pensar por la imagen que hoy tenemos de él. Quizá por la inevitable asociación de su figura con una festiva horterez estética, quizá porque buena parte de su obra nos ha llegado gracias a versiones ajenas, o quizá porque el eminente carácter popular de sus composiciones choca de raíz con la naturaleza de la música pop actual, la incontestable genialidad de Diamond para la canción melódica ha quedado, en buena medida, condenada en el imaginario colectivo a un injusto ostracismo. Sobre todo fuera de Estados Unidos.

En su mejor época, la de los años sesenta y setenta, el tío era una máquina de escribir hit-singles, éxitos que medio siglo después siguen sonando irresistibles. Que se lo digan a todos aquellos que se preguntan estos días de quién es la pegadiza canción del último anuncio de ING, Sweet Caroline, esa misma que también lo petó no hace mucho en otro anuncio (Coca-Cola) y la misma que cantan a voz en grito Amy Farrah Fowler y Howard Wolowitz, de The Big Bang Theory, como si del último himno de Sia se tratara. Neil Diamond rises.

De entre su florido y extenso cancionero, hubo un tema que, pese a alcanzar en su momento el número diez de las listas estadounidenses, durmió una especie de sueño de los justos hasta mediados de los noventa. En 1994, y de la mano de Tarantino (por entonces joven y originalísimo director empeñado en convertir, directa o indirectamente, la música pop en un elemento cinematográfico más de sus películas), Girl, You’ll Be a Woman Soon, single lanzado por Diamond en 1967, experimentó una segunda y exitosa vida en la radio-fórmula mundial gracias a la inspirada versión, incluida en la banda sonora de Pulp Fiction, realizada por unos desconocidos Urge Overkill.

Del grupo, a nivel masivo, poco más se supo, típico ejemplo de one hit wonder de auto-combustión espontánea (pese a que jalonaron su carrera, antes y después, con discos más que interesantes), pero para algunos avezados aquello supuso la oportunidad de tirar del hilo de la madeja y descubrir a un músico que, disfrazado de Johnny Bravo, hacía décadas que había compuesto lo que por entonces se veía como un temazo sumun de la posmodernidad noventera.

Porque la canción original, pese a cambiar la suciedad guitarrera del grunge por la claridad country y lo etéreo de los arreglos de viento pop, suena sorprendentemente moderna, elegante e igual de misteriosa e hipnótica que la famosísima versión. A todo eso ayuda la voz del intérprete, tan pronto profunda como casi implorante cuando le pide a su particular Lolita que le escuche y que le espere. Asusta pensar qué dirían hoy los guardianes de lo correcto ante una letra que, pese a su blanquísimo tono, ronda las postrimerías de un tema controvertido. Pero como dijimos al principio, hace tiempo que Neil Diamond y su música parecen pertenecer a otro mundo. Para mal. Y puede que a veces también para bien.

Neil Diamond at the Millenium Stadium, Cardiff by Watt Dabney is licensed under CC BY-SA 2.0

Marcos García Guerrero

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5 comentarios

  1. Isabel Garcia ruiz on

    Yo quiero saber porque tiene tan mala prensa El Gran Neil Diamond en España, cuando aquí buenos cantantes ,buenos, buenos,no hay ni habido ni habrá, solo había, uno y se fue pronto muy pronto, NINO BRAVO, los demás nada de nada, y vosotros siempre ofendiendo al mejor , yo le defiendo de todos vosotros desde el año 1980 ,qué pena me dais todos,

  2. ana valdés. on

    Hola no estoy de acuerdo con el articulo públicado dondd se habla del señor Diamond,lleva muchos años de una carrera sin escándalos y siempre educado con la prensa y l@s fans,es cuestión de opinión y respetable,deseo que tenga unos días más buenos que malos,a pesar de su enfermedad,un saludo afectuoso y gracias.

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