Pedro Baños: «Vivimos bajo una manipulación absoluta de los servicios de inteligencia»

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Algo podrido tiene que oler en el mundo cuando un libro de geopolítica es uno de los ensayos más vendidos en España en los últimos meses. No es habitual. Al contrario, es una rareza, un hecho extraordinario en un país, España, en el que los libros de no ficción más vendidos suelen ser los de política contemporánea y, por supuesto, de ese subgénero que es la autoayuda pseudopsicológica. Pedro Baños, coronel del Ejército de Tierra, ha conseguido la proeza con su último libro, Así se domina el mundo (Ariel). Su trabajo es honesto al cumplir la promesa del título, una radiografía del poder global, quiénes y cómo se lo disputan, cuáles son sus aliados, qué fines últimos persiguen. Y qué cadáveres dejan por el camino. Baños pasa por Estados Unidos, Rusia, China o la India. Pero también por Siria, Corea del Sur, Irán o Arabia Saudí. Y llega a la Luna y a Marte, los territorios de una expansión del ser humano en cuya naturaleza parece estar la disputa. En estos tiempos donde parece tan conectado y cercano, la gepolítica ha dejado de ser un saber arcano de cancillerías y conspiraciones para convertirse en un espacio de discusión común para el que hacen falta, sin embargo, muchas respuestas. El coronel Baños ofrece algunas.

Titulas a tu libro Así se domina el mundo, dando por supuesto que el mundo se puede dominar o que está dominado. ¿Cómo se hace? ¿Quién lo domina?

Está dominado, pero además hay muchas fuerzas que lo intentan. Hay que tener en cuenta que existen pugnas geopolíticas, geoeconómicas y también ideológicas; luchas contantes para dominarnos absolutamente a todos. De hecho, estamos inmersos en una permanente guerra económica que muchas veces se nos escapa a nivel de macroeconomía, porque nos fijamos solamente en nuestra pequeña cotidianidad, pero hay un mundo que va mucho más allá. Es lo que intento explicar al público en general: esas luchas que muchas veces destruyen miles de vidas. Tenemos un caso bien claro en Siria, donde por intereses geopolíticos y geoeconómicos ya ha muerto más de medio millón de personas y otros seis millones han tenido que abandonar sus hogares.

Es una forma de decir que no todas las guerras son por petróleo, como suele afirmarse a menudo con trazo grueso.

Si vamos otra vez al escenario de Medio Oriente, no solamente es por el petróleo, que es una parte muy importante de ese conflicto. Todos los conflictos son poliédricos, tienen muchas caras y aristas. Pero en Siria también hay un enfrentamiento religioso e incluso ideológico-político, porque estamos hablando de unas monarquías absolutas, me atrevería a decir feudales, que están en contra de otras repúblicas, y además socialistas y nacionalistas. Ahí se combinan multitud de actores y de intereses.

En el libro planteas, recogiendo además una tradición de estudios y de análisis, distintos tipos de potencias. ¿Puedes explicarnos un poco esa clasificación?

Siempre ha habido la principal potencia dominante que se ha enfrentado a otra que lo intenta ser. Y luego están las que son pequeñas e intentan primar al menos a nivel regional. Hoy en día tenemos una potencia indudablemente mundial, Estados Unidos, que lo es militarmente, en el espacio, en el ciberespacio, en la economía… pero que está en decadencia y cada vez más enfrentada principalmente a otras dos que quieren ocupar su lugar, o al menos repartirse el pastel del dominio mundial: China, su gran competidora económica; y Rusia, que quiere recuperar su esplendor pasado correspondiente por historia, territorio, población y recursos naturales.

¿Crees que Rusia está en auge? Hay quien discute esa tesis, a pesar de las apariencias.

Lo estaba, precisamente por eso Estados Unidos ha intentado bloquear ese auge, frenar su expansionismo económico. En la actualidad los países ya no se controlan físicamente sino a través de la influencia cultural y, sobre todo, económica. Rusia lo estaba intentando en el antiguo espacio postsoviético. Estados Unidos junto a sus aliados, principalmente la OTAN, la ha cercado y la ha devuelto otra vez a sus lugares originarios. Pero sin lugar a dudas está despegando muy fuerte, porque además le corresponde por historia y cultura.

España lidera ahora en Europa, aparentemente, la denuncia de la intromisión en asuntos internos, en este caso españoles, catalanes. En tu libro hablas de «estados mariachi». No citas concretamente a España, pero se puede entender que un Estado medio europeo que se mete en una guerra como en la de Afganistán también podría entrar en esa categoría. ¿Qué papel tienen estos Estados en un conflicto entre superpotencias?

La pugna entre Estados Unidos y Rusia es muy importante. China es el competidor económico, pero de momento no es el militar. Ese es sin lugar a dudas Rusia. Esto no significa que los dos presidentes, Trump y Putin, no tengan afinidad ideológica, que la tienen y mucha, pero como potencias están enfrentadas. Y se enfrentan a través de terceros. Saben que hoy en día no se pueden enfrentar directamente y aprovechan para que otros les hagan el juego. Estados Unidos ha arrastrado a la guerra de Afganistán o Irak a otros países sin mayor interés en esos conflictos, salvo obviamente hacerles el juego mostrándose como vasallos para obtener su protección.

¿Crees que hay una maquinaria de guerra rusa en internet?

Me creo muy poco, teniendo en cuenta que estamos manipulados mediática y psicológicamente desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Esa es la realidad. Hemos visto en los dos escenarios cómo se ha tergiversado completamente la realidad, cómo se han aumentado los problemas existentes. Podríamos hablar de Libia, de Siria, de Irak o incluso de Afganistán. Hay que tener en cuenta una vez más que, dentro de ese enfrentamiento geopolítico a muerte (me atrevo a decir), hay que buscar instrumentos para debilitar al contrario. Y el contrario no es Europa, que por cierto, pintamos muy poco lamentablemente en el escenario internacional. Y cada vez menos.

Se acusa a Rusia de querer desestabilizar a Europa. ¿Estás de acuerdo?

Si es que nos estamos desmoronando nosotros mismos. Ahora va a resultar que Rusia es la responsable de que, por ejemplo, sesenta mil ultranacionalistas se manifiesten en Varsovia, o de que el Reino Unido se haya salido definitivamente de la Unión Europea. No podemos culpar a Rusia de todo, pero hay que entenderlo dentro de ese contexto de pugna geopolítica con USA.

Sin embargo, veintitrés países europeos firmaron hace poco el primer paso para establecer una cooperación militar al margen de la OTAN. Es decir, se ensaya una cierta alternativa a la Alianza Atlántica.

Planes de esta naturaleza se han llevado a cabo ya durante muchos años, pero hay que tener en cuenta que para que una organización funcione y dure en el tiempo se necesitan unos requisitos indispensables. El primero de ellos es tener un enemigo común y existencial. Salvo que nos quieran hacer creer que Rusia puede invadir mañana España o Italia, hoy por hoy nuestro enemigo principal es el terrorismo yihadista. Sí que es verdad que para los países del Este puede serlo Rusia, pero dentro de Europa no hay un enemigo común existencial que nos afecte directamente a todos. Por lo tanto vamos a ver en qué resulta toda esta nueva alianza.

Hay que pensar que en Europa ya teníamos los batallones de alta disponibilidad, que nunca se han llegado a utilizar a pesar de existir y estar preparados para intervenir en cualquier escenario. Hemos tenido la conflictividad en el Sahel, generada por la intervención en Libia, pero no se han empleado. Y como eso podríamos hablar de tantos otros planes para intentar integrar la defensa europea y que hasta ahora no han funcionado. Sobre todo porque hay una disparidad de presupuestos dentro de los propios países de la Unión Europea. Lo primero que se necesita es una homogeneidad en ese sentido. Y hay que tener en cuenta que la OTAN hoy por hoy es Estados Unidos, que es quien aporta mayor cantidad de dinero y por tanto tiene la mayor capacidad de decisión y los medios estratégicos (empezando, por ejemplo, con las comunicaciones vía satélite). Mientras Europa no disponga de todos esos medios, nunca podremos llegara a ser de verdad un gigante militar.

¿Cómo ves los últimos episodios del conflicto entre Arabia Saudí e Irán en términos de poder global?

El análisis que hago sobre el nuevo enfrentamiento que va a haber entre los países suníes, principalmente liderados por Arabia Saudí, y los chiíes, liderados por Irán, es muy pesimista. Durante la administración Obama Irán ha cogido muchísima fuerza. Se ha expandido por todo Oriente Medio como no lo había hecho nunca. En Irak, quitando la zona del Kurdistán, son los iraníes los que lleva las riendas, directa o indirectamente. En Siria se está produciendo lo que yo llamo una iranización del país, en el sentido de que es Irán quien está reconstruyéndolo, y en algunos casos primando a aquellos suníes que se están reconvirtiendo a chiíes. Si vamos al caso de Yemen, donde hay otro enfrentamiento indirecto entre Arabia Saudí e Irán, de momento la primera, a pesar del salvaje coste diario que le está suponiendo esta guerra (unos trescientos millones de dólares), y a pesar de estar abocando al hambre a veinte millones de yemenís, de momento tampoco va ganando. Otra baza para Irán. Por su parte, el Líbano está básicamente dirigido por los chiíes en conveniencia con los cristianos. Es un escenario más que Arabia Saudí estaría muy interesada en abrir. Porque ahí juega con Israel, que está tremendamente preocupada con lo que está pasando en Siria: Hezbolá, procedente del Líbano chií, está cogiendo una fuerza enorme. Se calcula que puede tener entre siete mil y diez mil combatientes los cuales ya no actúan solamente a través de las estrategias asimétricas, sino que en Siria han aprendido el combate convencional. De hecho, tienen hasta una brigada de carros de combate. Por lo tanto, el resultado de lo que suceda en Siria a Israel le va a preocupar enormemente. A partir de ahí vemos un escenario donde se están uniendo Israel y Arabia Saudí. Por supuesto, hay que tener en cuenta que en Oriente Medio las alianzas son muy efímeras, pero esta aproximación va encaminada precisamente a desbancar a Irán de ese poder que ha cogido en todo Oriente Medio. Y también podíamos hablar de Baréin, que es muy interesante.

Por todo esto la administración Trump se ha volcado con Israel como no lo había hecho la de Obama. No es que los hubiera abandonado, ni muchísimo menos, pero Israel se quejaba de no recibir el apoyo firme y decidido acostumbrado anteriormente. El señor Trump ha revertido completamente esa situación y por eso está hablando de volver a actuar con Irán, que es verdad que ha salido ganadora con el acuerdo nuclear. Por lo tanto, Trump está buscando algo que se ha estado haciendo en Oriente Medio desde hace decenios: el reequilibrio de poder. Pero eso significa guerra y más muertes.

Un reequilibrio que pasa, me imagino, por evitar el auge precisamente de Rusia en la región.

Sí. Rusia ha resistido en Siria. Lleva allí desde la época del padre del actual al-Asad, pero sin lugar a dudas ahora está reforzando enormemente sus posiciones. Cuando lanza misiles desde sus barcos en el Mar Caspio o en el Mar Negro, está diciendo que esos mares vuelven a ser suyos. O cuando lo hace desde el Mediterráneo, donde al menos vuelve a tener presencia tras prácticamente haber desaparecido. Rusia ha ganado en Siria de momento y no solo en el plano militar: ha ganado sobre todo diplomáticamente. Eso es muy importante entenderlo porque, a diferencia de Estados Unidos, ha demostrado lealtad diplomática, que no abandona a sus aliados ni en la paz ni en la guerra, y eso le va a servir para venderse a sí misma de cara a otros países, de cara a futuras negociaciones o acciones.

Y no solo estamos hablando de Siria, sino de otros países donde Rusia se está intentando expandir, como es el caso de Libia.

¿Cómo valoras la reciente distensión con respecto a Corea del Norte? ¿Qué papel tiene China en este caso?

Cuando me preguntan si entrará Estados Unidos en guerra con Corea del Norte, yo digo que ya lo está: a través de las acciones económicas que le está imponiendo, cada vez más severas, y a través de la guerra mediática y cibernética, que la están llevando ambas potencias con los medios que tienen a su disposición. Porque ahora resulta que es Rusia la que lanza todos los ataques cibernéticos del mundo, pero hace dos días nos decían que era Corea del Norte, un pequeño país que prácticamente vive en la Edad Media. Bien, hay que ir una vez más al contexto, que no tiene nada que ver con Europa. Allí todavía se está viviendo la Guerra fría. Hay un enfrentamiento ideológico. Se trata de un país comunista que sigue tal cual estaba antes del hundimiento de la URSS. Con la misma ideología, intenciones, finalidades, y sobre todo amparado por una China que no tienen ningún interés en que haya unificación. Y me explico: unas cosas son las manifestaciones diplomáticas de cara a la galería y otra la diplomacia opaca. China no tienen el menor interés en la unificación porque de producirse sería para acogerse al capitalismo.

Además, hay que pensar que por esa zona transitan prácticamente todas las mercancías que salen y entran del país. Es más, en el mar existente entre China y Corea del Norte se supone que hay gran cantidad de recursos de hidrocarburo (petróleo y gas). Jamás China va a permitir que eso sea controlado por Estados Unidos o por un mundo capitalista. Entre otras cosas porque serviría para reforzar el cerco estratégico al que Estados Unidos ya le somete. China está rodeada de aliados estadounidenses (Japón, Corea del Sur, Taiwán, India) porque los norteamericanos saben que necesitan expansionarse, por motivos económicos (industriales) y, sobre todo, por la necesidad básica de alimentar a su población.

Luego está la posibilidad de un ataque nuclear. Hay que tener en cuenta que una agresión de este tipo contra Corea del Norte provocaría una nube radiactiva que afectaría a China. Así que jamás lo va a permitir. Y algo que explico muy bien en el libro: si Estados Unidos tiene el sistema Thaad antimisiles ya desplegado en Corea del Sur, los misiles patriot en Japón, todo el sistema Aegis embarcado en sus buques (los tenemos en Rota, de hecho)… ¿Por qué no han derribado ningún misil en vuelo de Corea del Norte? Hay siempre mucho más detrás de lo que nos cuentan. Muchísimos más intereses. Entre otras cosas porque probablemente tanto a Corea del Sur como a Estados Unidos les interesara tener un gobierno mucho más manejable y afín en Corea del Norte. Pero hoy por hoy eso no va a suceder.

Otra cosa muy interesante: en el libro hablo mucho de cómo hay que entender la historia y la idiosincrasia de los pueblos. Y aquí no nos han contado las del pueblo norcoreano. Aquí nos venden a su líder como estrafalario, poco menos que un retrasado mental que lidera a otro grupo de retrasados mentales a los que tiene abducidos como zombis. Hay que entender muy bien a ese pueblo, que ha sufrido enormemente las invasiones occidentales y japonesas. Durante la Guerra de Corea el país fue arrasado completamente. Eso no se perdona ni se olvida, porque ha pasado hace muy poco tiempo. Por eso el pueblo coreano está unido defendiendo a su líder en contra de intereses y expolios extranjeros.

El gobierno estadounidense ha obligado a Rusia Today a registrarse como agente extranjero en Estados Unidos. Esta decisión puede interpretarse como una versión desde el punto de vista mediático de la Guerra Fría. ¿Lo ves así? ¿Están todos los medios en este juego?

Sí, y no solamente los medios de comunicación tradicionales, sino también todo el espectro de las redes sociales e internet. ¿A quién hacemos el juego? A los poderosos, a los que nos están manejando. Solamente somos títeres. Nos dicen que el enemigo ahora tiene que ser Rusia.

¿Pero quién nos lo dice? Por ejemplo: la portada de El País con una foto de dos independentistas catalanes saliendo de la embajada de Ecuador en Londres de ver a Assange. ¿Esa foto quién la proporciona?

Algún servicio de inteligencia.

¿Son ellos quienes llevan estos informes a los medios?

En el libro cuento cómo los servicios de inteligencia compran (o manipulan) a medios y periodistas. Pero esto no es nada nuevo. Ahora que se están desvelando por ley los últimos papeles sobre el asesinato de Kennedy, vemos cómo la CIA en aquellos años tenía controlados al menos a cuarenta de los principales periodistas de Estados Unidos. Hay muchas maneras de controlar a los medios de comunicación. Y esa es la triste realidad. El problema es que hoy en día, precisamente por la premura de ser el primero en dar la noticia, estamos dejando de lado el análisis de fondo, riguroso y estratégico.

No existen buenos periodistas sobre el terreno. El caso de Alepo: aquí hablaban de que los rusos estaban masacrando a la población civil, pero resulta que no había ni un solo periodista adentro. La mayoría estaban en Jordania o algunos en Londres. Eso es lo que estamos viviendo: una manipulación absoluta y la hacen los servicios de inteligencia. Hay que tener en cuenta que se calcula que la ANS (Agencia de Seguridad Nacional) de Estados Unidos puede tener entre personal propio, contratado y subcontratado, a unas cien mil personas. Trabajando precisamente para el control de todo el espectro electrónico o digital.

Para terminar: la expansión humana por el espacio, de la que también hablas en el libro. ¿Tan cercana es o sigue siendo ciencia ficción?

No es ciencia ficción en absoluto. Recuerdo cuando hace cinco o seis años hablaba en mis conferencias de esta nueva conquista espacial para dominar planetas y asteroides: la gente me trataba poco menos que de loco. Y más cuando hablaba de Marte. Hoy se está confirmando. Hay necesidades como la de obtener recursos (en algunos casos minerales estratégicos que son muy escasos en la Tierra) y proporcionar asentamientos humanos. Si hablamos del caso de China, por ejemplo, necesita imperiosamente, y más una vez que sea suprimida la política de un solo hijo, expansionarse hacia algún sitio. Si no se la va a permitir hacerlo en el resto del planeta tendrá que buscar otros planetas. De hecho, China está muy avanzada en la carrera espacial y probablemente en muy poco tiempo ponga, además de un robot, a un hombre en la luna. Y de ahí el salto para ir hacia Marte, donde se cree que puede haber el primer asentamiento humano realmente importante porque hay agua. En la Luna pudiera encontrarse Helio-3, muy escaso en la Tierra y que puede ser empleado en el futuro como combustible, precisamente, en los vuelos espaciales.
Está claro que ahora mismo hay una carrera desaforada por intentar conquistar el espacio, y están inversos en ella, por supuesto, Rusia, China, Estados Unidos y también India. Hay acuerdos puntuales, como los de los rusos con los norteamericanos para volver a crear una gran estación orbital, pero se trata sobre todo de una carrera independiente. La Unión Europea también participa, pero como siempre da la impresión de que vamos un paso por detrás o a remolque de las grandes potencias.

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