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Extramuros

Altavoces de la dictadura económica – 27 de marzo

Los altavoces en las estaciones de tren del gran Buenos Aires escupen amenazas: «la protesta no es violencia. La policía va a reprimir todo atentado contra la República». La voz femenina pronuncia sílabas afiladas, claras, intimidantes. A los jubilados que protestan no los asustan y siguen saliendo a la calle. El 40% de los mayores en Argentina son pobres, por la inflación y porque los recortes les regatean pensiones y ayudas. Argentina quiere cumplir con el FMI y aplica modos de la dictadura militar para ajustarse a las órdenes del Fondo. La libertad de Milei era una dictadura económica.

En Argentina protestan estos días en los que también recuerdan que, hace 49 años, los militares dieron un golpe de Estado. Lo llamaron Proceso de Reorganización Nacional y era una dictadura cívico-militar: soldados y oficiales en la dirección política, civiles en la economía: todos, en la represión. Algo parecido sucedió en Chile, y no por casualidad. Estados Unidos coordinaba la operación regional, y el Plan Cóndor, de exterminio de la disidencia. «Tenía que haberlos matado a todos», dice un exsoldado en una tele argentina. El «Nunca Más» del fiscal Strassera no era para toda Argentina.

Los vuelos de la muerte salían los miércoles. El martes se designaba a los que iban a morir. De los calabozos de la ESMA los llevaban semidormidos con pentotal hasta el aeropuerto. Los subían a un avión de la Armada y los sedaban por completo. Luego los desnudaban y, a la orden del comandante del avión, los tiraban al mar. «Lo mismo que los nazis tenían un sistema, nosotros teníamos este», explicaba el capitán Scilingo a TVE. El testimonio dura un minuto y 48 segundos. Hoy quizá lo cortarían, no por crudo sino por largo. Lo que debería retumbar para siempre hoy es demasiado tiempo.

A Argentina la salvaron aquellas madres y abuelas que salían a la plaza de Mayo para pedir por sus hijas y nietos desaparecidos. Hoy a Estela de Carlotto la llaman terrorista en la red de Musk, patrón de Milei. La libertad también era impunidad para difamar. Ya Rodolfo Walsh alertaba: «nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan héroes ni mártires». Hoy en los bolsillos del pueblo late la misma herida. Siempre se ha tratado de que la historia fuera una propiedad privada, y sus dueños, los dueños de todas las cosas.


Extramuros es una columna informativa de Efecto Doppler, en Radio 3

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Víctor García Guerrero
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