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Cinefórum CCCXXXV: «Tristram Shandy: A Cock and Bull Story»

Adaptar lo inadaptable es una de las prácticas más divertidas del cine. A menudo, suele acabar en fracaso, pero otras veces se consigue que el formato, el medio, se transforme de la mano de la historia para crear algo nuevo. No es casualidad que muchas de esas adaptaciones terminen siendo reflexiones sobre el propio acto cinematográfico, meditaciones sobre el propio concepto de la adaptación. Pasaba en Adaptation. El ladrón de orquídeas, esa obra maestra de la narración de lo inexistente, del relato sobre la propia obra que finge traducir un material ajeno. También sucede en nuestra película de hoy, que existe en ese terreno de lo imposible de filmar que también transitaba El almuerzo desnudo.

Tristram Shandy: A Cock and Bull Story ni siquiera tiene título en español, porque su vida comercial fue prácticamente inexistente. Y eso que contaba con la presencia de uno de los mejores directores que hayan dado las islas en las últimas décadas y, también, con un protagonista que en el Reino Unido es toda una institución. Michael Winterbottom y Steve Coogan, respectivamente, volvían a cruzar sus caminos tras la magistral 24 Hour Party People y lo hacían con esa misma irreverencia, con ese mismo sentido del humor que hizo que una historia de músicos torturados y de drogas sin fin acabase siendo una celebración metarreferencial. Una fiesta majestuosa.

A la hora de enfrentarse a una de las obras punteras de la literatura inglesa, su perspectiva no cambia. El respeto al original se da la mano con una irónica distancia y la total admisión de la incapacidad para igualar a ese ideal inalcanzable que sería Vida y opiniones del caballero Tristram Shandy, del escritor irlandés Laurence Sterne. Así pues, en lugar de adaptar la obra, de la que tenemos solamente algún retazo, la película trata sobre el rodaje de la película que la adapta. En ella, Steve Coogan y Rob Brydon son los protagonistas absolutos, interpretando unos personajes que no dejaban de ser ellos mismos y que luego llevarían a las diferentes versiones de The Trip, de la que hubo serie y película.

Tristram Shandy: A Cock and Bull StoryEsos falsos pero verdaderos Coogan y Brydon comparten escenario con Keeley Hawes, Stephen Fry, Jeremy Northam, Shirley Henderson, Dylan Moran, Kelly MacDonald, Naomie Harris… y hasta con Gillian Anderson haciendo de Gillian Anderson. Una pléyade de grandes actores que hacen de secundarios de lujo en la construcción de un ficticio rodaje en el que las estrellas son tan insoportables como nos tememos, la producción no tiene mucho sentido y, al final, la película termina siendo lo de menos.

Es difícil encontrarle algún fallo a Tristram Shandy: A Cock and Bull Story. Tal vez para algunos espectadores sea demasiado deconstructiva, falta de un verdadero objetivo o casi aleatoria. Pero, para otros, brillará por eso mismo; por ser una muestra de la locura del mundo real, con unos personajes que nos resultan humanos porque son, precisamente, exageraciones de la realidad.

Ismael Rodríguez Gómez

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