NELINTRE
Cinefórum

Cinefórum CDXI: «Flow, un mundo que salvar»

Ah, ¡la maldita dictadura woke! La semana pasada nos la encontramos tratando de salvar una lengua en peligro de extinción mezclando la cultura hip hop afroamericana y el gaélico irlandés (y empleando como aglomerante, por cierto, un tono que podría despistar a muchos conservadores, encantados con el aspecto más gamberro de Kneecap). Más difícil todavía lo tendrán hoy con Flow, un mundo que salvar (Gints Zilbalodis, 2024), una cinta pretendidamente onírica, poética y bella que hará torcer el gesto al apóstol de cualquier tipo de fealdad. Y es que hablamos de una película de animación que trata de rellenar la categoría de séptimo arte sin complejos y hasta las últimas consecuencias. Para más inri, la enésima evidencia de la decadencia de occidente cobró vida allá en el este, en Letonia, se hizo con un software libre en vez de con inteligencia artificial y se abrió paso festival a festival hasta tocar el cielo en la alfombra roja de la pasada gala de los Oscar. Todo mal, todo bien, junto a cinco pequeños animales atrapados en una balsa…

Flow (a secas, según su más acertado y menos explicativo título internacional) es una película que nos sumerge (perdón) en un mundo sin hombres y que resulta azotado por una inundación global que podemos interpretar de forma alegórica, pero al mismo tiempo es muy prosaica. Es decir, el gato negro que protagoniza el relato puede habitar un mundo que representa el peor escenario derivado del cambio climático y, a la vez, ser nuestro involuntario guía en una nueva cosmogonía. En ambos registros (no excluyentes) funciona su historia, que casi desde el principio empuja al felino a colaborar, por pura necesidad, con un perro, un lémur, un capibara y un exótico ave apartado por los suyos, pero capaz de trascender. La metáfora parece evidente: inevitablemente juntos, los cinco animales deben aprender a colaborar para afrontar las consecuencias de un problema colosal que les afecta por separado y como colectivo. Pero esto, que no es poco, no es todo lo que Flow tiene que ofrecernos.

Flow un mundo que salvar
Dream Well Studio, Sacrebleu Productions, Take Five, arte France Cinéma, Canal+

Todo en esta película parece una apoteósica declaración de intenciones: desde el empleo de Blender y el código abierto hasta la carencia de diálogos y la confianza de Gints Zilbalodis (también coguionista de la cinta junto a Matiss Kaza) en la capacidad de su aparato gráfico para expresar todo lo que necesita su historia. La crítica, la Academia y el público han ido dándoles poco a poco la razón.

Más allá de la metáfora, Flow es una apoteósica película de animación protagonizada por animales; todo lo que rodea nuestra balsa es enigmático y todas nuestras fuerzas son pocas para mantenernos a flote en el torrente de tensión que agita el mundo. Pura vida que hay que sentir y en la que no es demasiado conveniente pararse a pensar… a riesgo de destruirla.

Víctor Muiña Fano
Últimas entradas de Víctor Muiña Fano (ver todo)

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba