Cinefórum CDXXIX: «A tiempo completo»
Esta semana, A tiempo completo se mira en el espejo deformado de Sasquatch Sunset, rara avis sobre la última familia de bigfoots, yetis u hombres de los bosques propuesta por Marcos García Guerrero la pasada semana. Y aunque conectar una película que no tiene diálogos con el frenesí parisino del siglo XXI pueda parecer un desafío, nada más lejos de la realidad. Y es que en ambos casos el monstruo es más invisible que peludo. A estas alturas ya conocerán ustedes a la revista cultural LaSoga en general y a quien esto escribe en particular: «¡el problema es el capitalismo!»; el sistema que expulsa a las criaturas de su hábitat y el que comprime el tiempo de una madre trabajadora hasta dejarla sin aire.
Firmada por Éric Gravel, À plein temps se presenta con la credencial de su doble premio en la categoría de cineastas emergentes del festival de Venecia de 2021: mejor dirección y mejor actriz para una Laure Calamy superlativa, capaz transitar entre registros sutiles al ritmo frenético que le impone el guion de la película. Y es que esta vez el pedigrí festivalero no es una etiqueta tras la que se esconde un producto hueco, sino el reconocimiento al rigor con el que se produjo un auténtico thriller laboral y cotidiano. Y todo sin disparar un solo tiro. La cinta, de hecho, no especula un solo minuto: ya en la primera escena nos reciben la música electrónica y un montaje sincopado que parece sufrir para mantener el paso de la protagonista. Hay una huelga, oímos gritos, vemos relojes, trenes que no llegan, autobuses repletos, taxis caros y kilómetros recorridos a pie por el arcen. Las cuentas no salen y al llegar a casa esperan dos niños pequeños.
Julie encaja a duras penas su turno como jefa de camareras en un hotel de lujo, la crianza de dos criaturas y la búsqueda de un empleo mejor, con un salario acorde a su formación. Atisbamos que su carrera profesional se suspendió por la crianza, pero no tenemos tiempo a pararnos a pensarlo porque justo cuando la madre logra una entrevista de trabajo, una huelga nacional paraliza el transporte y convierte su rutina en una carrera de obstáculos. La fortaleza de la película está en su capacidad para filmar la protesta, el atasco, el retraso… pero siempre desde la ansiedad de su protagonista. Y la angustia no viene solo del mantenimiento y la búsqueda del trabajo: también está en todas las promesas que la mujer tiene que ir haciendo para impedir que el castillo de naipes se derrumbe. Al no sentirse deseada una noche y ser acosada la mañana siguiente. En la resistencia al abuso de la jefa y la presión a una compañera para sobrevivir un día más. Mirando muy de cerca la pequeña parte del mundo que conforma Julie nos parece entender el todo. Y esa es la única forma en que podemos recordar verdaderamente cuál es el problema.

Y aunque no es el gran tema de la película, quizá sea la cuestión de la maternidad la que se merezca el premio de la reflexión final. No porque el film orbite alrededor de ella sino porque no lo hace. À plein temps refleja la crianza unas veces como un flotador y otras como una mochila llena de piedras. En ella caben el miedo a no llegar y el amor que hace vigilar cada gesto. Dentro de la condena diaria cabe la única posible redención de Julie y aquí, como en el resto de la cinta, el guion y la dirección de Gravel marcan la ruta; pero es Laure Calamy la que sostiene todos los planos, toda la película, con esa respiración entrecortada que por momentos se nos contagia. A tiempo completo es un retrato de una vida a destajo y es inteligente, pero sin sermones; concreta y a la vez profunda; política y sin consignas. Incluso, nos atreveríamos a decir, es muy francesa, avant la lettre, y sin embargo no resulta molesta.
- Entrevistas de LaSoga: Eduardo Bayón - 23 diciembre, 2025
- Cinefórum CDXXIX: «A tiempo completo» - 4 diciembre, 2025
- Entrevistas de LaSoga: Analía Plaza - 25 noviembre, 2025






