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Britney Spears & Diego Maradona: el enemigo en casa

Descuida, yo te cuido (título original I Care a Lot, 2020) es un thriller con elementos de comedia negra cuya trama podría ilustrar este artículo: una inescrupulosa mujer saca provecho de su rol como tutora para desplumar a sus protegidos; obtiene legalmente la custodia, los pone en un asilo, los aísla del mundo exterior, vende sus bienes, vacía sus cuentas bancarias y utiliza sus inversiones para beneficio propio. Dice la mujer, en un momento, «hay dos clases de personas en este mundo: depredadores y presas».

¿Qué podrían tener en común Britney Spears y Diego Maradona, además de sus respectivos talentos? Un secuestro. Ejecutado por allegados, el más difícil de asimilar, detectar y probar. Porque los secuestradores no usan armas de fuego sino la confianza adquirida; porque no instalan barrotes sino que implementan estrategias psicológicas y una cadena de acciones sutiles pero efectivas. Ergo, los secuestrados demoran en advertir que viven en una prisión (a veces, la Justicia también). Maradona murió sin advertirlo.

Los expertos dicen que las tutelas deben dar prioridad a los deseos del enfermo o incapacitado temporal y ayudarlo a recuperar su independencia. Spears, en su cuenta de Instagram: «¡¡¡¡Mi supuesta red de apoyo me hizo un daño profundo!!!! Esta tutela legal mató mis sueños…». Spears, en una audiencia judicial: «Siempre intentaron hacerme sentir como si estuviera loca». A Maradona le hicieron sentir muchas cosas, entre ellas, que su gente no tenía interés en verlo, que había sido abandonado; y cuando su gente intentaba contactarlo, él siempre estaba descansado o sin ganas de ver a nadie.

Diferencias: la cantante advirtió en vida el abuso que se cometía con ella, pidió ayuda y pudo reclamar «devuélvame mi vida». La maquinaria que capturó a Maradona fue tan siniestra como la que atrapó a Spears, pero más burda: cambio de teléfonos móviles para que el secuestrado no pudiese comunicarse con quien deseara; mentiras sobre su estado de salud, manipulación de la información para mantener a su familia alejada, utilización de narcóticos y alcohol para mantenerlo sedado y reanimarlo solo para la exhibición pública y cumplimiento de contratos… Y, por lo burda, letal.

A río revuelto, ganancia de pescadores

El padre de la cantante, Jamie Spears, fue nombrado tutor en 2008, poco después de que su hija fuera llevada dos veces a un hospital para evaluaciones psiquiátricas involuntarias en medio de una serie de luchas internas y debates mediáticos en torno a su salud mental. Ese mismo año, un juez consideró al Señor Spears «una persona adecuada y calificada» y le otorgó un amplio control sobre la vida de su hija. Es cierto que la cantante atravesaba un momento crítico, pero ese río revuelto nunca justificó el sometimiento al que se vio sometida durante trece años. Mientras tanto, la secuestrada en su propia casa seguía trabajando incansablemente y papá pescador llenaba sus redes (bancarias). Curiosamente, los peritos se ocuparon de la psique de Britney pero no de la de su padre, un alcohólico nunca recuperado sobre el que recae desde 2019 una orden de alejamiento de sus nietos, emitida por un juez del Tribunal de Familia de Los Ángeles. En el caso Maradona, la variedad antropológica de predadores es inquietante: médicos mediocres, psicólogos manipuladores, cholucidas de distinto calibre, abogados al estilo del film Descuida, yo te cuido, literalmente: la lucrativa marca internacional Maradona que el ex apoderado de Diego, Matías Morla, puso a su propio nombre, es una apropiación tan alevosa como penosa es la confianza manipulada de las hermanas del ídolo, cuya simpleza les impide ver lo que no pudo ver a tiempo el secuestrado: la hiena voraz que se escondía en la piel de su abogado de confianza. El conflicto entre las hermanas de Maradona y sus dos hijas mayores son el perfecto río revuelto para Morla; la discordia le trae pescado fresco a su red. Lo mejor que podría sucederle a la causa, entonces, sería que hermanas e hijas de Diego Maradona se unieran. Aquellas deberían comprender que Morla no es «el enemigo de Dalma y Giannina» sino el enemigo de su difunto hermano.

La construcción del delito: el ideólogo

De audios y testimonios que constan en el expediente se infiere quién pudo haber sido el ideólogo del secuestro. El staff médico y los cuidadores personales han sido los ejecutores, los partícipes materiales, pero hubo un partícipe necesario sin cuya idea el delito no habría podido ejecutarse: Matías Morla. ¿Al ejecutor de un crimen le
corresponde la misma pena que a quien lo elucubró? La ley dice que sí: para la ejecución de un delito se requiere por lo general de una pluralidad de personas que cumplen roles diversos en las distintas etapas que lo conforman, por lo cual, el hecho de que un sujeto no hubiese participado de propia mano en algún tramo de la acción no le resta culpabilidad. Según registros judiciales confidenciales obtenidos por el The New York Times, Spears presionó silenciosamente durante años para poner fin a la tutela de su padre. Maradona no presionaba porque no veía las rejas que lo mantenían estratégicamente aislado, pero sí pedía contactar gente que él suponía le haría bien; a los barrotes emocionales se sumaban los químicos, las sustancias que lo mantenían sedado, y los técnicos: un desfile de teléfonos celulares que lo hacían inaccesible.

Igual que con Maradona, que incluso enfermo seguía generando el dinero con el cual sus captores financiaban la estructura del secuestro, sucedía con la cantante cautiva sin rejas. Al año de ser considerada «incapaz de cuidar de sí misma», Spears lanzó un álbum y se estaba preparando para embarcarse en una serie internacional. El Maradona del postoperatorio no podía ni caminar, pero la estructura de Morla se ocupó de que siguiera generando dinero hasta el que sería su último cumpleaños. Si su negocio corría riesgo, pues «hacéte un videíto donde se te vea bien», pedía el letrado a su cliente.

No era la primera vez en la vida de Diego que los encargados de su bienestar se ocupaban más de las apariencias que de su salud. «Diego se estaba muriendo y nadie entendía realmente lo que estaba pasando», declaraba el 4 de enero de 2000 Jorge Romero, el médico del Policlínico La Barra, en Uruguay, que acudió a la chacra donde Diego agonizaba, luego de una llamada de su entonces manager, Guillermo Coppola. Los análisis posteriores concluyeron que el consumo de cocaína había generado la crisis de hipertensión arterial y la arritmia ventricular que lo habían llevado al coma. Romero veía la gravedad del estado de Maradona e insistió en trasladarlo en su auto, ni siquiera había tiempo de esperar una ambulancia; pero a Coppola le importaban otros asuntos. En principio, se negó a trasladarlo por temor a que la prensa se enterase, «si vive o muere, que sea acá» en la chacra, habría dicho. Ya convencido por el médico de la situación crítica, Coppola dejó en claro sus prioridades: «¡Bueno, lo llevamos! Pero antes me voy a bañar. Soy una figura pública, no puedo salir así nomás».

Pescador pescado

Actualmente, la única forma de que los tutelados puedan pedir un cambio de tutor es demostrando un abuso o fraude en su contra, situación que resulta complicada debido a la misma naturaleza de la figura de la tutela legal. Spears ya cuenta con un importante apoyo legal en el congreso: republicanos y demócratas presentaron la Ley de libertad y derecho a emanciparse de la explotación, un proyecto legislativo para facilitar cambios en la tutela. Los querellantes por el homicidio de Maradona no tienen ningún apoyo legal estatal ni lo necesitan. Solo necesitan un jurado que, además de la obvia maestría en temas penales, sepa considerar las sutilezas del engranaje montado alrededor del secuestrado y la función clave de Morla en el secuestro.

«Estoy aquí para deshacerme de mi papá y acusarlo de abuso de tutela», dijo el 14 de julio la cantante en una audiencia judicial en Los Ángeles, y exigió una investigación sobre su padre. ¿Qué diría Maradona ahora si estuviese aquí, luego de entender en qué tipo de secuestro vivió (y murió)? ¿De quiénes querría deshacerse? ¿Sobre quiénes exigiría una investigación?

Secuestros lejanos de otro tipo

En las antípodas geográficas y socioeconómicas de Spears y Maradona, los secuestros sin rejas ejecutados por cercanos no es algo inusual. Es un delito que, por ejemplo, cometen en treinta países contra niñas cuando las someten al horror de la ablación. Según datos de Unicef y la OMS, más de doscientos millones de mujeres y niñas actualmente han sido sometidas a la mutilación genital. En el cien por cien de los casos, quienes avalan este secuestro y mutilación del cuerpo de niñas de cinco años no son desconocidos o anónimos villanos sino el padre, cabeza inapelable de un patriarcado filicida. Quien debería ser cuidador natural se transforma en asesino.

Desde la cúspide de la fama hasta el llano anonimato de la pobreza, estos casos nos enseñan que, a diferencia de los animales salvajes que protegen a los suyos hasta el altruismo, el Homo Sapiens debe construir su entorno con mucha cautela, porque el enemigo, disfrazado de amigo entrañable o padre protector… podría estar viviendo en
casa.


Nota del editor: en el transcurso de la edición de este artículo se ha conocido la intención, por parte de Jamie Spears, de renunciar a la tutela legal de su hija. Puedes leer más información sobre la noticia aquí.

Ana Valentina Benjamin
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3 comentarios

  1. Nunca pensé que Maradona y Britney podían tener algo en común! (además de la fama). Saber que tu propia red de confianza te está estafando y se aprovechan de vos… horripilante. Y ni me pongo a hablar de la a millones de niñas y mujeres sometidas a mutilaciones o planchado de senos. Sus propios padres y hermanos protagonizan esa cacería. Toda esta gente no está segura ni en su propia casa!

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