NELINTRE
Cine y TVCinefórum

Cinefórum CCCLV: «La visita»

Pese a su origen hindú, o quizá por ello, hay pocas personalidades cinematográficas que representen mejor el espíritu norteamericano que la figura de M. Night Shyamalan. Nacido en India pero criado en Estados Unidos, su procedencia familiar le convirtió en el epítome del sueño americano en un mundo, el del cine, que precisamente se vanagloria de hacer los sueños realidad. Su fulgurante éxito a raíz del gran trampantojo de El sexto sentido (1999) lo catapultó a la fama con la misma energía con la que público, crítica e industria lo bajarían de ella película a película. Porque si hay algo que les gusta a los norteamericanos aún más que una historia de éxito es, desde luego, una historia de éxito, fracaso y redención.

Pocos cineastas han digerido peor que Shyamalan el que le aclamasen continuamente un supuesto sello distintivo: en su caso, esos giros finales inesperados que, dada la paradoja, se acabaron convirtiendo en lo más esperado de sus películas. Hasta el punto de que el portentoso talento visual del director fue cediendo paso peligrosamente al guion, el lado menos logrado de su cine. La consecuencia es una entrada en barrena que llegó a su climax negativo con la trilogía de películas fallidas que filmaría entre 2008 y 2013 (El incidente, Airbender, el último guerrero y After Earth) y que le valdrían la condición de apestado de Hollywood. No obstante, su repudio duraría menos de lo que nos parece decir nuestro recuerdo: aunque suele señalarse Múltiple (2016) como el título que trajo al cineasta de vuelta a la luz, en realidad la cosa se empezó a arreglar un año antes con La visita.

La premisa narrativa de la historia es sencilla pero efectiva y marcará la propuesta visual de la cinta: dos hermanos adolescentes, Rebecca y Tayler (Olivia DeJonge y Ed Oxenbold), visitan a sus hasta entonces desconocidos abuelos (Peter McRobbie y Deanna Dunagan) durante una semana en su remota granja en Pensilvania. La experiencia será grabada por la hermana mayor, Rebecca, que quiere ser cineasta y aprovecha la visita para documentarla. Sin embargo, lo que acabará grabando su cámara se alejará bastante de lo que se podría esperar de un feliz encuentro familiar.

De esta manera, La visita no deja de presentársenos como la enésima propuesta malrollera de metraje encontrado (¿se debería de seguir llamando así cuando, ATENCIÓN SPOILER, el metraje no se pierde en ningún momento y al final de la película sabemos que lo que hemos visto está editado y presentado como un documental?). Y no obstante, y pese a trillada, la apuesta funciona: en parte por el propio Shyamalan, cuya pericia visual se adapta a la perfección a los inevitables (y juguetones) condicionantes del formato; en parte por las interpretaciones de los actores jóvenes, que insuflan credibilidad y frescura al sentir documental de la cinta.

Así, la previsible sensación de déjà vu general queda compensada por el dinamismo del conjunto (al que le viene muy bien, por qué no decirlo, su duración ajustada), y por esa mezcla de géneros que se entrecruzan de forma bastante natural (de los tres montajes realizados para la película, el director optó por el que mejor equilibraba terror, comedia y drama). El resultado es una propuesta más original de lo esperado, que trasciende la sospecha de otra película de terror found footage y que, además, comenzó a revivir a un cineasta que demostraba que seguía teniendo cosas que decir y que, incluso con un proyecto modesto, sabía cómo hacerlo. Aunque se hubiese vuelto más previsible con sus giros finales de trama. O, quizá, precisamente por eso.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba