Habitación de Invitados

Habitación de invitados: «El beso de la finitud»

Óscar Sánchez Vadillo asegura que, ni por lo más remoto, se trata del gran Aristóteles ni de una pequeña flor de cerezo en primavera. Pero, nos dice, sí que entiende humildemente que la meta de cada ser (substantivo) es ser (verbo) en su máxima expresión, aunque luego se deteriore y muera, porque incluso muerta habrá servido de ejemplo de que tal objetivo es alcanzable, una y otra vez y para siempre. Los ensayos que forman El beso de la finitud, escritos de un modo demasiado personal y bastaste crítico, en el fondo tienen el propósito pacífico y confiado de facilitar un hanami general respecto de ciertas cuestiones filosóficas controvertidas. Solo espera, pues, que el bondadoso lector le sea en esto favorable…

El anfitrión

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba