Cine y TV

Inventario en febrero: hablemos del amor

A veces hay que esperar a que la vida te sorprenda, pero no se puede vivir eternamente en una película de Julio Medem. A no ser que seas una actriz con rasgos felinos… Sin desistir en el empeño visualizas lo sorpresivo y quieres que la vida te sorprenda bien, como aquel piloto de Radio Televisión Española que grababa la vuelta ciclista y descubrió una plantación de marihuana, de dimensiones estratosféricas, en la azotea de un edificio (aquí las pruebas). Menuda anécdota le debió contar a su mujer al llegar a casa. Vendía mi alma al jurado de un festival de Benidorm para que me amenizaran la sobremesa de ese modo y no me hablaran de contabilidad con el cocido.

Siempre hay que hilar temas, sin saber enlazar marihuana (enajenación) y contabilidad (el debe y el haber), toca hablar de… amor, estamos en febrero… Hay que recordar que el amor no lo monopoliza la pareja, hay muchos tipos de amor.

Amor entre derramas

Un edificio alto, las tantas de la madrugada y esa luz que permanece encendida como el último bastión. Cuánta vida hay en ellos. Ahora piensa en aquel vecino con el que te criaste, el que te sujeta las bolsas o en aquel conserje, puede llamarse Bernabé, y su marcado halo paternal.

Este último veía tu vida pasar. Puede que, entre chiste y chiste, le pegara collejas a tus primeros novios, una especie de advertencia velada: cuidadito que ella es canelita en rama. Ahí está mientras corta el césped o tras la mesa ordenando el correo, planeando la siguiente colleja y sonriendo al verte pasar de la mano de aquel que mantiene la nuca intacta. No sufráis, no es Luis Tosar en Mientras duermes.

Una familia a golpe de derramas que siempre compensan. De ellos se habla en el primer capítulo de la serie Modern Love. Cambia el residencial, el barrio costumbrista o el sabor cañí por la inmensidad de Nueva York y coloca en la ecuación la relación de una joven recién llegada a la ciudad y un conserje comedido.

Este capítulo habla de todas aquellas personas que siempre están y observan cómo avanzas aunque varíe la línea de salida.

San Valentín

El amor y las exparejas

Parece que siempre está ahí Laura Ferrero, hay personas que inspiran… Hace poco colgaba en su Instagram una reflexión sobre las exparejas. Citaba a Nora Ephron: «nunca te cases con un hombre del que no querrías estar divorciada» y también recordaba a un exnovio que pensaba lo mismo que Ephron y fue el peor ex que tuvo jamás.

Y es verdad, a las personas se les conoce en las rupturas. Toda ruptura es dolorosa pero si hay lealtad, respeto y verdad esa persona puede convertirse en casi familia o en un amigo cum laude. Claro está, cuando se deja de tener cualquier implicación emocional o sexual.

Estos amigos te conocen a todos los niveles, esa historia de amor solo fue un pretexto para ponerlos en tu camino. Te felicitan en tu cumpleaños (el día que no es), tienen la libertad de opinar con conocimiento de causa (siempre dando fe y pasándose de vueltas) y te salvan alguna que otra vez. Por cierto, qué ganas de ver la película ¿Qué hicimos mal? de Liliana Torres. En ella una chica se reencuentra y conversa con algunas de sus exparejas, una comedia dramática, con tintes de road movie emocional, que mezcla ternura y humor.

Exparejas y humor… Las carcajadas están aseguradas cuando un ex te intenta vender la moto sobre un problema de pareja. ¿A mí me vas a engañar? Puede que seas tú quien le anime a ser mejor y cambiar de perspectiva. Solo entonces todos esos errores que un día cometió contigo, valdrán la pena.

En la segunda temporada de la serie Easy de Netflix hay muchas de estas conversaciones. Hay paseos, charlas con copa en mano o divagaciones en sofás. La acción se desarrolla en dos capítulos: Arte y vida (tratando otros temas con acidez) y en el capítulo La conyugalidad de la segunda temporada.

Aunque la serie vaya por otros derroteros sí refleja esa camaradería que supone poder hablar de cualquier cosa con alguien que, en un momento determinado, desempeñó un papel muy diferente en tu vida.

San Valentín
Ilustración de Lorena Anguita

El credo de cualquier vínculo: acompañar

«Hay un tipo de gente que, cuando ve a alguien pidiendo en un semáforo, retira la mirada y simula que no ha visto a la persona que se acerca con un paquete de pañuelos en la mano. En su pantomima, hace lo posible para que el pobre deje de existir en sus ojos…». Pedro Torrijos comienza un capítulo de su libro, Territorios improbables, de ese modo…

Esta es solo una metáfora de lo que puede ocurrir en el día a día, aunque puede que no se trate de un desconocido y que ese amigo, familiar o pareja busque algo en la guantera para desviar la mirada y no apoyarte en un mal momento. Eso no es amor.

Y no hablamos de un tipo de amor, hablamos de algo inherente a cualquier tipo de relación. Hablar de una relación, del tipo que sea, es hablar de acompañar, es permanecer en los malos momentos y saber despedirse. Ese debería ser el credo a seguir.

De eso se reflexiona en la cuarta temporada de la serie The Affair. Tras el diagnóstico de una enfermedad una pareja aprende a decir adiós.

La luz fluorescente azulada, las butacas incómodas, el cansancio… Alguien está ahí esperando a que el otro reúna todas sus fuerzas y le dedique esa última mirada desde la cama de un hospital. El cincuenta por ciento de la carga emocional de esta temporada se concentra en la letra de la canción de Death Cab for Cutie, What Sarah Said (qué tema). «That love is watching someone die»…

Abanderando a los que acompañan, esta entrega e implicación no solo se muestra en situaciones tan extremas ni se reduce al amor de pareja. Puede hablarse de una vorágine de pequeños gestos, como esas hojas, que en febrero, se mueven en el suelo de forma acompasada… Lo engloba todo: un amigo que se sienta en la silla de al lado y sin mediar palabra te aprieta el hombro, esa llamada de teléfono de un familiar o aquel novio que te abrazó antes de entrar a un examen.

No será la primera vez que hable de The Affair, esta serie que invita al espectador a conocer la perspectiva de todos los personajes y así decidir en qué creer. Entre sus bondades, su banda sonora. Maravilloso juego conocer canciones a través de las series y, al contrario, descubrir películas o series a través de las letras de las canciones.

No solo hay que subrayar el tema What Sara Said, en el episodio nueve cobra protagonismo, de forma sublime, la canción Azúcar morena de Carla Morrison. Muestra una contradicción entre lo que ven los ojos (cómo se desarrolla la acción en la pantalla) y la letra de la canción que se escucha.

San Valentín

¿Amor romántico o atención?

¿De qué sirve escribir y no claudicar con nuestra Sandra Bullock interior? Y es que el romanticismo está tan ligado a nuestra generación como la bollería industrial. Aunque, en cierta medida, deberíamos curarnos del amor romántico, siempre pecamos con alguna pantera rosa. No obstante, vamos a analizar algunas escenas desde la perspectiva del cuidado, la atención y el detalle.

La serie Citas de Amazon Prime es la versión catalana de otra serie: Dates. Trata las citas a ciegas tan de moda, hoy día, como el listado de excusas para salir corriendo de ellas.

En la serie original, la inglesa, hay grandes actuaciones. Ahora vamos a centrarnos en la española y en un capítulo protagonizado por Eva Santolaria. Al final del capítulo (spoiler), una chica duerme acompañada, a la mañana siguiente la luz entra por la ventana, se despereza, estira el brazo y extrañada comprueba que el susodicho no se encuentra al otro lado de la cama.

Acude a la llamada del café cuando ve una nota pegada en la puerta en la que se puede leer lo siguiente: «he perdido la tarjeta del súper, si la encuentras llámame». Justo al lado de la nota, la tarjeta del súper pegada. Ella sonríe y puede que haya un fundido a negro. Si no le llama ella que me pase el teléfono que ya le llamo yo…

Podéis verlo solo como un gesto romántico pero también es un guiño al detalle y al cuidado.

Entrando en este bucle espacio temporal de chistes mediocres y textos de intensidad emocional considerable, toca hablar de literatura. Quedémonos con dos ideas, la ausencia de planificación en materia amorosa y, por otro lado, la fragilidad y la necesidad de cuidado.

Para ello recordemos la lluvia y aquel texto de Cortázar: «Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto». Calar… como aquella canción de Miss Caffeina que hablaba del agua. «Es inútil huir» porque se cuela en todos los recovecos, «inunda o arrasa».

Asumida la imagen de la lluvia que plasma esta vehemencia de los sentimientos, debemos añadir una nueva idea. Hay un concepto que podría extrapolarse a la idea del cuidado o la fragilidad. La palabra es gurfa: la cantidad de agua que puedes contener en la palma de una mano. Ahora reten esa imagen del agua entre las manos que denota vulnerabilidad.

Huye de la falta de cuidado, en ocasiones hay que optar por esa chispa que sigue el camino trazado por la gasolina. Hay que alejarse y dejar que todo estalle como en aquella canción de Julia Medina y Carmen Boza. Si el refugio no es mutuo, si no hay cuidado, si no hay admiración, ¿qué hay?

Haz un inventario de esos momentos que comulgan con el detalle y la atención. Podrías sumar aquella escena en la que Felicity Jones lee sus textos a Anton Yelchin en la cama, páginas de guion más tarde, él le regala una preciosa silla para su estudio, pretende animarle para que nunca deje de escribir.

Hoy vamos a permitimos todas las licencias. Vamos a dejar que el chico corra tras la chica en el aeropuerto sin hacerse el test de antígenos, facturar la maleta o pasar el control de seguridad. Dejamos que el personaje, tras el punto de giro, salga a la calle y decida pasar a la acción con el viento de cara y una marea de personas caminando en contra, como aquel final de Cómo conocí a vuestra madre, con la calle repleta de paraguas amarillos.

Tienes permiso para protagonizar un vídeo clip de los años 80 o de los 90, puede que suene There She goes de The La´s o Time After Time de Cyndi Lauper. Atuendo hortera, muchos colores… Sales con el bateador estrella del instituto, el director del periódico o si quieres abandonar clichés y hacer un viaje en el tiempo (como los que hacen Miguel Maldonado y Avril Lavigne) puedes volver a la actualidad y elegir a alguien más interesante, al ideólogo de las criptomonedas.

Solo hoy, 14 de febrero, te permitimos este alarde de romanticismo. Súbete los calentadores fluorescentes o enfúndate tu vestido exageradamente presuntuoso y acude al baile del instituto bien acompañada. Eso sí… no olvides beber mucho ponche rojo o, en su defecto, puedes buscar un plan alternativo y coger un botellín de Alcázar bien fresquito.

Vive en el minuto 1.25 de La mujer del Sr Chinarro, con esos latidos a la par del crescendo de batería. Aquí tienes una playlist pastelosa porque hoy hay que permitirse creer. ¿Seguimos con el Everlasting Love del trailer de Belfast? ¡Felicidades, Valentines!

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