El Seriéfilo

Seriéfilo: verano de 2022

El verano se va alejando por el retrovisor y, poco a poco, el estrés cotidiano se va desperezando para volver a sus niveles habituales. A nivel meteorológico, hemos visto cómo la temperatura llegó a los niveles del magma de Las grietas del destino de El señor de los anillos. Para compensar, hemos disfrutado del verano de más calidad a nivel seriéfilo de los últimos años, así que ya saben a lo que nos hemos dedicado por aquí: a ver un montón de series que, a buen seguro, estarán en todos los rankings de lo mejor del año. Y, si no, al tiempo.

Aunque hay mucho que destacar, nuestra primera parada no puede que ser otra que Better Call Saul (AMC), serie que, allá por el mes de mayo, ya intuíamos que iba a marcar un hito en el universo seriéfilo. Y así ha sido: los últimos episodios de la serie no solo han sido exquisitos, sino que han cerrado de forma magistral las tramas abiertas en el universo Breaking Bad. El final de Better Call Saul complementa y enriquece todo lo sembrado por la serie madre, poniéndose a su nivel y dejando en el imaginario de los fans varios personajes inolvidables. El mundo de Walter White y Saul Goodman forman parte ya del Olimpo seriéfilo.

Mientras tanto, la moda de deconstruir temporadas en el tiempo ha llegado también a Netflix que, a solo dos capítulos del final de la cuarta temporada de Stranger Things, logró recondensar toda la épica de la serie en cuatro horas magistrales. Lo mejor, Eddie Munson aparte, es que parece que los hermanos Duffer han encarrilado la serie hacia una quinta y última temporada que se presume apasionante tras los desvíos tomados de las anteriores entregas. Se puede afirmar, sin temor a equivocarse, que estamos ante la otra gran temporada (la otra fue la primera) de la franquicia estrella de Netflix.

Pero no hay respiro que valga porque Amazon también aprovechó el verano para estrenar la tercera temporada de la violentamente macarra The Boys. Con la premisa de potenciar aquello que la hizo famosa, esta entrega es todavía más cínica, más gamberra y más cafre que todo lo visto anteriormente. Por supuesto, sigue funcionando porque el carisma de los personajes principales sigue alimentando su desarrollo y contándonos cosas interesantes del mundo que les rodea. Esta vez, la producción dedica la temporada a hurgar en el pasado de la corporación Vaught y sacar a la palestra a los primeros superhéroes del universo, Soldier Boy, La Condesa Escarlata y compañía.

A pesar de todo, entre tanta serie mastodóntica la serie que mejor sabor de boca me ha dejado este verano es una producción más modesta. The Bear (FX) llegará a España de la mano de Disney+ el 5 de octubre. Anoten la fecha porque estamos ante una historia imprescindible: la de un joven y prestigioso chef que tiene que volver a su Chicago natal para hacerse cargo del restaurante de bocadillos familiar tras el suicidio de su hermano mayor. Un drama con chispazos cómicos que transmite toda una gama de sentimientos a través de la cocina; un ritmo constante y frenético, impreso desde el mismo momento en el que comienzan a entrar los pedidos. Aunque entre tus programas favoritos no esté Masterchef, aunque no soportes a Chicote, esta es la serie que tienes que ver el próximo mes.

Más viento fresco nos trae Dark Winds (AMC), un western detectivesco con pinceladas de todo lo bueno que tuvo la mítica True Detective (HBO). Es decir, un tratamiento cuidado de los personajes y una ambientación fuertemente inmersiva. En este caso, una reserva de indios navajos se ve sacudida por una serie de asesinatos en extrañas circunstancias; promesa de un pasado oscuro que vuelve a despertar. Este cóctel, acompañado de una estética muy potente, nos permitirá disfrutar durante un tiempo de un gran representante del género noir.

Y como no hay dos sin tres, otra novedad se cuela entre lo mejorcito de esta temporada estival, rebelándose contra la tiranía de las más veteranas. No es otra que la escalofriante miniserie Encerrado con el diablo (AppleTV), drama carcelario en el que, para obtener la libertad, un preso deberá sonsacar a un presunto asesino el paradero de sus víctimas. Basada en hechos reales, destacan las interpretaciones de sus dos protagonistas, Taron Egerton y, sobre todo, Paul Walter Hauser en el papel del psicópata asesino Larry Hall. La serie también será recordada como uno de los últimos trabajos del prolífico actor Ray Liotta, que falleció este mismo año y que interpreta aquí, en un papel secundario pero con mucha presencia, al padre de James Keene, el recluso que intentará obtener la confesión. Un viaje oscuro a los infiernos de la psique humana que nos mantendrá en vilo durante los seis episodios de los que consta la miniserie.

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Encerrado con el diablo: Apple, Emjag Productions, Imperative Entertainment, Eden Productions.

A la pugna por el título de mejor serie del verano se suma también la segunda temporada de Solo asesinatos en el edificio (Hulu), la serie que tan buenas sensaciones nos dejó en su estreno. Aunque volvemos a tener el asesinato de rigor, en esta ocasión este sirve de excusa para centrarse en conocer un poco más a los cuatro personajes principales de la historia. A saber: Mabel, Charles, Olivier y el propio edificio Arconia, en cuyo pasado indagaremos. La serie mantiene su tono luminoso y amable, así como su maestría en el montaje. Puede que no sorprenda tanto como su primera temporada, pero su factura sigue siendo impecable y, aunque se deja de lado el crimen durante gran parte del metraje, su resolución en el último episodio es brillante. Estamos ante una obra de comedia televisiva sobresaliente. Renovada por una tercera temporada (para sorpresa de nadie), parece que Solo asesinatos en el edificio aún tiene muchas alegrías que darnos… aunque tenga que morir gente en el intento.

Ahora toca hacer un punto y aparte, porque no todo podía ser bueno durante el verano. Perdido en mitad de este mar de buenas series dejo mi único palito seriéfilo para la nueva temporada de The Orville (Hulu). Lo que comenzó siendo una parodia gamberra y para todos los públicos de Star Trek, ha mutado en drama familiar espacial y amable que, con capítulos que sobrepasan la hora de duración, logra que miremos en más de una ocasión nuestro reloj. Mala señal y mal rumbo sideral el que ha tomado la tripulación de Seth MacFarlane.

Para digerir este mal trago, nada mejor que otro de los bombazos del verano. Porque, sí amigos, 33 años después de que se empezase a publicar el cómic de Neil Gaiman, The Sandman (Netflix) ha tenido su merecidísima adaptación a la televisión. Y no es una adaptación cualquiera, es la que todo fan podría haber soñado: con un generoso presupuesto y con la total implicación de su creador. No me voy a extender mucho más porque, si queréis conocer más sobre el proyecto, podéis escuchar el podcast que hemos grabado en LaSoga sobre el mismo.

No ha sido esta la única adaptación de cómic del verano: Paper Girls (AmazonPrime) tiene una ambientación propia de la ciencia ficción, llena de viajes en el tiempo y paradojas temporales que llaman poderosísimamente la atención. Sin embargo, por ahora, no son más que un envoltorio para desarrollar lo que de verdad le importa a la serie, las cuatro protagonistas que tienen que madurar en un tiempo récord. Es un acierto, porque todas ellas consiguen clavarse en nuestro corazoncito. A cambio, solo podremos disfrutar totalmente de la serie si entendemos todo lo que las rodea como una herramienta para moldearlas.

Abandonando el cómic pero todavía dentro de la ciencia ficción, otro peso pesado que eligió el verano para su retorno fue Westworld (HBO). Retorno esperado tras el pequeño gatillazo de su anterior temporada, en la que cambiaba totalmente el tono de la serie, con una ambientación más futurista y mucha más acción. El resultado fue un montón de fuegos artificiales sin sentido. Ahora, se mantienen los fuegos artificiales pero conectados con el origen de la serie. Y la pirotecnia multimillonaria al servicio de una buena historia puede producir resultados maravillosos. Esta vez, la historia está bien explicada y se aleja de los galimatías del pasado; los personajes encuentran su sitio y están al servicio de la trama. Volver a ver Westworld encarrilada ha sido uno de los gustazos del verano.

Para ir concluyendo, preguntémonos: ¿qué convierte a una serie en una producción verdaderamente original? Contestemos lo que contestemos, ninguna llegará al nivel de Los ensayos (HBOMax) que, más que una serie, podría considerarse una experiencia. Comienza con una idea estrambótica, aunque a la vez muy sencilla, en formato de falso documental: el de un programa de televisión en el que los participantes pueden ensayar, con actores y en un entorno controlado, cómo resolver alguna situación importante en su vida. Por ejemplo, confesar algo a los amigos o la familia, saber cómo podría resultar una experiencia vital, etc. Aunque pueda parecer algo disparatado, todo lo que se desencadena a partir de ella resulta todavía más inverosímil, pero también más profundo. Esta genialidad viene de la mano de Nathan Fielder, creador de otras obras audiovisuales provocativas e hilarantes como Nathan al rescate (Comedy Central). Pero ninguna joya tan pulida como esta.

Por último, de vuelta a los formatos más convencionales (aunque igualmente divertidos), Colegio Abbott (Hulu) es una desternillante comedia que nos sitúa en una escuela de primaria. En ella, un grupo de maestros con perfiles muy diversos tendrán que sacar adelante a sus alumnos sorteando los múltiples problemas de la educación pública en EEUU. Una crítica mordaz a la infrafinanciación de los servicios estatales, solo compensada por la vocación de los docentes.

Y vamos a dejarlo ya por hoy porque el verano ha dado tanto de sí que podríamos estar aquí enredados horas y horas. Ojalá todos los veranos fueran como este… al menos a un nivel puramente seriéfilo. Meteorológicamente, insisto, ha sido un desastre: por favor, tomemos conciencia del cambio climático porque empiezo a notar el calor incluso dentro de mi caverna y con las persianas bajadas. Tip gratuito de mes: no viajéis. Quedaos en casa viendo series y mejoraréis un poco vuestra huella de carbono. Ver series es ser verde.

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