El taparrabos de Conan

Chicos malos que nos enamoraron: Saga de géminis

¡Meteoros de Pegaso! Eran los ochenta y las series de dibujos japonesas empezaban a llegar a España de forma masiva. Hubo varias que impactaron en nuestra retina y dejaron en ella su marca para siempre. Una de ellas fue, sin lugar a dudas, Los caballeros del Zodiaco, Saint Seiya en el original. Aún recuerdo aquel domingo en el que abandonamos los dibujos de la uno para ver cómo reventaban a puñetazos a un tipo de melena interminable y nuestra pantalla se llenaba de sangre y drama. Era el mítico enfrentamiento del Caballero del Dragón contra Pegaso. Duró poco. Aquella violencia fue desterrada para dejar sitio a otra: los animes japoneses fueron sustituidos por dibujos animados horribles como Los Fruitis o Delfi. Prueba de que los productores audiovisuales españoles no solo creían que los adultos eran gilipollas, sino que, además, subestimaban a los niños, que, demostramos sentido común huyendo como de la peste de estos abortos hispanos. Pero dejemos de lado la mierda de la animación española. Gracias a Los caballeros del Zodiaco descubrimos que el mal es una moneda de dos caras. Con el permiso de Two-Face, el enemigo de Batman, vamos a presentar al dicotómico villano de la serie: Saga de géminis. ¿O quizá el malo de la película era otro? Ya llegaremos a eso.

Gazpacho Fruitis
Los Fruitis: siempre dispuestos a mostrar su odio hacia los andaluces

Saga era un caballero de Atenea, justo, bueno y portador de la armadura de géminis. Sin embargo, no todo lo que es oro reluce de la misma forma. Porque Saga acaba provocando una rebelión en el Santuario, el lugar en el que los caballeros del zodiaco entrenan y en el que, al parecer, viven en secreto, eternamente, haciendo sus cosas místicas y preocupándose poco o nada por el mundo que han jurado proteger. Nuestro protagonista decide perturbar la paz del lugar asesinando al Papa; no al de Roma, sino al líder máximo de los protectores de la diosa de la sabiduría (y la guerra). Debido a la extraña idea que los japoneses tienen de lo que es un Sumo Pontífice, en España renombraron el cargo como Gran Patriarca, por el bien de los niños. En cualquier caso, Saga le asesina, le suplanta y se pone un atuendo con pinchos y un dragón en la cabeza que para nada indican que, en realidad, no es un ser de amor y benevolencia.

Saga geminis

Muchos heavys aspiran algún día a poder ir de esta guisa a comprar el pan

En realidad, las raíces mitológicas de Saint Seiya y muchos animes de fantasía, merecerían una reflexión aparte: los japoneses utilizan a menudo en sus obras la religión cristiana de la misma manera que nosotros podemos emplear el budismo, el sintoísmo o, incluso, la mitología nórdica. De hecho, la palabra que debemos usar es «mitología», porque así es como tratan por allí al cristianismo. Tampoco digo que no lo sea: a todo creyente le gusta creer que su religión es real y, los demás, solemos ver en ellas un montón de mitos y fantasías mezclados y reescritos. Y eso es lo que le pasa a Masami Kurumada, creador de Saint Seiya, cuando se acerca a la base religiosa de Occidente: no se le rompen las vestiduras a la hora de mezclar santos, papas y dioses griegos (Zeus y toda su panda), pegándose de hostias. Evidentemente, en España, Francia y otros países, los canales cambiaron los santos por caballeros, permitiendo en cambio toda referencia a la mitología griega que, siendo falsa y pagana, no había problema en reflejar.

Caballeros del zodiaco fan art
Gracias fan art: tú siempre dando forma a nuestra fantasías

 

Tras superar sus problemas legales con la Iglesia, Saga decide que el mundo debe ser conquistado y sometido a su idea de lo que es el orden. Intenta asesinar a la reencarnación de Atenea, que en ese momento es tan solo un bebé, pero el Caballero de sagitario, Aioros, lo evita y huye con la recién nacida. Saga convence a la mayoría de los caballeros de oro de que el fugado es un traidor y estos, en la mejor tradición del oficinista japonés que no cuestiona nunca lo que manda el jefe sagrado, se disponen a cumplir el encargo de matarle. La historia es bien conocida por el fan de la serie: Aioros la palma y entrega la bebé a un magnate japonés bastante sádico. La niña crece y se convierte en la bella e inocente Saori Kido, que reúne a un grupo de valerosos caballeros de bronce para luchar contra las fuerzas del Santuario. Y vaya que si luchan. Luchan tanto, que al final derrotan a los caballeros de plata, a los de oro e incluso a nuestro Saga de géminis que, ante su final, experimenta varias crisis de identidad, mostrando dos personalidades: una buena y otra malvada, que por lo que sea tiene los ojos rojos. Esta parte de su mente era la que estaba obligando a Saga a hacer todas esas cosas horribles.

Saga geminis

«Mamá, de verdad que no fumo porros». «Lo mismo le dije a los caballeros de oro y coló»

No obstante, aquella no era toda la verdad. Tristemente, Saga no era el verdadero villano de la saga más importante de Saint Seiya… La mente maestra tras el plan del Patriarca era, redoble de tambores, su hermano gemelo y verdadera parte malvada de su psique, Kanon, al que Saga había encerrado en una tumba subacuática. Más que nada porque ocupaba los días susurrándole al oído que hiciese el mal. El objetivo era hacernos dudar de si Saga era bueno y todo era culpa de su hermano o, en realidad, se había dejado llevar por las imaginativas torturas que los dioses griegos aplican sobre quienes les tocan los huevos. La cosa se complicaba: no es que el caballero de géminis tuviera personalidad múltiple, sino que también tenía un gemelo malvado que, a su vez, parecía tener una mente dual… Quizás entre los dos formaban una tercera personalidad que nunca baja la tapa del váter cuando termina de mear. Nunca lo sabremos.

Saga geminis

«Hermano, de verdad que no quiero robarte protagonismo; son cosas de la mala narrativa»

Es anticlimático que Saga no sea el malo. Más aún que lo sea Kanon, un personaje que no conocíamos y que hasta el momento nos importaba tres pimientos. Sin embargo, el giro de guion nunca hizo sombra al Gran Patriarca: el mal cierre de La batalla de las doce casas no resta importancia a Saga, el verdadero villano, capaz de usar su intelecto para engañar y manipular a aliados y enemigos y también de usar sus puños para hacer pedazos a sus oponentes. Solo con él, Masami Kurumada tenía todo lo necesario para construir al chico malo de una de nuestras películas favoritas.

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Un comentario

  1. La personalidad malvada de Saga no tiene nada que ver con Kanon, la diosa Ker es la culpable.
    Y como regalo, añado el apunte de que Kanon es nombrado Patriarca del Santuario después de la batalla contra Hades

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