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Cinefórum CCLII: «In The Earth»

La semana pasada vimos en Verano del 84 como la investigación de un grupo de amigos, en mitad de un verano con poco que hacer, convertía una película juvenil y de aventuras en algo sórdido e incómodo. Esta semana el suceso es directamente paranormal y, el giro que nos pondrá contra las cuerdas, se produce mucho antes. Nos internamos hacia lo más profundo del bosque con In The Earth, del británico Ben Wheatley, director y guionista de la cinta.

Su décima película en poco más de una década comienza con una peculiaridad cargada de intención: también en el cine, vivimos una pandemia global; y, como en el día a día, a veces logramos olvidarnos de ella, pero todo lo que hoy ocurre, también esta historia, está relacionado con el virus. Los geles y las mascarillas atraviesan aquí las medidas de seguridad del rodaje, rumbo al espectador de este viaje metaficcional que se convierte en el comienzo de una distopía demasiado verosímil.

Empezamos nuestro viaje a las afueras de Bristol, rodeados por una atmósfera lacónica y acompañados por actuaciones muy contenidas en el primer tramo de la cinta. Pero, poco a poco, a medida que caminamos hacia el corazón del último bosque salvaje de Inglaterra, todo se vuelve misterioso y aberrante.

In The EarthMartin (Joel Fry) es un investigador que quiere estudiar un organismo vivo, gigante, que parece un bosque y en realidad se levanta sobre una red de árboles conectados. Un ser perfectamente real, tan colosal que se vuelve difícil de asimilar. Wheatley simplemente le dota de un corazón pensante construyendo un escenario para el terror en algo perfectamente cotidiano. En el camino del investigador se interpone un obstáculo que primero le ataca, luego le salva la vida y finalmente se convierte en el guía hacia la definitiva entrada de la película en el universo lovecraftiano: imposible evitar pensar que el escritor de Providence habría renombrado con un conjunto de sílabas guturales este ser oculto y difuso, que acompaña al paso del tiempo desde las profundidades del bosque.

Es el sello distintivo de la obra de Ben Weathley, especializado en tratar los miedos del presente a través del horror de siempre. Desde el drama social, el folk horror o la comedia negra, el director de Essex lleva diez años hablando de la crisis británica, que es la nuestra. Porque, ¿quién podría hablar mejor que el cine de las islas sobre este mundo que colapsa a nuestro alrededor?

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