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Cinefórum CCLIX: «Su propia víctima»

Con Su propia víctima (Dead Ringer, Paul Henreid, 1964) seguimos no solo con las turbias relaciones fraternales, si no también con un actor metido a director. En este caso, frente al Fernando Fernán Gómez de El extraño viaje encontramos a Paul Henreid, cineasta de origen austriaco y recordado, especialmente, por su papel de Victor Laszlo en la inmortal Casablanca (Michael Curtiz, 1942).

En el papel protagonista de este noir atípico, con innegable protagonismo femenino y un mínimo de violencia, tenemos a Bette Davis, interpretando el doble papel de las gemelas Philips. La fría Margaret acaba de enviudar, convirtiéndose en heredera de la fortuna de la familia californiana de su marido, los DeLorca; mientras, su hermana Edith, a quien no ha visto en 18 años, apenas sobrevive regentando un endeudado bar en la misma ciudad. Empujada por la desesperación y el descubrimiento de la oscura verdad oculta tras las crueles mentiras de su hermana, Edith termina asesinando a Margaret para ocupar su lugar, enredándose poco a poco en una vida que no ha conocido.

Junto a Davis, protagonista absoluta y por partida doble, Karl Malden interpreta al detective Jim Hobbson, enamorado de Edith y obsesionado con su supuesta muerte; Peter Lawford, por su parte, encarna a Tony Collins, el despiadado amante de Margaret. Estos tres personajes conforman un falso triángulo, al que habría que añadir al fallecido señor DeLorca, que ocupa los recovecos de la trama sin dejar espacio a otros personajes importantes. Cabe mencionar, únicamente, los papeles secundarios de Monika Henreid, la hija del director, y Jean Hagen, la inolvidable villana de Cantando bajo la lluvia (Singin’ in the Rain, StanleyDonen y Gene Kelly, 1952) y que ya se asomó por nuestro cinefórum en La jungla de asfalto (The Asphalt Jungle, John Huston, 1950).

Esta película se basa en la película mexicana La otra (Roberto Gavaldon, 1946), donde Dolores del Río interpretaba el doble papel de las gemelas María y Magdalena. No obstante, es curioso que Davis ya interpretara a dos gemelas, una de las cuales reemplaza a la otra, ese mismo año, en Una vida robada (A Stolen Life, Curtis Bernhardt,1946).

Solventar el problema de encontrar dos personas que puedan pasar por gemelos usando al mismo actor es un recurso que se ha empleado a menudo en la comedia, como en Tú a Bostón y yo a California (The parent trap, David Swift, 1961), pero también ha dejado espacio para el drama o el terror como en la desasosegante Inseparables (Dead Ringers, David Cronenberg, 1981), utilizando variedad de técnicas para lograr el engaño. Aquí, Henreid resuelve el montaje y las escenas que deben compartir las dos hermanas con trucos sencillos, sin abusar de la pantalla partida y utilizando especialmente dobles con la cara oculta y, sobre todo, el montaje, para fingir esa convivencia imposible de dos Davis en el mismo plano.

Su propia víctimaPero es la interpretación de la actriz, manteniendo separadas a las hermanas incluso cuando una finge ser la otra, lo que nos vende este enredo imposible. Davis, que había sido una de las más grandes estrellas (y posiblemente una de las mejores actrices) del Hollywood de los estudios en los 40, había visto decaer su fama en los 50 para finalmente reinventarse en los 60, en el cine de género, tras el éxito de ¿Qué fue de Baby Jane? (What Ever Happened to Baby Jane?, Robert Aldrich, 1962). De este modo, consiguió una longevidad como protagonista cinematográfica que a menudo fue complicada para actrices de su generación, aunque fuera a través de películas menores o de bajo presupuesto.

En conclusión, Su propia víctima es una modesta pero interesante película criminal, con un enredo que se va volviendo trágico y una actriz y un personaje central memorables.

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