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Cinefórum CCLXXI: «Las niñas»

Según Antonio Gala, en una rosa caben todas las primaveras. Yo nunca tuve muy claro lo que quería decir con eso, pero de lo que no tengo duda es de que en la mirada de Andrea Fandós en Las niñas (2020) caben todas las incertidumbres y los anhelos del paso de la niñez a la primera juventud. Sonará a sacrílego, pero ya se puede decir que con ella, la niña Ana Torrent ha encontrado sustituta. El debut de Pilar Palomero pasará a la historia del cine español como la obra triunfadora del año que no fue, ese 2020 que congeló nuestras vidas en una nebulosa de ensueño. Y de eso trata en parte la cinta: de como el tiempo pasa inexorable trayéndose consigo cuestiones ineludibles.

Celia (Andrea Fandós) es una niña de once años que, huérfana de padre, vive con su madre trabajadora (Natalia de Molina) en la Zaragoza de los años noventa. Estudia en un colegio de monjas en el que aparecerá Brisa (Zoe Arnao), una compañera llegada de la moderna Barcelona y que hará honor a su nombre insuflando nuevo aire a la vida de Celia. Como ella, Brisa también es huérfana y le servirá de acicate para dejar atrás la niñez. Así, juntas abandonarán un mundo de certezas para abrazar las incertidumbres de la adolescencia.

Auspiciada por el hálito de su nueva compañera, Celia empezará a mirar más allá de los crucifijos. Y en esa mirada, en lo que busca y en lo que ansía, se reflejarán las contradicciones de la realidad de los adultos que la rodean. Música, tabaco, revistas, amigas o chicos surgirán como preguntas de su incipiente curiosidad. Una rebeldía que es ley de vida. Como también lo es replantearse su propia persona a través de la familia: quién era su padre y qué le sucedió; cómo es realmente su madre.

Las niñas Pilar PalomeroEl contexto y la ambientación de la película es un elemento esencial, ya que desde el recuerdo nostálgico de la directora salta hasta la pantalla una ciudad, Zaragoza, que al igual que las niñas y la propia España, en los años noventa miraba optimista y expectante hacia el futuro mientras aún soportaba pesadas cargas de su pasado. Cargas como las que encuentra la protagonista y sus amigas en el colegio, un centro religioso oscurantista y constreñido; o como las que arrastra la madre de Celia, trabajadora que se deja la vida por la de su hija a costa de ausencias, silencios y mentiras.

Las niñas es un debut portentoso. Pilar Palomero aúna autoría formal con una capacidad de evocación metafórica tan grande que convierte una película hecha por mujeres y que habla de mujeres en una obra infinita para todo el mundo.

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