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Entendiendo Estados Unidos: la línea Mason-Dixon

Sin lugar a dudas, la madre de todas las líneas en los mapas, tanto por su impacto real como por su repercusión mediática, es la línea Mason-Dixon. Explica el voto del cinturón negro, el estallido de la Guerra de Secesión o la extensión de los Estados Jim Crow. Hoy vamos a repasar cuales son sus rasgos más destacados.

La línea Mason-Dixon fue trazada en 1767 después de cuatro años de arduo trabajo. Fue la respuesta que se dio al conflicto fronterizo entre las colonias de Maryland y Pensilvania. La disputa se remonta a la fundación de Maryland, y se debió a que ambas colonias reclaman territorios entre los paralelos 39 y 40 según sus respectivas cartas de asentamiento. Originalmente el rey Carlos II concedió a Pensilvania la frontera siguiendo un círculo de 12 millas alrededor de la ciudad de New Castle (Delaware), hasta el paralelo 40. Pero el círculo no alcanzaba el paralelo, de modo que la definición de la frontera era errónea. Los territorios más allá de dicho círculo fueron reclamados por ambas colonias. Lo que empezó como problema se convirtió con el tiempo en una guerra en 1730. La Cresap’s war o Guerra del valle Conejohela, estalló en plena disputa por las zonas fronterizas inundadas entre ambas colonias. El acuerdo final del conflicto permitió unos años de tregua, pero no arregló el problema de fondo. Para 1760 la corona entró en escena y espoleó un acuerdo definitivo que repusiera el histórico error de Carlos II. Para ello se formó un equipo que contó con los servicios del astrónomo Charles Mason y el agrimensor Jeremiah Dixon. Mason y Dixon trabajaron durante cuatro años con ayuda de los locales y los indios más allá de las fronteras para delimitar de forma ecuánime la frontera entre ambos territorios. El trabajo fue tan bueno que la línea no solo fijó las fronteras: fue usada más adelante por otros topógrafos, incluso al oeste del Río Ohio.

Pero si hubo un momento que catapultó su fama fue en el Compromiso de Misuri de 1820. Por aquel entonces la tensión entre Estados esclavistas y Estados libres se había incrementado con motivo de la conquista del oeste. El compromiso pretendía ordenar el proceso de ampliación de la unión en los territorios del oeste. La idea era mantener el equilibrio entre Estados esclavistas y abolicionistas que tradicionalmente había en la unión. Dado que entonces solo había once estados no esclavistas, los sureños querían mantener esa proporción. Para ello se estableció una línea divisoria que continuaba a la Mason-Dixón en el paralelo 36. Al norte permanecerían los estados libres y al sur los esclavistas. Con dos excepciones: Misuri y Maine. Como imagináis, el compromiso no tardó en ser ignorado. Tan pronto como los nuevos estados iniciaron su desarrollo legal, sus respectivos parlamentos obviaron muchas veces el acuerdo.

Para la década de los sesenta, fue la ruptura del equilibrio entre libres y esclavistas el principal motor de la Guerra de Secesión. Con la ley Kansas-Nebraska, que permitía a cada estado decidir su relación legal con la esclavitud, se dio el golpe definitivo al precario equilibrio. Los resultados fueron ampliamente conocidos.

Pero la línea Mason-Dixon no murió ahí. Aquel trabajo de geógrafos ha resultado ser uno de los vectores socioeconómicos de la América moderna. De hecho, su límite da paso al cinturón negro del sudeste. Una conocida formación geológica del Cretácico, donde hubo un rico océano cuyos restos originaron un arco de suelo fértil idóneo para el cultivo del algodón. El algodón fue el principal cultivo de las plantaciones esclavistas y como resultado hoy los condados de mayoría negra se sitúan allí. Lewis Dartnell lo narra brillantemente en su ensayo Orígenes: Lo sorprendente es que esa franja de voto demócrata es el resultado de un océano antiguo. La sombra de la línea se proyecta más allá de la guerra. De su pervivencia se encargaron las leyes segregacionistas de la era Jim Crow. El sistema de apartheid americano que se prolongó hasta 1965 y cuya expansión cae al sur de la M-D. Un mapa del comité de asuntos públicos de 1921 da testimonio de los linchamientos a población negra al sur de la M-D, dejando claro que la cicatriz en el suelo sobrevivió la llegada del siglo XX. Hasta las protestas por la muerte de George Floyd o el porcentaje de la población con acceso a seguro sanitario son más intensas cuando cruzamos la línea en la dirección adecuada.

La línea Mason-Dixon es, sin lugar a dudas el mejor ejemplo de la estrecha relación entre los procesos humanos y el medio en que se desenvuelven. Son los reflejos de una vieja cadena causal que nos conecta con la Tierra y sus procesos internos. Como en el efecto mariposa, a veces la geología proyecta su influencia en los derechos sociales.

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