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Las Vegas se va a Oriente – 10 de marzo

Las Vegas Sands se va de Las Vegas. La mayor empresa de juego del mundo ha vendido sus casinos en la capital del azar. El Venetian y el Sands se los van a repartir dos enormes fondos de inversión a cambio de seis mil doscientos cincuenta millones de dólares. La compañía vendedora usará el dinero para ampliar sus negocios en Singapur y Macao, donde ya desarrolla un parque temático con casinos y hoteles. El principal es The Londoner, que copia el aspecto del Parlamento de Westminster e incluye un mini Big Ben. Los imperios han muerto definitivamente cuando quedan transformados en atracción de Las Vegas, esa arquitectura fake de la que ahora disfrutarán en las antiguas colonias asiáticas.

David Beckham, todavía estrella pop en Asia, es el hombre anuncio del proyecto. El fútbol y el juego hacen dinero a costa del ingenuo. Pero aquí el businessman era Sheldon Adelson. El magnate murió en enero y no ha podido ver cómo Las Vegas Sands ponía definitivamente rumbo a Oriente, que es donde gira la fortuna del siglo XXI. Los casinos y las apuestas son el séptimo negocio más lucrativo del mundo. El primero son las drogas; después vienen la prostitución, la banca y las armas. Juego, narcóticos, amor de compra-venta, billetes. Y pólvora: la garantía última del capitalismo de casino siempre son los cañones.

La mudanza a Macao no borra la historia del Sands, el casino donde Frank Sinatra, Dean Martin y Sammy Davis Jr. despacharon juergas y chicas después del rodaje de Ocean’s Eleven, versión 1960. El brillo del couché siempre ha ocultado el truco del prestidigitador, la trampa de la banca. La verdadera naturaleza original de los casinos: grandes lavanderías de fondos de la mafia. Meyer Lansky y Frank Costello siguieron la tradición de Atlantic City y La Habana. Ese fue el know how de Las Vegas, un templo de la expiación del dinero sucio, confiesa Robert de Niro en Casino: «Las Vegas lava tus pecados. Es como un autolavado de la moralidad».

Las Vegas Sands ingresa treinta y tres mil millones de dólares al año. Algunos son limpios (los ahorros de papi y mami, decían en la película de Scorsese). Otros vienen de las tinieblas. Ahora todos circularán por Asia, el nuevo Eldorado, como vio James Bond. En la crepuscular Skyfall, 007 entraba en la boca del dragón de un casino flotante en Macao y recibía un maletín cargado de euros. Europa se reduce a un valor de cambio, en una marca de billetes que valen lo que su pasado. Quevedo, tahúr de vocablos, detectó la decadencia del Imperio porque el dinero moría en España, pero lo enterraban en otra parte. Mañana manda Oriente, que ya juega con el oro que hace iguales a quienes lo poseen.


Notas de extramuros es una columna informativa de Siglo 21, en Radio 3. Puedes escucharla aquí.

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