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Europa: récord de deportaciones – 1 de diciembre

Europa nunca había deportado a tanta gente como este año. En el primer semestre de 2021, Frontex capturó a 8.239 personas sin pasaporte comunitario y las devolvió a sus países de origen. Es un nueve por ciento más que antes del covid, récord para la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas. Por países, la campeona de las deportaciones, con más de la mitad, fue Alemania. De lejos la siguieron Italia, Francia, España, Austria y Grecia. El nuevo gobierno alemán (socialista, verde y liberal) promete seguir la línea de Merkel con una ofensiva de repatriación.

Alemania quiere mejorar la eficacia de la deportación. En 2019, Europa apresó a casi medio millón de personas sin papeles y ordenó su expulsión. Pero solo el veintinueve por ciento fueron efectivamente deportadas. Los principales países de retorno fueron Argelia, Marruecos, Albania, Ucrania y Pakistán. Esta vez no se han divulgado. En la edad de la transparencia, es una ONG, Statewatch, la que filtra la información. Frontex se la ha guardado. Y también los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión. Europa tiene una relación conflictiva con su identidad: es fortaleza y no siempre quiere que se sepa.

En Polonia lo tienen claro: quieren muro. La ultraderecha polaca está orgullosa de su valla con Bielorrusia, dicen que peón de Putin, querido Doctor No. Londres y Bruselas se han unido para prometer a Varsovia ayuda para levantar un muro más alto frente a la malvada bruja del Este. Y volarán drones por toda Europa: del Canal de la Mancha al de Sicilia. Los favoritos son los Heron de la empresa israelí IAI, que ha probado su valía con la vigilancia y asesinato de palestinos en Gaza. O en Afganistán. A los migrantes les acompaña el dron de la destrucción o la deportación como un sol maldito.

El muro de Trump sirvió para hacer chistes: como un gran vidrio contra el que izquierdas y derechas globalizantes lanzaban su ingenio políticamente correcto: vandalismo de telediario amortizado de antemano. Ese muro ha resultado ser un espejo como los del callejón del Gato, donde Max Extrella veía a los héroes clásicos transformarse en esperpento. Es un destino trágico para los europeos que se creían apolíneos y que nunca entendieron a Roger Waters cuando cantaba, en la tierra de nadie de Berlín, que el dolor le había hecho cómodamente insensible.


Extramuros es una columna informativa de Efecto Doppler, en Radio 3. Puedes escucharla aquí.

Víctor García Guerrero
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