El seriéfilo: agosto de 2017

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Juego de tronos en HBO, Netflix estrena The Defenders y Amazon ataca con The Last Tycoon, ¿Agosto no era un mes para sudar y descansar? Amigos, esto se nos va de las manos, pero… ¿qué podemos hacer? ¡Que siga la fiesta!

Hace tiempo que HBO anunció que por motivos de producción, esta penúltima temporada de Juego de Tronos se emitiría durante el mes de Agosto, ese mes árido y despoblado que al nombrarlo me recuerda, inevitablemente, al Yermo del videojuego post-apocalíptico Fallout. No obstante, aunque la imagen que les viniese a la cabeza a los señores de HBO fuese igual de desoladora que la mía, cuando realizaron dicho anuncio no se les vio muy preocupados. Juego de tronos no es una serie más; se ha convertido en un fenómeno social y la preocupación al respecto es inversa: eres tú el que debe estar atento a que tus planes vitales (una fiesta de cumpleaños, un concierto, tu boda…) no coincidan con un capítulo de la serie, porque en ese caso vas a fracasar, no HBO. Con tal expectación arrancó la temporada, y la verdad es que no ha defraudado: el recorte de capítulos (de diez se ha pasado a siete) aderezados con la pequeña ampliación en el metraje, le ha sentado fenomenal, convirtiendo cada minuto en una experiencia cinematográfica. Los recursos se han concentrado dando lugar a escenas espectaculares. Todo ello se acompaña con un avance de las tramas a marchas forzadas, viendo que el final está cerca y que hay que aligerar el paso. Resultado: siempre pasa algo, y siempre ese algo está acompañado de grandiosidad estética. En su virtud está su penitencia, ya que al pulsar el botón de avanzado rápido hay momentos en que parece que, en vez de caballos, los personajes se muevan por los siete reinos en coches supersónicos, y en vez de cuervos, envíen e-mails para comunicarse. Otro minifallo, aunque totalmente comprensible, es que se ha perdido ese peligro tan real, que en parte ya era esencia de la serie, de que mueran personajes importantes sin previo aviso; al encontrarnos cerca del final, es lógico que los personajes más longevos sean los que van a llegar al clímax de la historia, pero acostumbrados a fallecimientos repentinos y sorpresivos, se hace raro como espectador enfrentarse a situaciones límites con red de seguridad. A pesar de todo, cada capítulo de Juego de tronos sigue siendo una obra de arte, mostrando la superioridad de esta serie frente al noventa y nueve por ciento del resto. Puede gustar más o menos, lo cual es comprensible, pero no podrá negarse que su producción ha ido a más, superándose en cada temporada y prometiendo un final apoteósico. Por lo tanto, si planeáis algún evento para 2018 y no queréis que sea un auténtico fracaso, estad atentos a las declaraciones de HBO, porque aún no hay fecha para esta última temporada.

Otra serie que ha estrenado HBO en agosto y que ha pasado más desapercibida (lógico), es Room 104, una intrigante apuesta en la que capítulos de media hora nos muestran historias independientes con un único nexo: todas ocurren en la habitación 104 de un motel de carretera. Las historias tratan de ser intrigantes y con un final sorprendente, muy del estilo de la inglesa Inside No. 9 (BBC Two), que apostaba por un humor más negro. Aunque la realización es muy buena, la serie adolece de cierta falta de chispa, presentando un buen inicio y desarrollo, pero sin deslumbrar al final, con lo que deja una sensación bastante fría. Al tratarse de capítulos inconexos siempre queda la esperanza de que los próximos (solo se han emitido cinco de doce) sorprendan más. Al ser episodios de corta duración no cuesta ponerse con ellos, aunque si Room 104 sigue por este camino pasará a formar parte de ese extenso número de series que pasaron por las pantallas sin pena ni gloria en el mes seriéfilo sin pena ni gloria por excelencia.

El otro gran estreno del mes ha sido The Defenders (Netflix), ese gran cóctel en el que se mezclan todos los superhéroes de Marvel con serie propia en la cadena: Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage e Iron Fist. El resultado es entretenido pero, a mi entender, fallido. Los cuatro personajes funcionan mejor por separado y al unirlos da la impresión de que físicamente no caben, como si estuviesen metidos en la pantalla a presión. Es imposible que todos tengan el mismo protagonismo, y esto debió de volver locos a los guionistas. Se opta por dar la voz cantante a Daredevil (obviamente) y a Iron Fist (sorprendentemente), relegando a un segundo plano a Luke Cage (comprensible) y a un tercer plano a Jessica Jones (imperdonable). El problema es de base: por separado cada uno tiene su mundo y, aunque los espectadores puedan preferir a uno u otro, se desenvuelven bien; sin embargo, al juntarlos se magnifican las diferencias y salta a la vista que tanto Daredevil como Jessica Jones están a años luz del resto, así como que Iron Fist es un chiste mal contado, agravado con el hecho de que es expuesto innecesariamente al convertirlo en coprotagonista de la historia mientras que Jones es poco más que una figurante. También es desafortunada la elección de Sigourney Weaver como villana, personaje de cartón piedra sin carisma que desplaza a una Madame Gao con una personalidad y trasfondo más cuidado y que los espectadores ya conocían al aparecer en temporadas anteriores, tanto de Daredevil como de Iron Fist. Como tercer punto negativo, el confuso papel de Elektra en la historia y su relación con Daredevil, sin explicación alguna de sus motivaciones. Y por último, la variabilidad de la fuerza y habilidades en los combates, totalmente aleatorias, que parecen más responder a exigencias del guion que a una consecuencia lógica de las habilidades de cada uno. En resumen: muchos palos para una buena producción de la que se esperaba muchísimo más y que no mejora, ni iguala tan siquiera, lo creado hasta la fecha. Mejor dejar que cada superhéroe campe libre por su mundo y en caso de necesidad, realizar alguna colaboración o cameo puntual como se venía realizando hasta la fecha; funciona mucho mejor y crea esa sensación de pertenencia al universo Marvel, pero sin tanto agobio.

Como pasara con HBO, hay otro estreno interesante de Netflix este mes que también ha pasado desapercibido debido a la atención suscitada por su título estrella: Atypical, una comedia para toda la familia, a la vieja usanza, que recuerda a esas sitcom de los años noventa como Cosas de casa (ABC) o Yo y el mundo (ABC). En ella, seguimos la vida de una familia con dos hijos adolescentes en la que Sam, el protagonista e hijo mayor, padece un trastorno del espectro autista. El humor es muy blanco, apto para todos los públicos, lo cual contrasta con el tono más gamberro y desenfadado de las últimas comedias de Netflix. Quizás la cadena esté ampliando su público objetivo, ya que carecía de comedias tan directamente enfocadas al consumo familiar, esas más típicas de las cadenas generalistas.

Amazon también ha aprovechado el verano para lanzar un gran proyecto: The Last Tycoon, una serie basada vagamente en la obra inconclusa de F. Scott Fitzgerald, The Love of the Last Tycoon (1941). El piloto ya lucía espectacular, llevándonos a los primeros años de los grandes estudios cinematográficos norteamericanos en la década de los treinta. Sin alejarse de la trama central, de la típica historia de amor hollywoodiense, introduce temas de la época muy bien hilvanados como la presión nazi contra el lobby judío, la crisis galopante que sufría el país tras el Crack del 29, el sindicalismo, la emigración o el racismo… hilos que complementan magistralmente una historia del cine dentro del cine. Cuenta además con una gran ambientación, a la altura de su otra serie de referencia, The Man in the High Castle, y con un ritmo mucho más acompasado que invita a ver varios capítulos seguidos, que es lo que nos pide el cuerpo para seguir avanzado en la historia del productor judío Monroe Stahr y su jefe y dueño del estudio, Pat Brady. Creo que es la serie más redonda de Amazon hasta el momento y la que puede marcar la diferencia con otras cadenas.

Y con esto terminamos. Aunque parezca mentira, para tratarse de un mes de vacaciones, me dejo en el tintero bastantes series que retomaremos el mes que viene, con la vuelta al cole. Y este año viene muy cargado, así que prepárense, porque este curso van a tener muchos deberes seriéfilos para casa.

El seriéfilo

Desde hace mucho, mucho tiempo, en un sofá muy lejano, vive enterrado bajo una montaña de DVDs un ermitaño que se alimenta de todas las series que caen en sus manos: americanas, inglesas, buenas, malas… Nada es suficiente para saciar su hambre voraz de ficción televisiva. Es el Seriéfilo, y través de La Soga se comunicará con el mundo.
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