El Seriéfilo

Seriéfilo: octubre de 2021

Como quien no quiere la cosa, nos adentramos en el último trimestre del año y, aunque parezca increíble, siguen apareciendo sorpresas agradables que dejan buen sabor de boca en nuestro selecto paladar catódico. Por desgracia, también nos han servido algunos tragos amargos pero, como nos enseñan desde pequeños, los buenos seriéfilos tenemos que comer de todo. Repasemos con ese espíritu el menú servido durante el mes de octubre.

Para empezar con buen pie, vamos con la mejor sorpresa del mes en Disney+. La cuidada cabecera de Solo asesinatos en el edificio (Hulu) ya hace presagiar que estamos ante una serie diferente. Pronto conectamos con la investigación de un asesinato por parte de tres peculiares vecinos obsesionados con podcasts sobre crímenes reales y nos adentraremos en un viaje con un montón de vaivenes, a cada cual más sorprendente, y con un montón de sospechosos, a cada cual más extravagante. Y Sting; sí, actúa Sting, el de verdad, el líder del grupo de música inglés The Police. Una locura, como el resto de la serie.

La serie está ambientada en el enorme edificio Arconia, interpretado aquí por el edificio Bernord de Nueva York, que merece este tratamiento pues sus apartamentos, ascensores, arcos de entrada y fachada son un personaje más de la serie, encajando perfectamente con el humor elegante y sofisticado que destilan los guiones. Del trío protagonista destaca sobre manera la pareja de septuagenarios: Steve Martin con un personaje reposado y melancólico, y Martin Short, mucho más lenguaraz y juguetón. Selena Gómez les aguanta el tipo, algo difícil teniendo en frente a estos dos monstruos de la comedia. Entre tanto sospechoso también hay lugar para momentos más dramáticos que añaden un poso de profundidad a la historia. La realización también nos depara alguna sorpresa, como el séptimo episodio, sin diálogos hablados y, probablemente, uno de los mejores de toda la serie. No quiero destripar innecesariamente la serie, así que háganse un favor y vean esta maravilla. No se arrepentirán.

De la comedia más luminosa, pasamos al terror más oscuro. Si el mes pasado Mike Flannagan y su Misa de medianoche (Netflix) aparecían como los grandes salvadores del género, esta vez tenemos la mejor adaptación a la serie jamás hecha de un relato de Stephen King, y eso que venimos de muy buenas adaptaciones como The Outsider (HBO) o Castle Rock (Hulu). Esta adaptación del relato corto Jerusalem’s Lot, precuela de Salem’s Lot, supera cualquier intento anterior y lo hace en todos los sentidos. Y es que Chapelwaite (Epix) construye una atmósfera genuinamente opresiva y asfixiante, verdaderamente insana. La historia avanza inexorable desde el terror psicológico y melancólico hacia algo cada vez más tangible y real; del terror más humano a la fatalidad sobrenatural, logrando atrapar al espectador en una espiral de locura de la que únicamente salimos para despertar en una pesadilla final aún más escalofriante.

Si a esto añadimos el gran papel protagonista de Adrian Brody y que el guion consigue rellenar los grandes agujeros que se generan al estirar el hasta los diez episodios, se puede decir sin temor a equivocarnos que estamos ante la mejor serie de terror del año. Y con diferencia. Afortunadamente, HBO Max la incluyó hace poco en su catálogo: disfrutemos pues de una de esas series de visionado obligatorio.

Otra serie que tampoco ha llegado a nuestras pantallas, pero que debería hacerlo más pronto que tarde es Wu Tang An American Saga (Hulu) que, con su segunda temporada, cierra el circulo sobre la creación del emblemático grupo de rap que reventó las listas de ventas en los años 90. Aprovechando los cimientos de la primera temporada, donde se narraban los orígenes y las relaciones de todos los integrantes de la banda, esta segunda entrega aborda el clímax de la trayectoria del grupo, cuando intentan crearse un nombre partiendo de cero e imponiendo sus condiciones. Es una carrera remando río arriba, a contracorriente de la potente industria discográfica.

Si The Get Down (Netflix) apostaba por una visión del rap más cartoon y fabulada, la historia de Wu Tang Clan es mucho más cruda: aquí encontraremos tráfico de drogas, tiroteos, hambre, pobreza… Situaciones en las que hacer lo correcto no siempre es fácil y que provocan que triunfar en la música se convierta en una quimera. Si te gusta el rap esta serie es imprescindible. Si te gusta la música no te la puedes perder. Si simplemente quieres disfrutar de una buena historia… También deberías verla.

Seriéfilo octubre

Hablando de segundas temporadas, nos encontramos con Evil (CBS), la obra más diabólica del matrimonio King (Robert y Michelle), que en esta ocasión indagan en los rincones más oscuros de sus tres personajes principales para mostrarnos una temporada llena de tentaciones y dudas. Poco a poco, el mal parece ganar terreno, la luz se hace más tenue y, a través de capítulos autoconclusivos sobre posesiones y todo tipo de acontecimientos paranormales, seguimos divirtiéndonos mientras los protagonistas desentrañan el misterio. El talento del matrimonio King se mantiene intacto, con una facilidad envidiable parapara contar historias y crear increíbles finales de temporada. Y esta sí que se puede ver en España, concretamente en nuestro querido canal SyFy.

Cambiando el registro, si el mes pasado recordábamos el mítico programa Humor amarillo, esta vez sacamos a la palestra Pressing Catch, programa con el que todos los niños de los 90 descubrimos el wrestling. Han pasado los años y Heels (Starz) nos muestra esta mezcla entre deporte y espectáculo desde un punto de vista más adulto y dramático. Sin llegar al nivel de la magnífica El luchador (Darren Aronofsky, 2008), la serie explora los mismos recovecos de la lucha libre semiprofesional y, aunque tiene algún altibajo, el argumento resiste. Eso sí, da la impresión de que a Steve Amell y Alexander Ludwing, gran reclamo de la serie, les queda grande el papel de protagonistas, funcionando mucho mejor el elenco de actores secundarios.

A este lado del charco, la gran cantera nórdica de series policiacas no descansa y este mes nos regala una miniserie danesa. En El caso Hartung (Netflix) dos detectives tendrán que lidiar con el enésimo asesino en serie que, esta vez, deja muñecos de castaña junto a sus víctimas. Con una historia sólida y un ritmo pausado pero ágil, al desarrollo formal de la producción no se le puede reprochar nada, pero es cierto que no aporta las suficientes novedades como para destacar en un género ya muy trillado.

También se esperaba mucho más de la serie de Alejandro Amenábar para Movistar+. La Fortuna es una entretenida serie de aventuras pero, con semejante firma proveniente del cine, el adjetivo entretenida resulta insuficiente. Aunque la serie mantiene un ritmo fluido en todo momento, la sensación es que podría habérsele sacado mucho más jugo al conflicto por el botín de un pecio hundido en el Estrecho que surge entre el cazatesoros Frank Wilde y el gobierno español. Pero la trama no logra abandonar determinados lugares comunes: los personajes están construidos a machetazos, sin matices, quedando convertidos en estereotipos con patas sin ninguna profundidad. El choque cultural que se dibuja entre España y Estados Unidos está cargado de clichés y rezuma una total falta de sutileza. Tampoco ayuda el continuo salto del inglés al español que, sobre todo en los primeros capítulos, se hace bastante incómodo. Para colmo, el inglés en el que aterriza la serie resulta del todo inexpresivo, no solo en el caso de los personajes españoles, lo que resultaría lógico, sino también en el de los americanos.

La labor actoral tampoco es destacable, con la honrosa excepción de Karra Elejalde, y la falta de presupuesto se hace muy patente en la recreación marítima del siglo XIX desde el segundo episodio. La historia amorosa entre los protagonistas no funciona ni tiene calado, por lo que parece concebida a modo de relleno. El juego del calamar (Netflix), con mucho menos, le ha comido la tostada a Movistar+.

Menos mal que siempre nos queda la comedia final para terminar con una gran sonrisa en los labios. Si el género de terror lleva una buena racha, el humor no se queda atrás, esta vez con el regreso de otra de las grandes veteranas que, a pesar del paso del tiempo, no pierde la frescura. Es increíble como Lo que hacemos en las sombras (FX), a pesar de estar en su tercera temporada, sigue ampliando el trasfondo de su universo vampírico mientras resuelve situaciones tan surrealistas como hilarantes. Especialmente en esta temporada en la que Nandor y Nadja comparten trono en el Consejo Vampírico… Sin duda alguna, estamos ante una de las mejores comedias del año. Otra vez.

Y con esta amalgama de sensaciones tan dispares, nos despedimos hasta el próximo mes, último remanso de paz antes del advenimiento del terremoto navideño. Vienen tiempos de listas, ránquines, de lo mejor del año; tiempos de joyas ocultas y series que no nos podemos perder. ¡Estad preparados!

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