Ponerle cara a John Cazale

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Para alguien que nunca haya visto El padrino, Tarde de perros o El cazador, nada le dirá escuchar nombrar a Cazale. Para aquellos apasionados de Pacino y De Niro este apellido italiano les podrá sonar familiar, pero pocos sabrán ponerle cara.

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Ilustración de Carlos Rivaherrera

En el documental de 2009 I Knew It Was You: Rediscovering John Cazale, el director Richard Shepard trata de poner fin a este desconocimiento y elevar a los altares del séptimo arte a un actor al que la fatalidad del cáncer impidió prodigarse más allá de las cinco imprescindibles filmaciones, todas ellas nominadas al Oscar a mejor película, en que participó. Tal vez si ahora les preguntáramos por el cobarde e incapaz primogénito de Vito Corleone en las dos primeras cintas de la saga de Francis Ford Coppola muchos ya sabrán responder: Fredo. Y es que este, su primer papel cinematográfico, es probablemente el más representativo de su carrera.

Nació en Revere, una pequeña población de Massachusetts a tan solo seis millas de la capital del estado. Se formó en el Oberlin College y la Boston University, donde se graduó en interpretación. Pronto emigró a Nueva York para trabajar en obras de teatro de poca trascendencia fuera del circuito de Broadway, actividad que compaginaba trabajando como mensajero para una compañía petrolera. Fue en este empleo donde coincidió por primera vez con un joven Al Pacino que también se postulaba para actor profesional. Años más tarde se reencontrarían en una obra de Israel Horowitz, escritor, productor y director de más de setenta títulos teatrales. Resultado de esta colaboración en The Indian Wants the Bronx ambos obtendrían sendos premios Obie, otorgados por el sindicato de artistas de la gran manzana, e iniciarían una cercana amistad y simbiosis profesional que se prolongaría en el tiempo. En el documental al que hacemos referencia, Pacino comenta sincerado: «Todo lo que yo quería hacer era trabajar con John por el resto de mi vida. Él era mi compañero de actuación». Algo tenía este genial secundario que conseguía que todos quisieran estar siempre a su alrededor.

Junto con Pacino y dirigido por Coppola debutaría en la gran pantalla en 1972 en el papel de Fredo Corleone, rol que repetiría dos años más tarde en la secuela de El padrino. Fue capaz de mostrar una sensibilidad desde el fondo de los planos que cautivó al público, que hacía de su personaje el más creíble de la familia y que le situó como uno de los actores más cotizados entre sus contemporáneos. Ese año rodó  también La conversación, de la mano del mismo director, poniéndose en la piel del ayudante de un experto en escuchas telefónicas interpretado por Gene Hackman, regalándonos una escena final memorable.

Es en 1975 cuando su amigo Al le recomienda para encarnar a un delincuente de poca monta y tristemente desafortunado en Tarde de perros, dirigida por Sidney Lumet, haciendo un alarde de capacidad interpretativa y habilidad innata en el arte de la improvisación por la que sería nominado al Globo de Oro como mejor actor de reparto.

John Cazale 3Robert de Niro exigió su participación en el filme El cazador (Michael Cimino, 1978) para lo cual tuvo que comprometer su sueldo como fianza ante los productores debido al riesgo económico que suponía que Cazale no pudiera terminar el rodaje. Ya estaba gravemente enfermo de cáncer de pulmón, pero esto no le impidió, junto con el apoyo de su pareja Meryl Streep, que también participaba en la cinta, volver a demostrar su intuición, su genialidad y su habilidad para decir con los ojos aquello sobre el alma que las palabras no saben expresar. Falleció poco después de terminar su última escena, a los cuarenta  y dos años.

Es común en todas las profesiones que se ensalcen las virtudes de aquellos que nos dejaron prematuramente. En el documental I Knew It Was You los allegados de Cazale comentan no solo las grandes dotes escénicas del de Boston, sino también su calidad como ser humano, y pretenden reivindicar su nombre. Como la crítica Victoria Large describió: «El documental funciona como una maravillosa retrospectiva para los fans o introducción para los recién llegados». Sirva para traerle a la memoria  y renovar nuestro deseo de visionar sus cinco películas; para darle el reconocimiento merecido y, por supuesto, para ponerle cara a John Cazale.

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