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Congo: niebla de petróleo

La República Democrática del Congo va a dedicar sus mejores tierras a la extracción de petróleo. Las va a subastar: miles de hectáreas de la cuenca del río Congo, una enorme reserva de bosque tropical, serán puestas a disposición del mejor postor. La estadounidense Chevron es una de las petroleras que pueden entrar en el negocio. La francesa Total niega estar interesada, a pesar de que su logo y nombre aparecen en el vídeo promocional de la subasta: las imágenes pasan abruptamente de un río inmenso y virgen, a una gasolinera. La tierra es oro.

«Nuestra prioridad no es salvar al planeta», ha dicho un alto cargo del gobierno congoleño, que antes de ponerle un precio a la vida bajo sus pies intentó que los países ricos pagasen a cambio de preservar la naturaleza. No lo consiguió. Por eso el Parque Nacional Virunga, donde se encuentra el santuario de gorilas más grande del mundo, va a ser agujereado para sacar de él hasta 22 millones de barriles de petróleo. También se talarán árboles, lo que hará bajar las reservas de carbono de uno de los pulmones del planeta. Tampoco nadie ha querido pagar para evitar la asfixia.

Ecuador intentó hace años que el mundo le compensase a cambio de paralizar la explotación petrolífera del Parque Nacional Yasuní. El objetivo era recaudar 3.600 millones de dólares. Solo se consiguieron 13 millones, y el gobierno ecuatoriano dio luz verde a las petroleras. Los países en desarrollo denuncian lo que consideran es cinismo blanco y rico: no acuden a su llamada cuando piden ayuda para preservar la naturaleza, pero luego la explotan con sus empresas, mientras medios y sociedad civil denuncian la explotación como un atentado contra el planeta. El norte juega con todas las cartas.

«Es una falacia decir que el Amazonas es un legado de la Humanidad», ha respondido el brasileño Bolsonaro a las críticas a la explotación del mayor bosque del planeta. El presidente de Brasil se juega el cargo estas semanas y saca pecho porque su país es uno de los grandes suministradores de alimentos. Como harán los congoleños: llenarán el depósito de un mundo sediento de combustible. El capitalismo extractivo es un fan del «primero vivir, luego filosofar». La frase no se aplica a los gorilas, que tendrán que buscarse otras nieblas si quieren sobrevivir a la prosperidad.


Extramuros es una columna informativa de Efecto Doppler, en Radio 3. Puedes escucharla aquí.

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Víctor García Guerrero
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