Vivir de mentiras: Erich Von Däniken y sus seguidores

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Hace ya demasiados años Erich von Däniken era, básicamente, una suerte de chiste privado entre algunas personas: un hostelero suizo que un buen día decidió que lo suyo era descubrirnos que los alienígenas habían visitado la Tierra en el lejano pasado y existían pruebas de ello en nuestro planeta. Evidencias que, por supuesto, nadie salvo él había podido encontrar. Lo más probable es que lo conocieras gracias a algún libro perdido en una biblioteca y sirviese para reírse comentando sus teorías con algún amigo en cuyo camino también se hubiese cruzado. Para cuando abandonabais el tema la mayor parte de la gente ya habría olvidado todo acerca de aquellas teorías delirantes como, por ejemplo, la del sarcófago de Pakal.

Con el paso de los años, sin embargo, lo que era un asunto baladí se ha ido convirtiendo de manera lenta pero segura en un quiste que no para de crecer. Casi todo el mundo que tenga una televisión se habrá topado alguna vez a Von Däniken y sus seguidores en el delirante programa Generación Alien (Ancient Aliens en inglés). Un éxito del canal Historia que va por su octava temporada en Estados Unidos y que nos recuerda que el nombre del canal americano es puramente casual en el mejor de los casos y una estafa en el peor.

Erich von Daniken

Ser experto es muy fácil

Ya hemos comentado que Erich von Däniken era, antes de publicar su primer libro, un simple trabajador hotelero. Se trata esta, desde luego, de una profesión que merece todo nuestro respeto, no gracias a nuestro protagonista: además de un delito menor de robo cuando contaba con diecinueve años, que se solventó con una condena a cuatro meses de cárcel que no cumplió, el bueno del suizo llegó a cumplir un año de cárcel por fraude. Al parecer, Von Däniken decidió que la mejor manera de subvencionar sus importantes investigaciones consistía en pedir cuantiosos créditos mediante referencias falsas y cuentas falsificadas. Su defensa consistió en decir que la culpa era de las entidades bancarias, por no ser diligentes a la hora de comprobar los datos que les aportaba.

El retorno de los brujosEsto nos dice más de lo que debería sobre su trayectoria posterior. Von Däniken pasó a convertirse en un experto en arqueología, historia antigua y casi cualquier disciplina imaginable por la mente humana. Y todo ello en apenas el tiempo que necesitaba para escribir cada una de las páginas con las que fue cimentando su disparatada teoría de que los alienígenas visitaron la Tierra en el lejano pasado.

Desde luego aquí tampoco estaba innovando. Su editor en Alemania llegó a tener que citar al francés Robert Charroux, cosa que Von Däniken no había hecho, ante una muy creíble amenaza de ser denunciado por plagio. Además, tanto Charroux como Von Däniken beben de manera indudable de la obra El retorno de los brujos (Le Matin des magiciens, 1960) de Louis Pawels y Jacques Bergier. Nada nuevo bajo el sol, sobre todo si le sumamos las sospechas de autores como Jason Colavito, el cual sostiene que en realidad toda la idea de los alienígenas ancestrales deriva de una lectura demasiado textual y poco literaria de las obras del mismísimo Howard Philips Lovecraft

Pero, dejando de lado la estimulante idea de que en realidad Von Däniken y otros autores del género no estarían escribiendo más que una mala fan fiction lovecraftiana, lo cierto es que lo más destacable del asunto es cómo estos autores consiguen convencer a la gente normal de que solamente ellos han conseguido descifrar los verdaderos misterios del pasado. Unos enigmas que han permanecido inmutables ante los mayores académicos de la historia, pero que cualquiera de nosotros puede resolver aplicando un supuesto «sentido común».

La seducción de la inocencia

All Giza Pyramids

Ya conocemos la ocupación previa de Von Däniken. Robert Charroux era un empleado del servicio de correos francés. Louis Pawels había empezado la licenciatura en Letras antes de la Segunda Guerra Mundial. Jacques Bergier no tenía ningún estudio reglado conocido, ni siquiera había acudido a la escuela. Esta es la formación de los hombres que, supuestamente, descubrieron la verdadera historia de la humanidad.

No vamos aquí a defender que la formación académica sea indispensable para poder alcanzar cierto conocimiento en el ámbito de una disciplina. Es indudable que existen esas personas que se califican como autodidactas y que algunos de ellos han llegado a dejar una gran impresión en la historia. No olvidemos, por ejemplo, que Karl Marx solamente estudió Leyes, debiendo su formación filosófica exclusivamente a su interés personal.

Pero, a diferencia de otras personalidades, lo que estos autores defienden no es la capacidad de ganar el conocimiento sin falta de pasar por un estudio reglado tradicional. Lo que hacen es apelar al desprecio del hombre común hacia los académicos y pretender que todo puede ser descifrado mediante la aplicación de una suerte de sabiduría innata que, según ellos, todos poseemos. En resumidas cuentas, que hay cosas que son evidentes y por lo tanto indiscutibles. ¿Cuáles? Las que les interesen en cada momento, por supuesto.

Recuerdos del futuroDe ahí que muy a menudo su discurso se base en una acumulación sin fin de falsos dilemas. Ya sea por ignorancia, por una clara intención de manipular al lector, o por ambos motivos a la vez, estos autores suelen plantearnos situaciones en las que la ciencia tradicional no sabe nada sobre un aspecto. Por supuesto, poco importa que en realidad sí que lo haga. Lo único que importa es situar al cliente en el estado mental que les interesa. Así, se nos dice que nadie sabe, por ejemplo, cómo se ha construido un monumento de la antigüedad. Es increíble, nos dirán, que los científicos tradicionales no hayan conseguido explicarlo.

Ahora nuestro interés ya está captado. Para que no lo perdamos inmediatamente, se nos suele decir que en realidad la respuesta es muy sencilla y que cualquiera puede verla. Incluso nosotros podemos entenderlo, eso es lo que nos están diciendo. Y podemos comprenderlo porque es evidente que si la ciencia no puede explicarlo es… porque se ha fabricado con la ayuda de una cultura más avanzada y diferente que los habitantes de la antigüedad no podían tener. Aquí es cuando queda claro que los medios tuvieron que serles proporcionados, por supuesto, por unos visitantes alienígenas.

Es cuanto menos dudoso que ninguno de los lectores de uno de los libros de Von Däniken y compañía pudiesen realizar ese salto lógico al vacío que pasa de «no sabemos cómo se hizo este elemento» a «los alienígenas visitaron a los humanos en la antigüedad» sin la guía del autor. Pero muchos son los que aceptan la idea, mayormente porque se les presenta como totalmente lógica y natural. También ayuda que se aproveche la común animadversión de mucha gente al academicismo establecido. La sabiduría del pueblo llano frente a esos sabelotodo, en su torre de marfil. Es un argumento demasiado visceral para ser ignorado.

Por supuesto, no todos los nuevos conversos procederán de las filas de aquellos que no poseen una educación superior, sobre todo de los que no la tienen en los temas tratados por los autores. Si es cierto, sin embargo, que es más que comprensible que entre esos lectores se encuentre su vivero más importante, aquellos que realmente se creerán los postulados presentados. Porque no nos equivoquemos: a menudo parece evidente que ni siquiera el autor del libro se cree lo que está escribiendo.

Pero, ¿existe algo de verdad?

Sarcofago de Pakal

Ya hemos comentado que para capturar al lector la estrategia del autor es la de sembrar la duda en el mismo acerca de lo que le han contado siempre. El conocimiento académico no puede tener la respuesta a la pregunta, así que da igual lo que digamos siempre que demos una respuesta. Cuando quitamos lo imposible (según ellos) la respuesta que quede deberá ser la cierta. Sherlock Holmes no sabría si sentirse orgulloso o querer acabar con la vida de los que defienden estas teorías.

Es indudable, de todos modos, que existen objetos y sucesos cuya explicación todavía se nos escapa a día de hoy. No es esto algo extraño y, de hecho, no quiere decir más que que la Historia sigue siendo una ciencia viva. Si a día de hoy supiésemos todo sobre el pasado y pudiésemos explicarlo, los historiadores, después de todo, ya serían una especie extinta. Tampoco existirían ya los historiadores del arte, los arqueólogos… Pero, por suerte, no es así.

Puma punkuEn realidad, lo que se les escapa a estos supuestos expertos es que si tuviesen alguna prueba válida de sus aseveraciones, la comunidad académica internacional no podría hacer otra cosa que aceptar sus teorías. Así es, por increíble que suene, como funciona la ciencia. El conjunto de los especialistas puede, indudablemente, aparentar un cierto anquilosamiento y una cerrazón en torno a las ideas ya establecidas; pero a la hora de la verdad, un descubrimiento que cambie el paradigma actual terminará viéndose como una oportunidad, una ocasión para investigar nuevos campos.

Así pues, la ciencia establecida siempre ha retado a los defensores de teorías como la de los alienígenas ancestrales a que presenten sus irrefutables pruebas. Sin embargo, estas nunca acaban de aparecer, ya sea porque juramentos sagrados evitan que se muestren, porque sus dueños no quieren darles publicidad, porque resulta que el intrépido aventurero no recuerda por dónde llegó a la supuesta cueva misteriosa… Hay muchos motivos, todos ellos dotados de una suerte de misterio, que permiten que no podamos corroborar nunca lo asegurado por estos autoproclamados expertos.

De este modo no podemos saber si realmente existe algo de verdad en las teorías de autores como Von Däniken. Nos tenemos que conformar con afirmar que si alguna vez nos aportan una prueba real sobre ellas tendremos que aceptarla, y lo haremos encantados. Mientras tanto, deberemos conformarnos con una maraña de excusas, mentiras y lecturas interesadas. Lo habitual hasta ahora.

La teoría unificada de los múltiples alienígenas

Zacharia Sitchin

Algo muy curioso que ha causado la existencia de la serie Generación Alien ha sido la configuración de una cierta identidad común entre los defensores de la teoría de los alienígenas ancestrales. Es fácil ver que se considera a estos autores como parte de una hermandad, algo nunca visto hasta ahora. Después de todo, Von Däniken y Zecharia Sitchin, por ejemplo, tienen más razones para enfrentarse que para trabajar juntos.

Zecharia Sitchin nos sirve, precisamente, para ver la variedad existente en el mundo de los alienígenas ancestrales. Según el autor originario de Bakú, la humanidad fue creada por una raza humanoide procedente de un misterioso duodécimo planeta del sistema solar llamado Nibiru, denominando a sus miembros como los Anunnaki. El número doce aparece debido a que Sitchin defiende que en Sumer, la sociedad original del hombre y aquella que interactuó con alienígenas, se calificaban como planetas los nueve tradicionales, la Luna y el Sol.

The 12th PlanetEn realidad Sitchin se enorgullecía de ser un experto en la lectura de las antiguas tablillas sumerias, algo que otros especialistas han puesto en duda. Pero se trata de una consideración imprescindible cuando básicamente toda tu compleja historia de la antigüedad se construye sobre una interpretación casi literal de lo que en tu opinión dicen los textos que traduces. Para Sitchin, la verdad absoluta está en las viejas inscripciones sumerias. El resto no importa.

El resultado nos puede recordar más al Silmarillion de J. R. R. Tolkien que a ningún libro de historia o arqueología. En base a una lectura interesada de toda fuente cercana a sus teorías, ya sea la Biblia o antiguos papiros egipcios, Sitchin construye una narrativa con héroes, villanos y todo tipo de secundarios que hace palidecer a cualquier saga épica actual. Y todo ello manteniendo los nombres sumerios y apostando por una extraña literalidad en casi todo momento. Solamente rota cuando algo se convierte en una pista de aterrizaje o un dios resulta ser un extraterrestre.

Lo más interesante de la obra de Sitchin en relación con la de Von Däniken es su incapacidad para coexistir. Si realmente los Anunnaki llegaron a Sumer en la antigüedad y crearon a la humanidad allá por el año 4000 A. C., no hay lugar para que otros acudieran 8000 años antes a construir ciudades en Sudamérica. Así pues, si la comunidad académica convencional no puede aceptar las propuestas de Von Däniken, menos aún las podrán aceptar los seguidores de Sitchin.

Y, sin embargo, los diferentes autores de la pseudohistoria consiguen solapar a sus incondicionales. Pareciera que, ante la falta de verdaderas pruebas, a aquel que esté dispuesto a creer en estas teorías le vale todo. Puestos a ser acríticos, no hay límites.

Los peligros de la pseudohistoria

Ancient Aliens

Lo que hacen Erich von Däniken y el resto de los charlatanes que le siguen no tendría por qué ser realmente nocivo para sus lectores. Cualquier autor de ficción se dedica básicamente a mentir, a engañarnos, a crear su propio mundo… y nadie en su sano juicio diría que eso es malo para quien consume el resultado de su escritura. El problema está cuando dejas que la ficción tome el lugar de la realidad y ataque la construcción de la misma.

Teorías como la de los alienígenas ancestrales son una clara ofensiva contra el pensamiento racional y el método científico. Además también se construye un discurso victimista que sitúa a la comunidad científica en la posición de archienemigos, una suerte de organización poco menos que criminal que trata de ocultar y esconder la realidad. El conocimiento pasa a convertirse de un plumazo en ignorancia y los expertos en seres mezquinos a los que mirar por encima del hombro.

Caballo de TroyaY ahí radica el verdadero problema de esta pseudohistoria, o como queramos llamarla. Nuestra sociedad necesita del pensamiento crítico y la capacidad de análisis, no de enfrentamientos poco menos que enconados contra el conocimiento científico. Las teorías como la de los alienígenas ancestrales van cultivando un acercamiento acrítico a nuestra propia historia. Son perfectas puertas de acceso para que entren otras ideas igual de irracionales, de imprevisibles consecuencias.

Por lo tanto, ¿qué hacer con este tipo de libros? Seguramente lo mejor sería desterrarlos a las secciones de ficción, alejarlos de todo tipo de supuesta condición de obras históricas. Es cierto que como divertimento no son mejores ni peores que otras opciones, pero pueden confundir a los lectores que lleguen a ellos sin saber qué es lo que se encuentra entre sus páginas. Más difícil es enfrentarse a series como Generación Alien y semejantes, donde bajo el aspecto de un documental tradicional se cuelan medias verdades, cuando no mentiras, de todo tipo.

Las obras de Von Däniken y sus seguidores, entre los que estarían españoles como J. J. Benítez, deben ser siempre consideradas como un tipo de ficción más, tan creíble como la idea de que exista un lugar llamado Dorne al sur de Despeñaperros, o que Cirdán está esperándonos en los Puertos Grises, que es de esperar que queden allá por Finisterre. Si uno mantiene esa idea bien clara en su cabeza podrá disfrutar de las locuras que esconden las páginas de estos libros, incluso de los momentos más vergonzantes que se esconden entre las imágenes de la serie documental.

El problema radica cuando uno se cree que lo del canal Historia es algo más que un nombre comercial, poco menos que denunciable por publicidad engañosa, y que aquello que está viendo tiene alguna relación con la realidad. Esperemos que no haya muchos casos así, y que cada día sean menos, a pesar de lo que la longevidad de la carrera de algunos de estos autores parece indicar.

Ismael Rodríguez Gómez

Ismael Rodríguez Gómez

Lovecraftiano con solera y sherlockiano tardío. Veo demasiadas películas.

Twitter: @Darth_Azirafel
Ismael Rodríguez Gómez
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Sobre el autor

Lovecraftiano con solera y sherlockiano tardío. Veo demasiadas películas. Twitter: @Darth_Azirafel

12 comentarios

  1. canethesutter en

    pues la portada que has puesto de recuerdos del futuro mola mil, y la traducción a castellano del título original (chariots of the gods) es una triunfada solo al nivel de “mitos del futuro próximo”

  2. Asael Ortega en

    Toda nuestra historia escrita hasta Darwin tiene ficción para rellenar espacios , es más la “la teoría de la evolución es sólo teoría” .
    Y se acepta como verdad pero es teoría aún no se logra confirmar .
    Di una mentira mil veces y será un verdad absoluta

    • Se nota que no sabes lo que es una “teoria cientifica”… lo triste es que no tienes ninguna intencion de entenderlo porque con el acceso a la información que tenemos hoy en día, es bastante fácil.

  3. HECTOR EDUARDO en

    Tu comentario acerca de VON DANIKËN ..me parecio.. vulgar y con una supina ignorancia.. de mal gusto…e irrespetuoskso..que no pienses igual ..note da derecho a tomar sus cosas en chiste y tan ordinariamente…eres bastante vulgar y grosero….. ten un poco de humildad …no eres el dueño de la verdad …”

    • Gedeón McHale en

      Decir que dos y dos son siete no es “pensar distinto”, es mentir o, a lo menos, estar equivocado. Este Von Daniken es un estafador y lo mínimo que podemos hacer las personas con criterio es desmontarlo de arriba abajo, a ver si los ingenuos como tú empezáis a razonar más y a creer menos en cuentos y fábulas.

  4. La ciencia hoy en día esta ligada con múltiples intereses, pensar que son unos angelitos que van a aceptar cualquier teoría por el amor al conocimiento es una mentira. La ciencia puede aportar mucho pero es muy ingenuo creer que la ciencia es desinterezada. Ademas esos aires de superioridad intelectual y el acudir una y otra vez a la ciencia y ala racionalidad , deja mucho que desear en un supuesto pensamiento critico

  5. La misma crítica a los autores citados, podemos atribuir a este pseudo artículo, carente e evidencia que refute lo que critica en las bibliografías que se cita. No estoy a favor de lo uno o de lo otro, de los Von Daniken ni Los Rodriguez, Aquí el cuento es claro, los teóricos de los alienígenas no tienen pruebas suficientes para demostrar su teoría, y la ciencia tampoco tiene las pruebas para descartar la posibilidad. En este estado, lo ideal sería con ese punto en común trabajar juntos para de una vez por todas poner la verdad (cualquiera sea esta) a consideración del público.

    • Decía Bertrand Russell que quizá había una tetera de porcelana invisible, incorpórea e indetectable orbitando alrededor de la tierra. Que no podía demostrar que fuera así, pero nadie podría demostrar, tampoco, que no era cierto.
      Lo decía con sorna, claro, porque era un tipo inteligente y sabía que el saber no se construye dedicándose a demostrar que las memeces son falsas, sino a encontrar la verdad y luego falsarla incesantemente.

      • Les convidaría a unirse al pastafarismo y a honrar al Monstruo del Espagueti Volador. Los tocados por el apéndice tallarinesco sabemos que hemos sido regurgitados por una deidad superior y aceptamos de mejor talante las cagadas del multiverso

  6. Everardo Hernandez en

    Que publique el las pruebas de lo contrario, si no tiene ninguna base para desbirtuar lo dicho que cierre la boca

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