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Cinefórum CCCXIII : «Hit the Road»

El drama familiar y el fondo de denuncia social son los resortes con los que impulsarnos para viajar desde la periferia parisina que nos impactó la semana pasada en Atena hasta el Irán actual, donde Panah Panahi nos muestra su ópera prima: Hit the road (2021).

Con un envoltorio de road movie y con niño carismático incluido (al más puro estilo Pequeña Miss Sunshine), Hit the road nos cuenta el viaje en coche de una familia iraní hasta una región remota y fronteriza del país persa. Viajan con el objetivo de acompañar a su hijo mayor en su marcha al exilio.

Las razones de esa huida no quedan claras, aunque se pueden intuir en el devenir de la cinta. Sin embargo, es en el viaje y su vivencia por parte de cada personaje donde se encierra lo más especial de la historia. El movimiento ambiguo entre la comedia y el drama alivia e inquieta por momentos al espectador.

El niño, protagonizado por Rayan Sarlak, magnetiza la atención de la cámara. No en vano, él no conoce ni entiende el por qué de la marcha de su hermano y con su atracción del foco, hace que el espectador se sume en su mismo desconcierto. Por el camino, Panahi aprovecha para mostrarnos una parte de ese Irán tan real como desconocido, el que él mismo añora: sus variados paisajes, sus colores sorprendentes (más allá del marrón del desierto), su música, sus montañas, su rincones secretos…

Hit the Road
JP Productions

Aunque Panah Panahi niega una influencia directa, no podemos dejar de acordarnos de otra película iraní proyectada en este, nuestro ciclo, donde también se reflejaba una parte del complejo mosaico de la sociedad iraní a bordo de un coche: hablamos de Taxi Teherán (2015), película dirigida por su padre Jafar Panahi (por cierto, encarcelado y censurado en diferentes ocasiones por el régimen iraní por sus posicionamientos políticos y sociales). Los cabos se atan solos.

Protagonizada también por Hassan Madjooni, la elegantísima Pantea Panahiha y Amin Simiar en el papel del hijo prófugo, Hit the road produce una sensación agridulce y nos deja con ganas de más.

El momento convulso que atraviesa la sociedad iraní no deja de ser un caldo de cultivo para este tipo de creadores. Esperamos que esta opera prima no se quede en algo aislado y que, en el futuro, Panah Panahi nos deleite con una larga e interesante cinematografía.

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