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Cinefórum LXVIII: «Laurence Anyways»

Tras asombrarnos ante la controversia social que suscitaba el profesor Bertram T. Cates en una pequeña ciudad sureña de Tennessee, al enseñar la teoría de la evolución en clase de ciencias en la inconmensurable La herencia del viento, hoy volvemos a asistir al desequilibrio social y emocional que se crea alrededor de un profesor de literatura cuando decide manifestar a los demás otra verdad taxativa. Ambientada en Montreal entre finales de los ochenta y mediados de los noventa, Laurence Anyways narra la historia de Laurence Alia, un profesor de instituto que decide manifestar, tras años de inhibición, su identidad de género femenina, y la tormentosa historia de amor y desamor que mantiene con su compañera a raíz de ello.

La película está dirigida por Xavier Dolan y, aunque tiene un marcado carácter de autor (algo excesivo en algunos momentos), se apoya sobre todo en las geniales interpretaciones de Melvil Poupaud (Laurence) y Suzanne Clément (Fred). El principal interés de la cinta radica en el caleidoscopio de reacciones de los diferentes personajes secundarios ante la confesión del personaje principal y en cómo la pareja protagonista hace frente a sus respectivos sentimientos. Durante los aproximadamente diez años que transcurren en la película, Laurence se va metamorfoseando progresivamente en su verdadera identidad femenina mientras las respuestas del mundo que le rodea también irán cambiando en un sentido o en otro.

Rodada en 2012, compitió en el Festival de Cannes en la sección Un certain regard; y precisamente esa mirada al pasado y al presente es otro de los puntos fuertes de película. La estética, el vestuario y la música están sumamente cuidados y, no en vano, muchos críticos la han comparado con el cine almodovariano, aunque el personaje principal recuerde por momentos más a otros iconos de los ochenta como Annie Lennox o David Bowie.

Laurence Anyways es una película muy interesante que, a pesar de su largo metraje, no se hace pesada en ningún momento; no solo cuenta una tumultuosa historia de amor y sentimientos, sino que también ayuda a hacernos preguntas sobre nosotros como individuos y como sociedad, ayuda a reflexionar sobre los prejuicios ante lo diferente y sobre la dificultad de gestionar las emociones para con uno mismo y para con los demás. Una película que ayuda a avanzar.

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