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Corea del Sur: sectas, secretos y fiebres – 24 de junio

Los días de la fiebre de Corea del Sur empezaron en una iglesia. La secta Shincheonji llegó a concentrar a la mitad de los contagiados. Decía el gobierno que la gente debía quedarse en casa, y en la secta seguían viajando, reuniéndose, rezando y adorando al Verbo. Y no querían decir quiénes eran sus miembros: el Cielo se gana en el secreto. Al final, su líder, Lee Man-hee, autoproclamado Mesías, entregó los nombres y pidió perdón de rodillas. No es habitual ver al Salvador arrodillarse. Pruebas que pone Dios. Shincheonji anunciaba el fin del mundo y el apocalipsis empezó en su seno.

Las sectas surcoreanas florecen después de la guerra con el Norte. La más famosa, la Iglesia de la Unificación, nació en 1954 al calor de los cañonazos en el Paralelo 38. El fundador, Sun Myung Moon, se declaraba Padre Verdadero. La secta Moon tiene múltiples intereses globales, incluidas las armas. Kahr Guns, del hijo del reverendo, hace pistolas en Pensilvania: son pequeñas, como de juguete: ponen las balas donde tú quieres, asegura el probador de Youtube. Más de la mitad de los asesinatos en masa de Estados Unidos se ejecutan con pistola. Más almas para la eternidad.

Corea del Sur exporta sectas apocalípticas discretamente, y abiertamente móviles y televisores inteligentes. Samsung es el mayor productor de smartphones del planeta; LG, el séptimo. Las megacorporaciones coreanas se han comportado como padres protectores con sus empleados y los han enviado a casa. Para que no se contagien y para que la máquina siga produciendo. «Son como pulpos», explica Andrés Felipe Solano desde Seúl, donde a los octópodos se los comen crudos. Explica que el virus ha hecho un corte a la sociedad surcoreana, expuestas virtudes y vergüenzas.

La surcoreana Parásitos ganó el Oscar de este año con una guerra de clases y matanza final como ofrenda. De Bong Joon-ho es también Snowpiercer, en la que un tren es el último refugio de los supervivientes de un mundo destruido: en los vagones de cola están los pobres, alimento de los ricos, que van en business. Todos viajan a ninguna parte. En los trenes de cine de Corea también ha habido zombis, como en Tren a Busán. La segunda parte se titula Península, que es la gran tierra sobre la que se asientan las Coreas, quizá divididas para que abandonasen toda esperanza.


Notas de Extramuros es una columna informativa de Siglo 21, en Radio 3. Puedes escucharla en el siguiente audio y acceder al programa pulsando aquí. También puedes revisar todas las Notas de Extramuros en este Tumblr.

Víctor García Guerrero
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