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Suecia en la OTAN, Palme en la tumba – 16 de mayo

La decisión de Suecia de entrar en la OTAN acaba con dos siglos de soberanía militar. Y rompe con la política socialdemócrata de no adherirse a la alianza armada de Estados Unidos en Europa. La primera ministra Andersson considera que es «lo mejor para la seguridad de Suecia». Su precedecesor, Stefan Lofven, da voz a una incomodidad: «nos gustaría haber tenido más tiempo para debatirlo». En Suecia, los debates sobre leyes y reformas duran meses. Este, no: por vía de urgencia, solo unas pocas semanas para enterrar una neutralidad que era parte de la identidad del país. Únicamente ecologistas e izquierda se oponen en el Parlamento. La mitad de la población apoya; la otra, rechaza. La guerra divide, y vence.

La OTAN es la expresión del poder de Estados Unidos después de la II Guerra Mundial. Es la alianza que implanta en Europa frente a la Unión Soviética, la otra gran potencia que se alza sobre las cenizas del conflicto. En sus documentos esto se expresa como «garantizar la libertad y seguridad de sus estados miembros». Suecia no entró en esa época. Y grandes líderes como el socialdemócrata Olof Palme se jugaron la vida por esa neutralidad. Stieg Larsson recuerda que a Palme le acusaban de ser un agente del KGB: «luego vinieron los tiros de Sveavagen y el asunto se convirtió para siempre en una cuestión académica». Los hombres que no aman a las mujeres tampoco quieren a otros hombres.

«¿Cuál es el objetivo de la OTAN? Mantener a los Estados Unidos dentro, a Rusia fuera, y a los Alemanes abajo». La frase es del británico Hastings Ismay, primer secretario general de la Alianza. Hablaba de Europa como una colonia. Sir Ismay había sido el principal asistente militar de Winston Churchill y uno de los responsables de la partición de la India, esa descolonización de dos millones de muertos. Ismay asesoró a Churchill en su plan de invasión de la URSS después de la Segunda Guerra Mundial. Se llamó Operación Impensable y no se practicó por las consecuencias. «Mi papel en la próxima guerra (dijo Harris, el general que bombardeó Alemania) será quedar destruido por ella».

Los bailes desesperados en el Berlín de los años veinte, la muerte como emblema de las SS, el hongo atómico de Hiroshima, los misiles en el Caribe, el napalm sobre Vietnam o los freedom fighters luego terroristas en Kabul. El siglo XX cambalache, despliegue de maldad insolente, rima en el XXI. En Deutschland 83, la serie de espías en la agonía de la Guerra fría, el protagonista se cuela en el cuartel general de la OTAN, despacho de misiles capaces de convertir Europa en polvo y sombra. Olof Palme gobernaba en la Suecia neutral. En diciembre del 82 le decía a Juan Cruz que el armamentismo llevaría a una nueva guerra mundial. A Palme lo mataron saliendo del cine poco tiempo después y hoy terminan de sepultarlo.


Extramuros es una columna informativa de Efecto Doppler, en Radio 3. Puedes escucharla aquí.

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