Maquillaje presidencial – 6 de septiembre de 2017

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Seis de cada diez franceses rechazan la gestión de Emmanuel Macron. Ha caído mal más rápido que Donald Trump, el antipático global oficial. Y eso que ninguno ahorra precisamente en agitación y propaganda. O en maquillaje. Macron, concretamente, destina unos ocho mil euros al mes a lucir prometedor y jupiteriano. Las facturas de belleza de Trump son desconocidas pero por youtube circulan vídeos en los que uno puede aprender a conseguir el característico tono mango de su piel. El más visto se titula Make your Face Great Again. Han clicado dos millones de personas. Si hubiesen votado todos, tal vez no sería presidente, pero entonces ¿dónde estaría la gracia?

Muchos votaron a Macron en Francia porque la alternativa (la ultraderecha de Marine Le Pen) daba más miedo que risa. Ahora algunos se dan cuenta de que facilitar el despido y eliminar derechos laborales no es una comedia. Por eso habrá manifestaciones y protestas. Los periódicos mejor informados probablemente alegarán que son cosas de franceses recalcitrantes incapaces de apreciar el brillo reformista de Macron. «El primer maestro», lo definían sin rubor estos días en uno de esos diarios que saben mejor que las profesoras, los ferroviarios o los carteros lo que les conviene. Que hagan chistes, vale, pero que no dinamiten el avance del progreso.

A Trump le empujó a la Casa Blanca el pavor al extranjero y facilitará la expulsión de cientos de miles de hijos de inmigrantes sin papeles. Aquí no hay cosmética aunque sí matices que pueden suavizar la medida contra los llamados dreamers. El maquillaje presidencial suele tener varios pinceles a su disposición. La oposición oficial, también. De Trump se destaca su explícita xenofobia por acciones como esta o por desear una inmigración cualificada. O sea, no de pobres. Pero eso es lo mismo que ha dicho Angela Merkel que quiere para Alemania: extranjeros con diploma. También España busca esos inmigrantes. Cualificados. Con clase. Aquí no es cuestión de racismo. Sólo de dinero.

Dinero, miles de billetes en cajas es lo que encontró la policía de Caracas en un coche de Lilian Tintori. La musa de la oposición venezolana dijo que los doscientos millones de bolívares (50.000 euros) eran para pagar los gastos médicos de su abuelita de cien años. Literal. Es una explicación novedosa en el subgénero que los ases de la información no se han molestado en contrastar. O maquillar. La palabra de Tintori es suficiente en este caso porque su enemigo es Maduro, monstruo rojo de bigote sin arreglo. Con Venezuela ya no hay sombra que valga porque ya se ha trazado la línea del golpe. El maquillaje tiene sus límites cuando de la presa se huele la sangre.


Notas de Extramuros es una columna informativa de Siglo 21, en Radio 3. Puedes escucharla en el siguiente audio y acceder al programa pulsando aquí. También puedes revisar todas las Notas de Extramuros en este tumblr.

Víctor García Guerrero
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