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Bicis, protesta y armas sin IVA en Colombia – 12 de mayo

En las manifestaciones de Colombia se ven muchas bicicletas. Marchan con ellas, gritan con ellas, escapan de la policía pedaleando. Las bicis son una marca de Bogotá: tiene 630 kilómetros de carril bici para siete millones de habitantes. Cada día se hacen 880.000 viajes ciclistas. El reverso es la inseguridad. «La capital mundial de la muerte en bicicleta», la llamó The Guardian, siempre mirando desde tan arriba. Cada año en Bogotá mueren atropellados sesenta ciclistas. Y se roban mil bicis al mes; la mitad, con violencia, a punta de pistola o cuchillo. No hay paraíso ciclista sin justicia social.

El barrio de Bogotá donde más se viaja en bici es Suba. Es también uno de los más pobres, como La Candelaria, donde se fundó la capital de Colombia y vecino de la plaza desde la que, estos días, la policía dispara a matar a los jóvenes que piden una vida algo mejor y menos balas para callarlos. En Bogotá, las bicis no son un santo y seña hípster, sino el medio de transporte para los menores de treinta y cinco años en los barrios pobres y trabajadores. Las bicis de Bogotá transportan jóvenes que desafían a un gobierno más preocupado por la salud de la deuda pública que por la de su pueblo.

La pobreza ya impregnaba Colombia antes del virus. Ahora llega al cuarenta y dos coma cinco por ciento de la población: catorce millones de personas que no consiguen comer tres veces al día. Pero en la rica Colombia también ha crecido el lujo. En marzo se vendieron un ochenta y seis por ciento más coches de alta gama que en el mismo mes pre-confinamiento. El modelo de más éxito es el Mercedes GLE. Ochenta y siete mil euros la unidad: híbrido, la riqueza no ensucia. Y paga menos IVA que una bicicleta. Al FMI le gustaba la reforma fiscal que ha incendiado el país: estabilidad financiera. La integridad del bolsillo interesa a quienes lo tienen lleno.

«No es policía, es un ejército privado», denuncia una pancarta colombiana. Las armas de guerra no pagan IVA en Colombia, volcán de contradicciones: reino de SUVs y patria de campeones ciclistas, de Lucho Herrera a Nairo Quintana. La bici llegó a Bogotá como artículo de lujo, pero perdió prestigio entre las élites cuando la empezaron a usar los carteros. La marca de clase no es el producto sino la exclusividad. En España, Fernán Gómez recordó que las bicicletas eran solo para el verano: porque en el largo invierno del fascismo todo estaba prohibido para los derrotados.


Notas de extramuros es una columna informativa de Siglo 21, en Radio 3. Puedes escucharla aquí.

 

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