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Chile: un cuerpo en el río – 7 de octubre

La policía chilena ha tirado por un puente a un joven que se manifestaba contra la violencia de los propios carabineros. Al principio, el mando negó el crimen: «rotundamente falso», «lamentable incidente». Pero los desmintió un vídeo con los hechos evidentes. Y queda para la historia la foto del cuerpo en las aguas y piedras del río Mapocho, a siete metros bajo el puente Pío Nono de Santiago de Chile, otra vez ensangrentado. El agente está detenido y acusado de homicidio frustrado. El joven de dieciséis años sigue en el hospital. Tiene rotas las muñecas y el cráneo.

La detención del policía homicida es noticia en un país donde a los agentes les prometen impunidad. «A nadie voy a dar de baja: aunque me obliguen, no lo voy a hacer», se escucha decir entre aplausos, en un audio filtrado, al general Mario Rozas, director general de los Carabineros. Es la principal fuerza encargada de reprimir las manifestaciones que sacuden Chile desde el año pasado y que ha recibido al menos catorce denuncias de torturas y trescientas por abusos policiales. El general Rozas no dimite porque asegura que tiene un mandato presidencial. Y la policía cumple.

Orden y Patria es el lema de los carabineros de Chile, que usan gases lacrimógenos, cañones de agua, perdigones y balines para defender la bandera ordenada. En el primer mes de protestas del año pasado, sus disparos dejaron trescientos tuertos. Clamaron la oposición de izquierdas, las ONGs. Un senador llamó la atención de que cuando llora el tuerto, llora sangre por el ojo sano. Frenaron los tiros en la cara, y tal vez ahora la rabia policial se desahoga en el puente de los que sobran. Esos que cantan el himno de Los Prisioneros: «únanse al baile, nadie nos va a echar de más».

Chile vota el 25 de octubre si reforma la Constitución que recibió de Pinochet. Fue la promesa con la que el gobierno intentó aplacar las mayores protestas vividas en el país desde el fin de la dictadura. Las manifestaciones exhibían las grietas de una falsa paz social en la llamada Suiza de América Latina: enorme desigualdad, hombres y mujeres forzados a trabajar hasta los setenta años para jubilarse, y unas cuantas familias en la cúspide de la pirámide. «¿Quiénes son los que sufren?», se preguntaba el poeta Neruda, que se respondía: «no lo sé, pero son míos», en el país donde el hambre bajaba al río.


Notas de Extramuros es una columna informativa de Siglo 21, en Radio 3. Puedes escucharla en el siguiente audio y acceder al programa pulsando aquí. También puedes revisar todas las Notas de Extramuros en este Tumblr.

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