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Cine giallo: del asesinato considerado como una de las bellas artes

Suele ser difícil e irreal encasillar, porque los límites normalmente son difusos y las categorías construcciones artificiales. En este caso, es difícil e irreal reducir películas y autores diversos a una etiqueta, género o subgénero concreto, pero nos podemos conformar con aproximarnos, con delimitarlos espacio-temporalmente. Así pues, a mediados de los años sesenta, durante los setenta como apogeo y parte de los ochenta en los que entra en declive, se produce en Italia un fenómeno cultural llamado cine giallo.

Valga la redundancia, el cine giallo es la manifestación cinematográfica de un fenómeno que comenzó siendo literario: giallo, amarillo en italiano, es el color de la portada de una colección de libros de bolsillo de misterio, crimen y detectives que comenzó a publicar la editorial Mondadori en 1929. Al principio, eran traducciones italianas de novelas de escritores británicos como Arthur Conan Doyle o Agatha Christie y estadounidenses como Raymond Chandler y Ellery Queen, que Mussolini trataba de prohibir. Tiempo después publicarían a autores italianos. En algunos de estos últimos relatos empezaron a pergeñarse los elementos clásicos del giallo cinematográfico, que tendría como mayores exponentes, entre otros, a Mario Bava, quien lo inició con su pre-giallo La chica que sabía demasiado (1963) y Seis mujeres para el asesino (1964), uno de los iconos por excelencia, y Dario Argento, que lo hizo suyo y lo sublimó en películas tan míticas como El pájaro de las plumas de cristal (1970).

Aparte de su contexto espacio-temporal, el giallo tiene algunas características definitorias en la representación de la violencia, el erotismo, la sexualidad y en el uso de la sangre y el misterio.

La trama arquetípica suele ser una sucesión mecánica de creativos asesinatos perpetrados contra víctimas femeninas sexualmente atractivas, a manos de un violento, misterioso y anónimo psicópata, en ocasiones fetichista y voyeur, que porta gabardina, guantes y una máscara; utiliza casi siempre armas improvisadas, objetos afilados, cuerdas o armas blancas, quedando prácticamente excluidas las de fuego. Dichos crímenes son presenciados por un testigo casual que se involucra en la trama criminal ante la inexpresividad e incompetencia de los investigadores de la policía. Aunque algunas tramas también tienen sus variantes sobrenaturales, exóticas, sus desviaciones góticas, sus referencias a animales (que como viene siendo habitual en nuestra cultura, suelen ser una metáfora de muerte y sometimiento, nunca de vida y belleza), o el uso de números que dan forma a los títulos de algunas películas. Sus historias son demenciales e inverosímiles, con continuos giros y generalmente con finales sorprendentes, guiones que muchas veces retratan los traumas infantiles o las enfermedades mentales de los obsesivos asesinos desde una perspectiva psicoanalítica barata y disparatada.

Sus atmósferas son oníricas y opresivas, tratando de recrear el relato de pesadilla en el que se desarrolla la película. Sus puestas en escena atentan muchas veces contra las leyes más básicas del tiempo y el espacio, y priman en ellas la expresividad frente a la coherencia; por eso adquieren una gran importancia los escenarios, la arquitectura y, a veces, la teatralidad y la ambientación gótica, dada la belleza plástica, visual, que persigue a menudo este tipo de cine. De hecho, es tal la fascinación estética que puede generar que es fácil salirse de la historia para disfrutar únicamente del contexto visual de algunas de estas películas.

Parece ser que una de las claves del éxito del giallo es la estilización de la brutal violencia que contienen; la crueldad, el sadismo y el morbo se muestran de forma explícita y detallada, muchas veces representados con primerísimos planos. Lo mismo ocurre con el erotismo, la sensualidad y la perversión, representados sin ningún tipo de miramientos o tabúes. La sexualidad es otro de los elementos comunes del género. Los ataques se suelen suceder en lugares u horarios (durante la noche, por ejemplo) sugerentes, sensuales e íntimos.

Pero, por encima de todo, uno de los atractivos del género es el dinamismo y ciertas peculiaridades en el uso de sus elementos técnicos: una cámara y un montaje histéricos, amplios travellings interrumpidos por zooms, rupturas de continuidad, primeros planos, planos subjetivos (que acompañan al psicópata en sus ataques para que el espectador lo presencie desde el punto de vista del asesino, sustituyendo la incomodidad por placer), un peculiar tratamiento de la iluminación y el color (este último caracterizado por la intensidad, especialmente en sus constantes y expresivos virados a rojos) y una efectista banda sonora.

Contexto

El arte y la cultura de algún modo retratan la sociedad del momento, representándola atendiendo o como reacción a los condicionantes de su época. Por tanto, siempre es interesante entender el contexto y los factores que influyen en la génesis de cualquier expresión cultural.

La austeridad, la censura y la represión, consecuencia del fascismo y de la Segunda Guerra Mundial, dan paso a un periodo de esplendor y proliferación económica en la Italia de posguerra. La apertura económica, un ambiente favorable a la inversión privada, la expansión de la industria, el crecimiento de las grandes ciudades y el aumento del empleo, propician la llegada de la sociedad de consumo y provocan la entrada en la modernidad y, por ende, un cambio abrupto en la forma de vida: se pasa de una sociedad agrícola y pobre a una burguesa entregada al ocio y a la banalidad, implada de hedonismo y superficialidad, donde la cultura es otro bien de consumo más.

Para tratar de aliviar el trauma de haber vivido en una Italia fascista, agobiantemente católica, represiva y monstruosa, se cruza al extremo opuesto: la cultura del exceso y su consiguiente aburrimiento o falta de tolerancia ante este; la libertad utilizada de forma superficial y perversa; la alienación y el nihilismo extremo (representado en la locura argumental, la inverosimilitud de esos guiones imposibles y sin ningún tipo de sentido existencialista); una necesidad de expresar la rabia y la violencia interna contenida pero que se lleva al límite. Para tratar de huir del trauma y del vacío existencial y debido a esa insaciable necesidad tan humana de sentir, aunque sea horror, con frecuencia hay un abandono a la voluptuosidad, a la satisfacción del placer que proporcionan los sentidos. Por eso el cine giallo busca la expresividad de las sensaciones, el sadomasoquismo para hacer sentir intensamente al espectador; busca su excitación sexual, hacerle partícipe de los crímenes y estimularlo también mediante la fascinación estética; los personajes suelen estar despojados de cualquier tipo de ética personal, completamente desinhibidos; las películas representan motivaciones primarias y simples que son las más poderosas y efectistas; y, sobre todo, se da una sexualización del dolor: el asesinato es un crimen sexual que genera un vínculo entre deseo y muerte representado generalmente mediante la figura femenina.

Nombres propios

Aparte de los ya mencionados Mario Bava y Dario Argento, algunos directores imprescindibles del género son Lucio Fulci, Umberto Lenzi, Paolo Cavara, Aldo Lado, Antonio MargheritiSergio Martino. Hay actrices y actores que se repiten por su carisma o belleza, como Edwige Fenech, Florinda Bolkan, Jean Sorel o George Hilton. Y en algunos casos se ha contado con la fotografía de Vittorio Storaro y la música de Ennio Morricone.

Películas reseñables, además de las ya nombradas, pueden ser El gato de las nueve colas (1971), Cuatro moscas sobre terciopelo gris (1971), La perversa señora Ward (1971), La tarántula del vientre negro (1971), Una historia perversa (1969), Una lagartija con piel de mujer (1971), Siete notas en negro (1977), Siete orquídeas manchadas de rojo (1972), Rojo oscuro (1975), la trilogía de Las tres madres (Suspiria, 1977; Inferno, 1980; Madrel del mal, 2007), Orgasmo (1969), Las lágrimas de Jennifer (1972), El dulce cuerpo de Deborah (1968), que fue un éxito de taquilla, o El ojo en la oscuridad (1975), rodada en Barcelona. Filmin tiene una buena selección para aquel espectador inexperto que quiera iniciarse, aunque faltan algunos títulos de los míticos.

El cine giallo está influenciado por la literatura pulp, por el cine de Hitchcock, parece que tiene equivalentes en otros países como las películas krimi alemanas, y definitivamente ha influido en el cine contemporáneo y en ciertos directores y géneros del cine americano; pero eso ya lo dejo para que vosotros lo descubráis por vuestra propia cuenta…

Cristina García
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Un comentario

  1. Maravillosa interpretación y descripción de este tipo de cine, que para los que lo desconocemos por completo, nos pone en antecedentes y nos da unas pinceladas básicas de contexto, e intuyo que los ya iniciados en estas lides, podrán degustar de cada una de las palabras de esta gran autora.

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