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Cinefórum CCCVIII : «Dheepan»

Identidad: conjunto de rasgos o características de una persona o cosa que permiten distinguirla de otras en un conjunto.

Parásito: (organismo) que se alimenta de las sustancias que elabora un ser vivo de distinta especie, viviendo en su interior o sobre su superficie, con lo que suele causarle algún daño o enfermedad.

Estos dos conceptos son el hilo de unión entre la película de la semana pasada (Upstream Color) y nuestra nueva propuesta: Dheepan. En ambas un parásito se alimenta de la fuerza vital de los protagonistas haciendo que su identidad se difumine. Si bien en la cinta norteamericana era un extraño organismo el que trastocaba la vida de una pareja, aquí es la pobreza, la violencia y el horror de la guerra lo que arruina la vida de los protagonistas, alterando su identidad física y cultural.

La película nos narra la historia de tres refugiados que, tras conseguir huir de la guerra civil de Sri Lanka cambiando sus identidades por los de una familia fallecida, buscan la forma de conseguir asilo y ganarse la vida en Europa. La mala suerte hará que recalen en un suburbio de París donde la guerra de la droga y los narcotraficantes marcan las reglas de convivencia.

Protagonizada por Jesuthasan Antonythasan, Kalieaswari Srinivasan y Claudine Vinasithamby (no me dejo ninguna letra) y dirigida por el veterano Jacques Audiard, Dheepan nos hace cambiar el foco de atención hacia el drama de la inmigración, hacia esos personajes anónimos que se mueven invisibles entre la multitud. Cambiamos el ángulo de la historia de siempre: no interesa tanto lo que pasa entre los narcotraficantes; eso Audiard se lo deja a la infinidad de películas y series que abordan esas temáticas. Al igual que hizo en 2018 con The Sisters Brothers, el director transforma y difumina los géneros cinematográficos para ahondar en la psicología de los personajes y hacer de esta el motor narrativo de los acontecimientos. Lo que al principio parece una historia con tintes sociales y de denuncia, se torna en cine negro aliñado con un relato de supervivencia.

Deephan
Why Not Productions, Page 114

Dheepan, el ficticio padre de familia, se nos presenta como un personaje enigmático. Sabemos poco de su participación en la guerra, ni falta que hace; lo que importa es que, ante la perspectiva de un futuro mejor, se muestra afable, colaborador, busca una efímera normalidad que se le escurre entre los dedos constantemente. Yalini, por su parte, es una joven desnortada que se ve obligada a madurar antes de tiempo, mientras delante de sus ojos se le escapa el espejismo del bienestar. La triada se completa con la hija ficticia, Illayaal, desarraigada y sola, que se da de bruces con un sistema educativo francés desbordado y cuyo relato echamos de menos al irse la película por otros derroteros. La guerra de Sri Lanka, una de las más largas del pasado reciente, fue un conflicto tan desgarrador y brutal como vergonzosamente lejano a nuestras coordenadas occidentales. Como un tabú que se sigue envenenando durante toda la cinta, los traumas de este conflicto encierran terribles fantasmas en el alma de nuestro protagonista y aparecen, finalmente, como si de un Dr. Jeckyll y Mr. Hyde se tratara. Como Bruce Banner y Hulk.

Si bien Dheepan es una buena película, con buenas hechuras técnicas y dramáticas, resulta tan sorprendente que recibiera la Palma de Oro del festival de Cannes de 2015 como que no fuera meritoria de ninguno de los galardones por los que estaba nominada en los premios BAFTA y Cesar. Nos quedamos con lo novedoso del planteamiento, lo interesante del conflicto y con el inigualable carisma del personaje. ¡Bien por Dheepan!

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