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Cinefórum CCLXII: «B-Movie: Lust & Sound in West-Berlin 1979-1989»

La semana pasada, Marcos García Guerrero lanzó en esta sección un guante. Sin ceremonia; quizá, incluso, sin prestar atención a su propio gesto. Bien, yo recojo dicho guante con la intención de negarlo: no es cierto. Quien esto escribe no ha enlazado ninguna de las 262 películas de nuestro querido cinefórum «un poco de aquella manera». Si al menos hubiésemos sido acusados de alterar con elegancia las bases de la competición poniendo el carro delante de los bueyes; escogiendo la película y, solo entonces, estableciendo la conexión… Pero no de aquella manera, porque a estas alturas no hay precipicio que no podamos salvar. No siquiera el abismo que separa una película de terror danesa, filmada por un iraní, de un documental británico sobre el post-punk en Berlín occidental.

Porque, allí donde Elena viajaba de Rumanía a Escandinavia en busca de una vida mejor, Mark Reeder se embarca rumbo a Berlín, primero, para abandonar una Manchester moribunda, pálido reflejo de lo que había sido; pero, sobre todo, en busca de aquello que anhelan quienes han crecido con todo lo necesario: un cambio, una vivencia; acercarse al otro lado para tratar de tocarlo, sabiendo que no podemos quemarnos. El resultado es un documental que solo a veces es falso y en el que decenas de populares músicos y actores persiguen, rabiosamente jóvenes, el rastro de David Bowie. Bienvenidos a B-Movie: Lust & Sound in West-Berlin 1979-1989.

Reeder, que llegó a ser productor de Joy Division, protagoniza y coescribe, pero no dirige, este proyecto impulsado por la televisión alemana y montado por un trío de directores (Jörg A. Hoppe, Heiko Lange y Klaus Maeck). Todos juntos encuentran dos grandes aciertos para sostener su película:

  • Mezclar imágenes de archivo del joven Reeder en el Berlín de los 80 con otras regrabadas y protagonizadas por un Marius Weber capaz de confundir al espectador.
  • No tomar en serio su el punto anterior y dejar que el humor inglés cubra, poco a poco, el recuerdo de la ciudad atravesada por el muro. En B-Movie pasa un poco lo que pasó de verdad.

El resultado es un relato que, en su estructura, recuerda poderosamente al proyecto de Banksy estrenado tan solo cinco años antes, Exit Through the Gift Shop. B-Movie: Lust & Sound in West-Berlin 1979-1989 también se presenta al espectador con ciertas aspiraciones, apoyándose en un archivo de imágenes históricas impactantes y mezclándolas con los testimonios de los ídolos de toda una generación. Pero, poco a poco, a rebufo de la voz en off del propio Reeder, la cinta va poniéndose en evidencia a sí misma, aunque sin perder el respeto a un momento y un lugar en el que sucedieron cosas extrañas, algunas incluso ridículas, pero siempre reales. Era la época en la que los jóvenes abandonaban el Monte del Destino de la conflictividad laboral y emigraban para vivir en una ciudad partida en dos. No sean demasiado críticos: hoy vemos sus documentales desde la comodidad del sofá.

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