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Cinefórum CXCI: Chungking Express

Nuestra película de la semana pasada, Campaneros, era, entre otras cosas, la crónica del cambio de Avilés, que pasó de ser una villa marinera a una urbe industrial. Las ciudades llevan siendo protagonistas de todo tipo de cintas desde los principios del cine, convirtiendo el fondo en el que transcurren sus historias en el centro de las mismas. Así, la arquitectura y el urbanismo hacen mucho más que servir de telón de fondo para la narración: se adueñan de ella y la hacen única, consiguiendo que temas universales pasen a estar, como por arte de magia, anclados a un único tiempo y lugar.

Chungking Express, nuestra película de hoy, es una de esas cintas que solamente pueden nacer en una pequeña ventana espaciotemporal que ya forma parte de un pasado irrecuperable. La Hong Kong de 1993 todavía era una colonia británica, vivía la segunda ola del cine local y construía una sociedad irrepetible en la que se daban la mano lo tradicional y lo nuevo. No es de extrañar, entonces, que en las dos historias que forman la película podamos conocer los clubes nocturnos de moda en la época y, al mismo tiempo, los viejos puestos de comida en plena calle. Ambos parte de un mismo todo irremediablemente condenado a desaparecer, pero que durante un breve instante parecía infinito.

Ya hemos comentado que Chungking Express se construye en torno a dos historias, concretemos  románticas, cada una a su manera, y con un protagonista masculino que es un policía, aunque esto último no tenga demasiada trascendencia en realidad. La primera es una especie de meditación sobre el cine de acción de Hong Kong y sus arquetipos, sus lugares y personajes. La segunda, que es la que eleva al conjunto para que vuele libre, es una especie de poesía sin demasiado que contar pero mucho que expresar, una historia de amor realmente naif en la que lo que realmente importa es el cómo y no el qué.

La dirección de Wong Kar-Wai es prodigiosa en todo momento, mostrando que la forma puede trascender al fondo si es lo suficientemente buena. También hay que colocar en el haber de la cinta su reparto y el uso del mismo que hace el director, con ni más ni menos que Brigitte Lin, Takeshi Kaneshiro, Tony Leung Chiu-Wai y Faye Wong como cuarteto protagonista. Nombres que a muchos no les sonarán de nada, pero que en el mundo oriental son auténticas referencias. Todos ellos unidos para una película completada en seis semanas, mientras Wong Kar-Wai trataba de acabar su ambiciosa Ashes of Time.

Chungking Express no son, al final, más que dos historias de amor arrebatado con protagonistas masculinos estoicos y atormentados, cada uno a su manera. Pero lo que importa es que es un estallido de luz y de música que crea imágenes inolvidables, sobre todo en su segunda parte. Y que cuando llegan los títulos de crédito, mientras suena Faye Wong, uno no puede evitar sonreír.

Ismael Rodríguez Gómez
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