Estadio de Sarriá, Barcelona

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En la ciudad de Barcelona, siempre que alguien camine, o conduzca, por la llamada carretera de Sarriá, la cual discurre por el barrio de nombre homónimo, no podrá dejar de recordar uno de los templos futbolísticos con más tradición del Campeonato Nacional de Liga de la Primera División española. Siempre que oigamos el nombre de ese barrio, nos evocará al que fue el estadio histórico del R.C.D. Español de Barcelona desde 1923 hasta 1997.

El Estadio de la Carretera de Sarriá, que por aquel entonces estaba localizado a las afueras de Barcelona, fue inaugurado en el año 1923 tras ser construido sobre un solar conocido como Can Ràbia. La obra tuvo un coste total de 170.000 pesetas y supuso un enorme esfuerzo económico para el club perico, que incluso tuvo que realizar una gira por Sudamérica para ayudar a financiar la obra.

Fue sin duda una obra complicada, por la que la entidad barcelonesa pasó algún apuro económico, pero la necesidad de crecer como club obligó a los blanquiazules a dejar para siempre la explanada de la Sagrada Familia, en la calle Muntaner, en la que había disputado sus primeros encuentros. Con todo, el estadio no alcanzó finalmente el número de plazas que se había proyectado en vista de las dificultades para sacar la obra adelante.

Sarriá siempre formará parte de la historia de la Primera División española, ya que fue el escenario donde se logró el primer gol de la historia de La Liga, obra de Pitus Prats en la victoria del Real Club Deportivo Español ante el Real Unión Club de Irún (3-2). En 1937 albergó la final de Copa de la España Libre (un torneo no reconocido por la RFEF) entre el Valencia, F.C. y el Levante F.C., con victoria de éste último por 0-1.

En 1982, el estadio fue el escenario donde se disputaron los encuentros correspondientes al Grupo 3 de la segunda ronda del Campeonato del Mundo, acogiendo un triangular entre las selecciones de Argentina, Italia y Brasil. Diez años después, fue una de las subsedes en las que se disputó el torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

Además, en la memoria de los aficionados pericos está grabada a fuego la temporada 1987-88. Aquel mágico año, el equipo dirigido por Javier Clemente, que había conseguido el tercer puesto en la Liga anterior, consiguió llegar a la final de la Copa de la UEFA, en la que cayó derrotado frente al Bayer Leverkusen alemán. El 3-0 conseguido por los pericos en el partido de ida disputado en Sarrià, hacía prever que el título se quedaría en las vitrinas blanquiazules. Las gradas del estadio eran un clamor al final del partido, dando por hecho que su Español (por entonces aún con ñ) se alzaría con el título europeo. Sin embargo, en la vuelta disputada dos semanas después, el Leverkusen consiguió forzar la prórroga en los últimos minutos del partido, y finalmente se llevó la copa tras una inolvidable y dramática tanda de penalties. En aquel torneo los espanyolistas habían conseguido deshacerse sucesivamente del Borussia Monchengladbach, el A.C. Milan, el Inter de Milán, el F.C. Vitkovice y el F.C. Brujas. Todos ellos mordieron el polvo en el viejo Sarrià.

La última temporada en la que el Real Club Deportivo Español disputó sus encuentros como local en el Estadio de Sarriá fue la 1996-97. El último partido jugado en el mítico estadio fue el 21 de junio de 1997, con victoria del Real Club Deportivo Español por 3 goles a 2 frente al Valencia, C.F. Iván Campo fue el autor del último tanto oficial marcado en el estadio.

Por entonces, la deuda ahogaba al club perico, y el dinero que supondría la venta de unos terrenos situados en una de las mejores zonas de Barcelona era un alivio irrenunciable. Finalmente, el Estadio de la Plaça Ricard Zamora y los terrenos sobre los que este se levantaba fueron vendidos a una promotora inmobiliaria, que derribó el estadio frente a las lágrimas de la afición blanquiazul. Sarrià, la casa del Real Club Deportivo Español, quedó reducido a escombros en septiembre de 1997.

Entre los cascotes quedaron también muchos recuerdos del Gol Sud de Sarriá, el fondo que vio nacer al grupo ultra más importante del R.C.D. Español de Barcelona y uno de los grupos más influyentes de la escena ultra española. Hablamos de las Brigadas Blanquiazules, fundadas en 1985 y con un importante recorrido, sobre todo en las décadas de los 80 y los 90. También en el viejo Sarriá se fundó otro de los grupos de más peso en la hinchada perica, la Peña Juvenil, fundada en 1991 y que todavía hoy sigue activa en el nuevo estadio espanyolista de Cornellá-El Prat.

A mediados de los 90 y durante unos años, ambos grupos (Brigadas Blanquiazules y Peña Juvenil), decidieron compartir ubicación en el mítico Gol Sud de Sarriá y situarse bajo la misma pancarta, bajo el nombre de Irreductibles. Aquellos años dieron grandes tifos y bufandeos, además de un apoyo incondicional al equipo blanquiazul.

Sirva esto como homenaje al campo más importante en la historia del equipo barcelonés. Uno de los estadios más clásicos de la Primera División española, y que siempre quedará en el recuerdo de todos los aficionados que lo conocieron:

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