Arte y Letras

Aldo Linares: «Cuando lo sugerente se hace evidente». La magia existe. La magia es

Cuando lo sugerente se hace evidente. La emocionante percepción de lo que no se ve (Luciérnaga, 2020) es la obra de un buscador; de quien escribe pero busca en esa misma escritura (o vida) el misterio de todo aquello que nos rodea, lo que nos vamos encontrando: una existencia que no solo trasciende sino que va mucho más allá de la propia vida si sabes dirigir tu mirada, enfocarla bien, aprehenderla, en definitiva, buscar más allá.

Aldo Linares es una de esas criaturas mágicas que el mundo nos ofrece como señal de esperanza, pero también como valor absoluto de honestidad, tanto en trayectoria profesional como personal. Comunicador social, miembro del Grupo Hepta de investigación multidisciplinar y colaborador habitual del programa Cuarto Milenio, es uno de los fundadores del Festival Internacional de Benicassim, periodista, conferenciante y amante de la música, tal y como lo demuestra su amplio conocimiento y devoción por esta, algo que se refleja en cada uno de sus silencios, en toda la melodía que acompaña este libro (que, a su vez, incluye su propio listado de escucha).  Es este un viaje personal desde su infancia hasta hoy, que comparte con quien lee de un modo honesto, sincero, sin ornamento alguno más allá de las vivencias de alguien que descubre cada día el mundo con los mismos ojos de asombro que el niño que fue y en muchos sentidos, los más importantes, sigue siendo: ese deslumbramiento, ese hallazgo constante, esa entrega y vocación de ayuda al otro, ese amor que nace en cada gesto: «La magia existe porque la magia es». Y así lo atestigua este libro en cada uno de sus pasajes.

Es este un libro de un buscador para buscadores, para un público que sabe alzar su mirada más allá de lo evidente, para quien se reconoce en esta sensibilidad inteligente que sabe proteger el misterio que entraña cada vivencia con una dignidad que realmente asombra («Vivimos en una espiral de elementos que se pueden convertir en símbolos en cuanto los adosamos a nuestra naturaleza. Tú, yo, cualquiera, somos un diccionario de símbolos, comunes a todos o personalizados según cada uno». No hay engaño aquí, ni ego alguno, solo verdad limpia y clara, vivencia, geografía sentimental y vívida de la que el autor nos hace partícipes y que vivimos con entrega desde sus primeras páginas. Es en cierto modo una catarsis hacia nosotros y nosotras mismas, cada uno en su piel, en su historia, en su búsqueda y también encuentro, pero a través de este hilo invisible que Aldo Linares teje y que en cierto modo nos une, nos conduce, con su mano tendida de un modo sutil pero firme. Del silencio nace todo y también de la reflexión sobre lo vivido y leído, ese silencio donde la profundidad crece, en el que todo «nace y renace», ese sigilo que provoca esta lectura, este recogimiento, introspección compartida.

 

Encontramos aquí consejos importantes para cualquier vida, cualquier momento: estar atento, alerta, ser cauto, disciplina, honor, respeto, dignidad, ser humilde, agradecido, no ser imprudente… En definitiva, mantener el equilibrio: «esa era una de las claves». Esta obra nos envuelve como una ensoñación certera que nos seduce y también acuna, mece con sosiego protector, proporciona alimento al alma, algo difícil de encontrar hoy día: «El silencio es la base de todo». Alimento y pistas para el camino: «Querer darte algo más es alentarte a que hagas de tu ventana el mirador hacia tu colina primordial, hacia tu piedra y tu columna, hacia tu voz». Del silencio surge todo y al silencio regresa, poco más podemos decir de este libro, esta obra, esta lectura, este camino, que es la prueba palpable de que la magia es, la magia existe: «Une y usa tu pensamiento y tu sensibilidad». He ahí la clave.

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