Cinefórum CXXXIX: Hud: El más salvaje entre mil

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Las relaciones del cine con la literatura son tan conocidas que casi resulta innecesario comentarlas. Aun así, siempre está bien pararse a pensar cómo la traducción al lenguaje cinematográfico tiende a transformar las narrativas y reconstruirlas de manera que a veces lo que permanece no es sino el esqueleto del ente original. Algo así pasa con Hud: El más salvaje entre mil, adaptación de un libro de Larry McMurtry, autor también de la obra que adaptó La última película que disfrutamos la semana pasada.

Un personaje secundario de la novela, Hud Bannon, se convierte ahora en el centro de la historia de la mano de un inconmensurable Paul Newman. Todo lo demás se ve eclipsado por la figura de ese vaquero mujeriego, borracho e irresponsable que solamente piensa en el dinero y en liberarse de la figura de su padre, el demasiado honrado Homer. Nuestra visión de Hud está guiada por el coprotagonista, su sobrino Lonnie, interpretado por Brandon DeWilde, el inolvidable niño de Raíces profundas, aquí ya más crecido pero todavía con un rostro lleno de inocencia.

La mirada de McMurtry se ve tamizada por el trabajo del director y los guionistas. Martin Ritt, director de la cinta y antiguo miembro de la lista negra por sus conexiones con el Partido Comunista, formó con Harriet Frank Jr. e Irving Ravetch un equipo magnífico que trabajó desde los años cincuenta hasta la década de los noventa y nos regaló películas como Hud: El más salvaje entre mil o Norma Rae, otra vieja conocida de nuestro cinefórum. La visión interna del joven Lonnie se vuelve ahora una experiencia externa, lo que le da más peso a la figura de Hud y permite que este se convierta en el centro de la historia, un antihéroe al que odiamos mientras, al mismo, tiempo nos cautiva.

La película fue un gran éxito de taquilla y crítica, llegando a merecer siete nominaciones a los Óscar, donde ganaría tres estatuillas. Aparte de la concerniente a su maravillosa y sobria fotografía en blanco y negro, destaca que ganaran sendos premios los dos secundarios de la película, Melvyn Douglas, en su papel del patriarca Homer y Patricia Neal, como la liberada y respondona criada Alma. Mientras tanto, Paul Newman esperó para conseguirlo hasta 1986, gracias a El color del dinero, una secuela de El buscavidas. A pesar de ello, si con uno de sus personajes, una de sus actuaciones fue capaz de comerse la pantalla, ese fue el protagonista de Hud: El más salvaje entre mil. Ese es Paul Newman, demostrando que, entre el final de los cincuenta y el comienzo de la década de los sesenta, pocos actores podían siquiera acercársele a la hora de aportar una medida intensidad a sus papeles.

Ismael Rodríguez Gómez

Lovecraftiano con solera y sherlockiano tardío. Veo demasiadas películas.

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