El rito, por Laird Barron

1

Valdemar se ha convertido por méritos propios en la editorial española de terror paradigmática. Su línea Gótica nació para traer los clásicos del género, aunque poco a poco ha ido ampliando sus miras para abandonar el territorio victoriano y de principios del siglo XX y llegar a los años noventa, con obras de autores como Clive Barker o Thomas Ligotti. Sin embargo, siempre ha quedado claro que en la línea solamente hay lugar para los grandes nombres, las novelas consagradas y que tengan el suficiente bagaje tras ellas para ser consideradas piedras de toque de la literatura de terror.

Fotografía de Jessica M.

Por eso fue comprensible el movimiento que la editorial trató de realizar en 2013, abriendo la colección llamada Insomnia, dedicada a tratar de traernos el mejor terror contemporáneo. Su éxito parece haber sido menor del esperado, tal vez porque el público de Valdemar pueda estar formado más por coleccionistas que por lectores, y a día de hoy solamente cuenta con ocho referencias, habiéndose publicado la última de ellas en el 2015.

Entre los autores elegidos para dar lustre a esa nueva apuesta de Valdemar destaca la elevada presencia de españoles, siendo tres de los ocho títulos de autores patrios. No obstante, la novela que seguramente se acabó convirtiendo en la joya de la corona vino de los Estados Unidos, uno de los caladeros más habituales del terror desde que Edgar Allan Poe decidiera dar el pistoletazo de salida del género tal y como lo entendemos hoy.

Laird Barron es un autor bastante peculiar. Su biografía parece difícil de creer, con una infancia y juventud en Alaska que parecen dignas de ser guionizadas por Jack London, carreras de trineos tirados por perros incluídas. Sin embargo, no vamos ahora a pararnos en esos detalles menores, sino en una carrera literaria que se desarrolla en su totalidad en el siglo XXI. Fue en el año 2001 cuando se publicó su primera historia, debiendo esperar a ver la luz la obra que nos ocupa hasta 2012.

El rito, titulado The Crooning en inglés, es uno de esos libros que bastan para justificar una carrera literaria. La historia de Don Miller es en realidad la de su mujer Michelle. Es ella la que sirve como centro de la historia y pone en funcionamiento una conspiración en la que el anciano que guía nuestros pasos parece siempre demasiado perdido. La falibilidad de nuestra memoria y nuestra percepción del mundo son claves para entender El rito, pero no lo es menos el terror ante el descubrimiento de unas realidades que no podemos entender.

La obra de Laird Barron ha sido etiquetada a menudo como lovecraftiana. Desde luego lo es, pero de una manera tangencial, en la que los antiguos relatos del de Providence toman nuevo cuerpo para construir un nuevo mundo de terrores más cercanos a nuestro presente. En el mundo de Barron todo parece inconstante e incoherente, no existen verdades inamovibles a las que acudir, ni siquiera nuestro pasado parece de fiar. Dentro de esas coordenadas se mueve una narrativa que nos lleva a las casas de campo de Washington (la de Seattle, no DC), en un pasado que pareciera arrancado de la Nueva Inglaterra de Lovecraft.

Leer El rito es una experiencia agotadora en algunos momentos, en los que nos veremos obligados a pasar páginas para acabar sin tener muy claro qué es lo que ha pasado ni por qué. Abundan los momentos confusos y las pistas falsas, la información aparentemente irrelevante y los sucesos extraños. Da igual que a veces el propio Barron parezca ignorar la edad de su protagonista, un anciano que olvida sus achaques según sea necesario para la narración, porque el lector está más preocupado por tratar de desentrañar los misterios de ese universo en el que se ha sumergido que de examinar la coherencia de algún pasaje.

Insomnia parece dormir ya el sueño de los justos. Es un destino que suele acompañar a aquellas colecciones que por estos lares apuestan por autores nuevos o al menos poco conocidos en nuestro idioma. En otra España seguramente hubiésemos podido tener las colecciones de relatos de Laird Barron junto a las de Ligotti en nuestras estanterías. En la que nos ha tocado, podemos alegrarnos de que al menos El rito llegase a ser publicado. Algo es algo.

Ismael Rodríguez Gómez

Ismael Rodríguez Gómez

Lovecraftiano con solera y sherlockiano tardío. Veo demasiadas películas.

Twitter: @Darth_Azirafel
Ismael Rodríguez Gómez

About Author

Lovecraftiano con solera y sherlockiano tardío. Veo demasiadas películas. Twitter: @Darth_Azirafel

1 comentario

  1. Cita:

    En otra España seguramente hubiésemos podido tener las colecciones de relatos de Laird Barron junto a las de Ligotti en nuestras estanterías. En la que nos ha tocado, podemos alegrarnos de que al menos El rito llegase a ser publicado.

    Eso, exactamente eso, y aplicado a chorrocientos mil autores extranjeros.

Leave A Reply