Real Unión de Irún, cuatro veces campeón de Copa

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Irún es un pequeño municipio de Guipúzcoa al que el río Bidasoa separa de Francia. Con aproximadamente sesenta mil habitantes, es la segunda ciudad de la provincia, tras San Sebastián. Su aglomeración urbana (comarca a la que en euskera se refieren como Txingudi), incluye también Hendaya y Fuenterrabía y se aproxima a los cien mil habitantes.

Las tierras y las aguas de la zona han atraído, a lo largo de la historia, a varios personajes ilustres, reyes y emperadores. Ya entre los siglos I a. C. y III d. C. el Imperio romano se asentó en estas tierras fundando Oiasso, una de las ciudades más importantes del arco atlántico peninsular. Sus huellas aún perviven en los numerosos restos encontrados en la región, entre los que destacan el puerto de la calle Santiago y las termas, situadas tras el actual Museo Romano Oiasso.

Antes del año 1.200, el territorio ocupado por Irún pertenecía al Reino de Navarra, aunque dicho año pasó a formar parte de Castilla. La primera referencia que recoge el término «Irún» se encuentra en la Carta puebla otorgada a Fuenterrabía por Alfonso VIII de Castilla, entregada en Palencia el 18 de abril de 1203.

Desde ese momento y hasta su independencia, obtenida a través de la Real Cédula de 27 de febrero de 1766, otorgada por Carlos III, Irún tenía entidad política, económica y militar, pero dependía de Fuenterrabía en lo civil y lo judicial, manteniendo numerosos pleitos con la ciudad vecina, que se oponía sistemáticamente incluso a que en Irún se pudieran levantar casas de piedra o que la ciudad comerciara con grano.

La población sufrió a lo largo de la historia numerosos ataques provenientes de reinos vecinos, debiendo estar siempre sus habitantes prestos para hacer frente al enemigo y dar aviso a la provincia: De ello es testimonio el lema que porta su escudo: «Vigilantiae Custos». Para una mejor defensa de la frontera del Bidasoa, en 1512 Fernando el Católico mandó construir el castillo que hoy se conoce como Gaztelu Zahar y que sería derruido, antes de estar terminado, por Carlos V en 1539; el objetivo de su destrucción no fue otro que evitar que se convirtiera en plaza fuerte del enemigo en caso de ocupación. El hecho más memorable de estos enfrentamientos fue la victoria alcanzada el 30 de junio de 1522 en la batalla de San Marcial. En 1564, según algunos autores para recordar las hazañas bélicas y según otros como símbolo de independencia respecto a Fuenterrabía, se erigió la columna de San Juan Harria.

En 1659 se firmó en la isla de los Faisanes la Paz de los Pirineos, rubricada con el matrimonio del Rey Sol de Francia con la infanta María Teresa. La paz no duró demasiado tiempo. Otro de los hitos gloriosos en la historia de Irún es la segunda batalla de San Marcial, en 1813, que puso fin a la Guerra de la Independencia y en la que las tropas hispano-anglo-portuguesas, dirigidas por el duque de Wellington, expulsaron de España a las fuerzas napoleónicas.

Al año siguiente, la ciudad, que desde 1805 había sido incorporada a la provincia de Navarra, regresa a Gipúzcoa, de la que formará parte hasta el presente (a pesar de que existe una corriente de opinión favorable a su inclusión en Navarra). Irún también se vio sacudida por las Guerras Carlistas en 1837 y 1874, aunque fue en la contienda civil que arrancó en el 36 cuando quedó gravemente destruida. La ciudad luce en su escudo los títulos de ciudad, noble y leal, muy benemérita y generosa, heroica y humanitaria.

Además, Irún fue una de las pioneras en la introducción del fútbol en nuestro país, convirtiéndose en orgullosa sede del Real Unión de Irún, uno de los equipos históricos del fútbol español. El club disfrutó de una década dorada entre 1910 y 1920. Afortunadamente para la entidad, fue tiempo suficiente como para que el equipo se proclamase campeón de Copa en 1913, 1918, 1924 y 1927.

La proximidad de Irún a la vecina Francia, en la que el deporte tuvo una temprana implantación, hizo que en 1902 ya apareciese el primer club de fútbol local, el Irún Foot-Ball Club, entidad que en marzo de 1906 cambió de nombre, pasando a ser conocida como Irún Sporting Club. Dio cobijo a diversas disciplinas deportivas como el ciclismo, tenis, pelota vasca y senderismo. El 1 de abril debuta la sección balompédica frente al San Sebastián Recreation Club, en un encuentro celebrado en la capital dosnostiarra  que fue valedero para el Campeonato de España. El resultado final fue de 2-1.

Su primer presidente electo fue Ricardo Costa, aunque, en julio de 1906, pasa a serlo José Álex Izquierdo. El Irún Sporting Club vestía en sus inicios camisa roja y blanca y pantalón blanco, para posteriormente pasar a lucir camisola roja con cuello y mangas blancas y pantalón blanco. La sociedad celebró, el 19 y 20 de mayo de 1907 , las Grandes fiestas del Sporting Club, una serie de concursos deportivos organizados por el club: fueron varias pruebas de atletismo que contaron con importantes sociedades deportivas francesas como grandes invitadas, a las que se añadió una prueba de ciclismo en la que también participó el Club Ciclista de San Sebastián. En diciembre de 1907, Pedro Puyet pasó a ser el nuevo presidente.

El 2 de enero de 1910, el club inaugura el campo de Amute en un encuentro frente a la Association Sportive Française de París. El encuentro concluyó con resultado final de empate a 1. Días después, concretamente el 9 de enero de 1910, disputa otro encuentro frente al Athletic Club de Bilbao, venciendo por 2-0. En él viste por primera vez sus actuales colores rojiblancos. En 1913 es Pedro Icardo quien pasa a presidir la sociedad hasta el momento de su próxima fusión.

La localidad fronteriza era en aquel entonces una pequeña ciudad de apenas doce mil almas y, en el seno de su directiva, pronto surgieron discrepancias. Ello ocasionó que, a finales de 1908, hubiese una escisión en la sociedad. Algunos de sus socios, como Manuel Arocena y B. Loinaz, a los que más tarde se le unen los hermanos Luis y J. Rodríguez, decidieron crear el más tarde famoso Racing Club de Irún.

El 25 de diciembre de 1908 quedaba constituido una nueva entidad, y el domingo 3 de enero de 1909 se celebró el banquete inaugural de la nueva sociedad deportiva, la cual también practicaba entre otros deportes el ciclismo. En el mes de febrero debutan en partido amistoso frente al Ciclista F.C. de San Sebastián, con resultado favorable para los racinguistas (3-1). Su presidente fue Leandro Picabea. El Racing Club de Irún vestía camiseta blanca y pantalón y medias de color negro.

Mientras, el 14 de octubre de 1909 queda constituida la Federación. El Irún Sporting Club tiene el honor de pertenecer al grupo de los diez miembros fundadores, aunque el Racing Club se federó poco después. Ambos clubes protagonizaron durante los primeros años diez apasionantes duelos directos que propiciaron la correspondiente división de la ciudad en dos bandos deportivos casi irreconciliables. Su rivalidad era causa de atención y motivo de debate en las conversaciones habituales.

Los dos equipos compitieron en el Campeonato de España durante unas cuantas ediciones, destacando el campeonato de 1913, conquistado brillantemente por el Racing Club de Irún tras imponerse al F.C. Barcelona en la Semifinal por 1-0, y al Athletic Club de Bilbao en la final por 1-0. Fue en un partido de desempate, ya que en el primer encuentro se llegó al tiempo reglamentario con empate a dos.

La entrega de la Copa de manos del rey Alfonso XIII y la comprensión de los beneficios que podría conllevar una fusión de ambas entidades hizo que los irundarras empezaran a limar asperezas. Fruto de las conversaciones entre las directivas se llega a la fusión del Racing Club y el Sporting Club, el 9 de mayo de 1915 bajo el patrocinio del rey. Había nacido el Real Unión Club de Irún, un club potente desde su nacimiento y que dominó durante casi dos décadas la provincia guipuzcoana, poniendo en jaque al equipo de la capital, la Real Sociedad de Foot-ball de San Sebastián, su máximo rival a partir de entonces.

Ya en 1918 dio muestras de su potencial al adjudicarse el Campeonato del Norte, lo que le permitió concursar en el Campeonato de España. En este torneo se deshizo de Real Sporting de Gijón y el Real Fortuna F.C. de Vigo, llegando a la Final y consiguiendo ganarla al imponerse al Real Madrid F.C. por 2-0. En aquel equipo ya destacaban grandes jugadores como: Patricio Arbolaza, René Petit, Emery, Legarreta y Amantegui, entre otros de gran nivel.

La década de los años veinte fue sin duda alguna la época dorada del club irundarra. En ella conquistó numerosísimos Campeonatos de Guipúzcoa, hasta un total de seis. El resto fueron para su rival provincial, la Real Sociedad. Durante los años de conquista tuvo como premio la participación en el Campeonato de España, destacando su presencia en la final de 1922, perdida ante el F.C. Barcelona por 1-5 en un polémico encuentro. En 1924 obtuvieron su segundo entorchado copero, al llegar a la gran Final de San Sebastián para imponerse al Real Madrid F.C., tal y como habían hecho seis años antes, en esta ocasión por 1-0.

En 1926 el equipo abandona su viejo Campo de Amute y el 19 de septiembre inaugura con un partido frente al F.C. Barcelona el pequeño Stadium Gal, su nuevo feudo. El partido acabó con un resultado final de empate a 2, con goles de Errazguin y Luis Regueiro por parte de los locales. El nuevo estadio es financiado a medias entre el Ayuntamiento y el empresario Salvador Echeandía Gal, el cual donó los terrenos, siendo por entonces presidente del club Isidoro Navarro Elícegui.

En el año 1927 los irundarras conquistan su tercera Copa de España. En esta ocasión llegan como subcampeones de Guipúzcoa y en el torneo nacional eliminan al Zaragoza F.C., Athletic Club de Bilbao, Real Sporting de Gijón y Real Madrid F.C. por este orden. Juegan la final en Zaragoza frente al Arenas Club de Guetxo, al que derrotan en la prórroga por 1-0, con gol de Etxebeste.

En 1928 la RFEF decide crear el Campeonato Nacional de Liga, organizándolo en varias divisiones o categorías. El club guipuzcoano, tres veces ganador del Campeonato de España, entra por derecho propio en Primera División, siendo significativa la predominante presencia de clubes del norte de la Península. En su primera comparecencia es noveno, mejorando en la siguiente campaña, la 29-30, en la que es sexto. Fue la mejor clasificación de su dilatada historia.

El Real Unión Club entra en la década de los años 30 para caer víctima, como tantos otros clubes, del profesionalismo. El equipo blanquinegro, aunque deportivamente es potente y posee jugadores de extraordinario nivel, poco o nada puede hacer frente a la capacidad económica de los adversarios de las grandes capitales que pueden pagar fuertes sumas de dinero para atraen a los más destacados futbolistas. Pese a ello, consigue ser séptimo en la campaña 30-31 y aguantar el tipo con gallardía.

En abril de 1931, con la llegada de la Segunda República, le es retirado el título de Real (aunque posteriormente lo recuperaría), y pasa a ser conocido como Unión Club de Irún. Precisamente la temporada 31-32 es la última que contempla al club irundarra en Primera División, pues el ciclo semiamateur finaliza y la fuga de talentos hace que sea último, descendiendo a Segunda División. La mejor época de su historia tocaba a su fin.

Desde entonces el club irundarra no ha vuelto a disputar un partido en la Primera División española, aunque sí ha llegado a jugar en categorías profesionales Por ejemplo, en la temporada 2009-2010, el R. Unión jugó en Segunda División después de más de cuarenta años (la última vez que había jugado en Segunda División había sido durante la campaña 64-65).

Aunque con la profesionalización del fútbol el Real Unión de Irún no pudo seguir compitiendo con los grandes, siempre será, por derecho propio, uno de los equipos históricos del fútbol español. Para la historia quedarán sus años dorados y sus cuatro copas, cuyos aficionados recuerdan siempre cuando suena su histórico himno:

Pentayus

Editor-redactor del Blog El domingo a las cinco y editor-tertuliano del Podcast Lleno hasta la bandera
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