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Cinefórum CCLXVIII: «Zama»

Que Argentina es una potencia cinematográfica de primer orden es algo indudable. La semana pasada lo veíamos con la fabulosa Nueve reinas, de Fabián Bielinsky; hoy lo corroboramos con la laureada cineasta salteña Lucrecia Martel y su película histórica, Zama.

Adaptación de la novela homónima de Antonio Di Benedetto, Zama es una coproducción argentina, brasileña y española de 2017. Ambientada en el siglo XVIII, la cinta nos cuenta las vivencia de Diego de Zama, un funcionario de la Corona que, olvidado en una remota región de la selva latinoamericana, espera el salvoconducto Real que le haga volver junto a su familia en la capital. En torno a la incesante espera, Lucrecia Martel recrea con maestría y oficio un viaje sensorial a través del cual el espectador es capaz de empatizar con las inquietudes y pesares del protagonista. El ritmo pausado y el protagonismo de los sonidos ambientales de la selva nos transmiten ese calor sofocante, extremadamente húmedo, que llega al aturdimiento. Los largos planos contemplativos nos contagian esa desidia de la espera, ese querer y no poder, la lenta disolución de la esperanza que lleva al protagonista a cambiar el rumbo de su destino. Ese ahogo es también el de la lucha contra una lenta y anquilosada administración, un gigante inamovible contra el que, en cierto modo, Larra escribía un siglo después su Vuelva usted mañana. La misma contra la que nos estrellamos hoy día cada vez que nos atoramos ante la pantalla del ordenador para hacer cualquier trámite digital. Quizá por eso también empatizamos a la perfección con Diego de Zama.

Ante el estancamiento, nuestro protagonista vira de rumbo hacia lo desconocido y, casi sin darnos cuenta, la película se convierte en toda una aventura: un villano escurridizo, persecución, confusión, violencia… Y todo ello sin perder el tono inicial, la pulcrísima puesta en escena aliñada con potentes planos que evidencian el buen trabajo de un espléndido equipo de fotografía.

La parte técnica de la película es un dechado de virtudes. Desde el vestuario a la sonorización, pasando por el casting, todo ello hace que la recreación histórica sea veraz y creíble.

ZamaEl reparto, liderado por el impecable Daniel Giménez Cacho, Lola Dueñas, Matheus Nachtergaele y Juan Minujín, no hace sino elevar la altura de la película con unas buenas y sobrias interpretaciones.

Si bien Zama ha sido justamente laureada en diversos festivales cinematográficos de ambas orillas del Atlántico, sigue pasando, como le ocurre a la gran mayoría del cine latinoamericano, por debajo del radar de las salas comerciales. Y es una pena.

Terminar haciendo mención a una banda sonora tan bonita como sugerente, una música que mece al espectador entre las cuerdas de guitarra de un dúo tan interesante como pintoresco: Los indios tabajaras. No duden en buscarlos por Internet.

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