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Cinefórum CCXCIX: «Crimewave»

Seguimos con los equipos creativos formados por hermanos, como la semana pasada con Rosetta de Jean y Pierre Dardenne, y la anterior, con La noche de San Lorenzo de Vitorio y Pablo Taviani. Esta semana nos enfrentamos a uno de los trabajos menos conocidos (y ya adelanto que con razón) de Joel y Ethan Coen, encargados del guion de Crimewave (Ola de crímenes, ola de risas) junto al director de la cinta, Sam Raimi.

En aquel momento, los Coen habían realizado ya la magnífica Sangre fácil (Blood Simple, 1984) y Raimi había ofrecido su particular visión del terror en Posesión infernal (The Evil dead, 1981), obteniendo con esta un sorpresivo éxito de público y de crítica. Joel Coen había sido uno de los editores de Posesión infernal y de ahí había surgido la idea de trabajar juntos, sobre un guion escrito por los hermanos y filmado por Raimi, con Bruce Campbell como protagonista.

El éxito anterior de Raimi garantizó, al parecer, una rápida aceptación del proyecto por parte del estudio, Embassy Pictures, pero no una producción sin interferencias. La primera y quizás fundamental fue la negativa de los productores a que Campbell, actor fetiche y amigo de Raimi, interpretara el papel protagonista de Vic Ajax, que recayó en Reed Birney (a quien ya vimos en otra película de nuestro cinefórum, Strawberry Mansion), teniendo que conformarse con un papel menor.

Pero ese desacuerdo solo fue el primero de una serie de problemas que dificultaron el rodaje, incluyendo dificultades con la actriz Louise Lasser (en el papel de Helene Trend), y una producción que muy pronto se pasó del presupuesto y tiempo asignados. El desacuerdo con la productora llegó al nivel de cambiar al compositor elegido por Raimi, Joseph LoDuca (con quien ya había trabajado en Posesión infernal), por Arlan Ober, que sin embargo hace un trabajo bastante aceptable; pero, sobre todo, se realizó un montaje final sin contar con el director y su equipo. El resultado es una mezcla de géneros, una comedia criminal con toques terroríficos, que fracasó estrepitosamente. Algo que podría haber significado un prematuro final para la carrera de todos los implicados pero que, afortunadamente, hoy podemos observar como un simple bache.

La película se inicia en el corredor de la muerte donde el ya mencionado Vic Ajax (Birney), un apocado técnico de una empresa de seguridad, va a ser ejecutado. Este nos narra, en forma de flashback la alocada serie de acontecimientos que le han llevado a esta situación. En su recuerdo, los asesinatos de los que se le acusan resultan ser en realidad la obra de una exagerada pareja de exterminadores, interpretados por Brion James y Paul L. Smith como si se trataran de caricaturas vivientes. Un dúo tan despiadado como chapucero, cuyas mañas para el asesinato parecen estar directamente en relación con su mermada inteligencia.

Por supuesto, podríamos, por intentar sacar algo positivo, considerar que la limitada inteligencia e inocencia del protagonista es la que imprime a sus recuerdos una lógica más propia de los dibujos animados que de la realidad; podríamos así excusar incluso algunas de las flagrantes fallas en su estructura o su falta de lógica. Pero todo ello sería, quizás, ser demasiado generoso con una película que se ve más como un experimento fallido que como cualquier otra cosa.

Crimewave
Columbia Pictures, Embassy Films Associates, Renaissance Pictures

Lo mejor que se puede decir de Crimewave es que la película es un ejemplo de elementos que, tanto Raimi como los Coen, conseguirían refinar y tratar con más éxito en otros trabajos. El uso de elementos tomados de los dibujos animados, incluida la violencia exagerada y cómica, puede rastrearse en sus siguientes películas: tanto en Terroríficamente muertos (Evil Dead II, 1987, Sam Raimi), como en Arizona Baby (1987, Joel y Ethan Coen). En el caso de Raimi, el uso (incluso abuso) de la cámara subjetiva y la cámara rápida puede considerarse un rasgo estilístico propio, mientras el personaje protagonista ineficiente, arrastrado por las circunstancias, es prácticamente una constante para la pareja de hermanos.

Sin embargo, y sin poder negar la coherencia de la propuesta, todo en Ola de crímenes, ola de risas es fallido y poco interesante. El mayor problema de esta película es que se trata de una comedia que, simplemente, no es divertida.

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