Curva Ovest Massimo Capraro, Ultras Catanzaro

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Club: U.S. CATANZARO

Ciudad: CATANZARO (Catanzaro) (93.418 habitantes).

Provincia: CATANZARO (Catanzaro) (368.122 habitantes).

Región: CALABRIA (Calabria) (1.980.533 habitantes).

La zona de Catanzaro, en la región de Calabria, ha sido habitada desde tiempos del Paleolítico. Con el sedentarismo, la tradición dice que, tras desembarcar en el golfo de Squilacce, el mismísimo Ulises fundó Skilletion, lugar que perduró hasta bien entrado el siglo VI, cuando era conocida como Scolacium.

Hoy en día se pueden apreciar los restos romanos de la antigua Scolacium en un yacimiento arqueológico cercano. Existen varias teorías al respecto del definitivo nombre de Catanzaro, una de las cuales nos lleva a la migración de los habitantes de Scolacium, que tras abandonar la antigua ciudad llegaron hasta este cercano enclave y fundaron un nuevo asentamiento en el año 793, comandados por los generales bizantinos Cataro y Zaro.

También se baraja que su nombre provenga de la época en que las tropas bajo el mando del Emir Aba Aabass conquistaron la ciudad, dándole el nombre árabe de Qatansar. Durante el siglo X, Catanzaro fue arrebatada a los árabes por los bizantinos, pasando a engrosar los territorios controlados por los normandos a mediados del siglo XI, convirtiéndose poco después en condado.

Fortificada y dotada de un castillo que un siglo más tarde pasaría a ser sede episcopal, la ciudad entró en una época de bonanza y prosperidad. Cuando Federico II legó a Catanzaro, esta se convirtió en un importante enclave comercial, debido en gran parte a su producción de seda.

Entre los siglos XII y XVI, la ciudad cambió de manos en varias ocasiones, siendo la más significativa el fracasado intento de invasión por parte de los franceses en 1528, al que la ciudad se resistió. Debido a su feroz resistencia, Catanzaro fue declarada como «Magnífica et Fidelissima», lema que aún permanece en el escudo de armas de la ciudad; también se le permitió acuñar su propia moneda.

Sin embargo, el siglo XVII traería la tragedia de la Peste Negra, un empeoramiento de la economía y, por si fuera poco, también varios terremotos que asolaron la ciudad, el peor de ellos ocurrido en 1638. Tras una serie de cambios políticos, entre los que se ensalzaron los valores republicanos, Catanzaro pasó a manos de los Borbones a principios del siglo XIX, antes de ser finalmente anexionada al Reino de Italia en el año 1861.

El U.S. Catanzaro es el principal equipo de fútbol de la ciudad. La historia de este club italiano se remonta a 1929, cuando se fundó ya con el nombre de Unione Sportiva Catanzaro. El club consiguió tener presencia en una histórica final de Copa de Italia en 1966, aunque la perdió frente a la Fiorentina.

Se da la circunstancia, además, de que ambos equipos militaban en aquella temporada en la segunda división italiana, por lo que esta final fue toda una sorpresa. El Catanzaro la perdió en el tiempo suplementario, tras un empate (1-1) en los primeros noventa minutos. Para llegar allí habían vencido a la Juventus, al Torino y a la Lazio.

El equipo logró ascender a la Serie A en la temporada 71-72, pero en su primera presencia en la máxima categoría el equipo quedó en la penúltima posición y fue nuevamente relegado a la Serie B. En 1976 el club tuvo una segunda oportunidad, aunque el descenso llegó de nuevo de forma inmediata.

Tal y como dice el refrán, a la tercera fue la vencida. Cuando el Catanzaro subió en la 78-79 llegó para quedarse, ya que consiguió un histórico noveno puesto. En la 79-80 obtuvo el decimocuarto puesto, en la 80-81 el octavo y en la 81-82 el séptimo; en la 82-83, en cambio, quedó en último lugar, por lo que descendió nuevamente a la categoría de plata. En total, el Catanzaro ha disputado 7 temporadas en la máxima categoría italiana, la Serie A.

El campo de la ciudad es el Stadio Nicola Ceravolo (antiguamente llamado Stadio Militare y, más recientemente, Stadio Comunale). Es el tercero en capacidad en la región de Calabria con un aforo de casi quince mil espectadores. Sin duda es uno de los templos futbolísticos más antiguos de Italia, habiendo sido construido en 1919. Desde 1989, su nombre se refiere a Nicola Ceravolo, histórico presidente del conjunto giallorosso de 1958 a 1979.

Los Ultras Catanzaro nacieron hace más de cuarenta años, concretamente en 1973. Son un grupo que ha hecho la historia en el movimiento ultra italiano; es respetado y considerado en su justa dimensión, más allá de la marcha del club al que animan, alejado de la categoría de su afición desde hace décadas.

La Curva Massimo Capraro y su estilo británico imbuido de la calidez del Mediterráneo es signo de la tradición de sus tifosi, recogida en una vieja pegatina que reza: «la città arde: è una passione che ti travolge. Lo sento per strada, si insinua tra i miei passi. E’ nell’aria. E’ dovunque. E’ nelle cose che dico e che faccio. E’ un solo grande nome: Catanzaro!». (La ciudad arde: es una pasión que te abruma. Lo siento en la calle, que se desliza entre mis pasos. Y en el aire. Y en todos lados. Y en las cosas que digo y hago. Es solo un gran nombre: ¡Catanzaro!).

En 1989 apareció en los viejos escalones de la legendaria Capraro (entonces todavía llamada sencillamente Curva Ovest) una hoja mecanografiada y titulada: Mentalità UC. Era un fanzine sobre los ultras del Catanzaro que hablaría de la vida interna del club, de las vicisitudes de la sociedad de la ciudad y de la actuación de los ultras tanto en los partidos de casa como los de fuera.

Estamos hablando de hace unos treinta años, un momento en que el concepto de la mentalidad ultra no era un tema incómodo en Italia; es decir, no era un fenómeno antagonista, pero tampoco mayoritario. Diversos grupos a lo largo de toda Italia contaban trataban de enseñar el mantra de la famosa mentalità ultras italiana, pero las curvas aún no estaban a revisar y todavía no se llenaban la boca con su propia mentalidad, pregonando el concepto a los cuatro vientos. El movimiento todavía seguía conservando su pureza original y su mentalitá aún no había sido profanada.

Proféticamente, la directiva de los Ultras Catanzaro 1973 había detectado el núcleo de su principal problema: para ellos, la única salvación para el movimiento ultra italiano, que poco después ya estaría bajo el foco mediático y en el punto de mira de la policía, que sería atacado por su propia comercialización, sería enseñar a las nuevas generaciones de las gradas una mentalidad de «respeto, coherencia, fe, abnegación y lealtad».

En los años de la Serie B de finales de los 80 y con el posterior descenso a los infiernos de la C2, los ultras del Catanzaro hicieron cosas increíbles por seguir al equipo: quinientos de ellos fueron caminando a la vecina ciudad de Lamezia Terme, a pesar de las huelgas y de los boicots convocados en su contra. Quince años después de la fundación del grupo, se seguía defendiendo el escudo a pesar de la sucesión de desastrosas directivas, de las maquinaciones a nivel societario y de la mala influencia de los organismos públicos.

Las Aquile del Sud (uno de los apodos del equipo) siguieron contando con un grupo ultra de gran calidad, en parte gracias a las enseñanzas de aquellos primero cuatro folios mecanografiados. Cualquier persona que los haya visto en acción, sea un aliado o sea un declarado adversario, debe inequívocamente admitir que los Ultras Catanzaro siempre cantan incansables, durante los 90 minutos, sus bufandeos son impresionantes; sus coreografías y pirotécnicas, espectaculares.

Siempre viajando por todo el país, ya fueran quince o cinco mil, todos sus oponentes saben que, en las latitudes calabresas, los choques se conciben de forma leal y directa, sin emboscadas desproporcionadas y con limpieza.

Muchos otros ultras transalpinos estuvieron durante mucho tiempo esperando las fotos de las coreografías de los giallorossi para copiar sus estrategias. Pocos equipos de su cateogría podían competir con la media de ocho mil espectadores de su estadio, demostrando que su lema de «c’è solo il Catanzaro» no era solo una frase para una camiseta.

Catanzaro, en una tierra famosa porque allí los poderosos equipos del norte tienen multitud de seguidores, le dio la vuelta a la situación: en la Massimo Capraro no hay corazones divididos, todos apoyan las iniciales UC ’73.

Los Ultras Catanzaro 1973 conocieron además lo que significa la palabra solidaridad: la tragedia de Soverato, en la que hubo varios muertos después de la inundación de un camping calabrés, ensombreció momentáneamente los cánticos de la Curva Ovest. Todavía se recuerda aquel número de Mentalità UC que salió con una portada completamente negra, de luto, en memoria de los que murieron debido a la negligencia y el clientelismo de las instituciones. Los UC’73 fueron poco después a Foggia y tributaron un recuerdo emocionado a las víctimas inocentes de la explosión de un edificio en el corazón de la ciudad de la Puglia.

Otro episodio destacado fue la muerte en accidente de tráfico de uno de los ultras de la Ovest más conocidos. Muy afectados por la pérdida de Massimo Capraro un hijo de la curva, el hogar de los UC’73 comenzó a llevar su nombre en 1996. Cada año desde entonces se celebra un aniversario en su honor.

Muchas páginas de historia viva del movimiento ultra salen de esta Curva del sur de Italia, aderezada por el aroma que todo tiene en Calabria: un marco brillante para una época única del movimiento italiano que sus protagonistas definen como «lo mejor de nuestras vidas». Han sido más de cuarenta años de una fidelidad única.

Esas cuatro décadas están marcadas por la pierna mágica de Massimo Palanca, O rei, el símbolo de una ciudad. Cuarenta años que se convirtieron en leyenda por la fantástica escuadra de 1982 en la que el Catanzaro hubiera jugado la UEFA según las normas actuales, donde los Bivi, Ranieri, Sabadini, De Agostini y Zaninelli jugaron un fútbol de manual liderados por el profesor Giacomini.

Fueron años de redención de toda una región que viajaba por toda Italia para animar a los giallorossi; los años de aquel presidente legendario, Ceravolo, un galán de inigualable ánimo y con enorme amor por los colores amarillos y rojos. Cuarenta años desde y de la obstinada aplicación del Pinicè Lorenzo y desde que se siguió con devoción la evolución del gran Massimo Mauro, apodado Massimedu, y que llegó a tratar de tú a tú a los Zico, Platini y Maradona.

No solo son más de cuarenta años de historia con el nombre de Ultras Catanzaro 1973, sino también de las SAG, de los Wild Eagles, de la Generazione, de los Avulsi, del Tipsy Group, de los Incoscienti, de los Exalters, de la Brigata, del Gruppo Stadio y de los Maestri Tessitori, del Mods Rule y de los West Gate Soccer Fan, de los UC Soverato y de todas las secciones del centro-norte de Italia (Roma, Pero, Brescia, Firenze, Perugia, Pisa…).

Mientras tanto, Andy Capp continua bebiendo latas de Pilsner en el Bodegon Pub, brindando por estos más de cuarenta años en el nombre de Massimo Capraro y de todos aquellos pioneros que ya no están, que siguieron y apoyaron a las Aquile del Sud desde los ya lejanos principios años 70.

Los ultras giallorossi tienen un hermanamiento histórico con los ultras del Barletta, nacido con ocasión de la promoción de ambos equipos a la Serie B; también con los ultras del Brescia, nacido en la década de los 80; y sobre todo con los ultras de la Fiorentina, nacido también a partir de la década de los 80, después del segundo puesto de los viola en la Serie A de la 81-82. Este es un hermanamiento muy sentido por ambas facciones.

Otras amistades históricas de los ultras del Catanzaro son las que se mantienen con los ultras de la Nocerina, nacida cuando los calabreses recibieron a los de Campania en el Nicola Ceravolo, con motivo del partido de desempate entre de su equipo  contra el Catania en las eliminatorias de ascenso de la Serie C 77-78. También tienen buena relación con los ultras de la Reggina y con los ultras de la Vibonese, gracias a la presencia masiva de giallorossi en la ciudad de Vibo Valentia y su provincia homónima. Por último, tienen buenas relaciones con los ultras sardos del Olbia, con los ultras sicilianos del Siracusa, con los austriacos del Salzburgo y con los españoles del Atlético de Madrid.

La principal rivalidad es la que mantienen con los ultras del Cosenza, con los que su eequipo disputa el Derbi de Calabria. Otra rivalidad muy sentida es la que se tiene con los ultras del Catania, a causa de la promoción de ascenso citada anteriormente entre el Catania y la Nocerina, jugada en Catanzaro. Una rivalidad que se vive con más templanza es la que existe con los ultras del Crotone, aunque es mucho más sentida por parte de los seguidores pitagóricos, entre otros motivos porque durante mucho tiempo la ciudad de Crotone fue parte de la provincia de Catanzaro.

Otras rivalidades dignas de mención son las mantienen con los ultras del Messina, los ultras del Verona, los ultras del Battipagliese (ciudad de la provincia de Salerno, en Campania), los ultras del Perugia, los del Arezzo (equipo de la Toscana), los ultras del Acireale siciliano, los ultras del Taranto, los del Casarano y los ultras del Andria (estos tres últimos, todos equipos de la Puglia).

Es la historia de los Ultras Catanzaro 1973, uno de los grupos más históricos y respetados de toda Italia:

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