La erupción del Krakatoa en 1883: las crónicas de la época

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Pocos días antes del fin de 2018, el mundo se estremecía ante la noticia de que un tsunami había golpeado las costas indonesias y rememoraba las escenas de destrucción causadas por el que en 2004 asoló el sureste asiático. A diferencia de aquel, producido por un terremoto submarino en el océano Índico, en esta ocasión el causante de la ola gigante fue un viejo conocido de los lugareños al que puede que incluso los más viejos del lugar aún recuerden haber visto nacer entre 1928 y 1930: el Anak Krakatau, cuya traducción es literal es «el hijo del Krakatoa».

Este volcán recibe su nombre del anterior que se encontraba en el mismo punto geográfico, el Krakatoa o Krakatau en el idioma local, y cuya erupción el 27 de agosto de 1883 sembró el caos y la destrucción, originando miles de víctimas mortales y causando tsunamis que llegaron a golpear barcos en las costas de Sudáfrica. Documentos de la época hablan de grupos de esqueletos humanos esparcidos sobre balsas de piedra volcánica que se encontraron flotando en el océano Índico incluso un año después de la erupción. En todo el mundo se pudieron observar fenómenos en el cielo, como espectaculares puestas de sol con cielos de vivos colores rojizos, como los que se produjeron en su momento tras la explosión del monte Tambora sesenta y ocho años antes. Tal fue el nivel de la erupción del Krakatoa, que la isla en que se encontraba despareció de la faz de la tierra, hundida en las profundidades del Pacífico; hasta que, cuarenta y cinco años después, comenzó a emerger una nueva amenaza: su hijo, el Anak Krakatoa.

A continuación reproducimos la noticia aparecida en un periódico neozelandés de la época, que refirió el modo en que los medios recogieron esta catástrofe natural y que basa su crónica en los artículos enviados por el corresponsal del periódico neoyorkino Daily News.

La erupción volcánica en Java (Grey River Argus, 7 de noviembre de 1883)

Se cree que entre ochenta mil y cien mil nativos, además de un gran número de europeos, han muerto en este terrorífico desastre. La ayuda ha sido proporcionada por el gobierno holandés. Según un comunicado emitido por el gobernador general de las Indias Holandesas, el distrito de Telok Betong en Sumatra está casi con seguridad totalmente destruido, siendo imposible la comunicación a través de cualquier medio con la zona. No se han recibido tampoco noticias de Lampong, lugar al que se ha enviado una expedición. La navegación en el estrecho de la Sonda es muy peligrosa y han sido tomadas medidas para asegurar la seguridad de los buques. Los faros en Ersteput, en Java y en Vlakkehoek aún se mantienen en pie, pero su luz se ha extinguido. Los barcos de su Majestad, el Champion, Magpie y Flying Fish se dirigen hacia el estrecho de la Sonda para documentar los cambios referentes a la navegación en la zona.

El corresponsal del Daily News de Nueva York ha enviado una crónica más detallada, que ha sido publicada con posterioridad, sobre la erupción. Escribe lo siguiente:

«Los sucesos empezaron en la isla de Krakatoa el sábado 25 de agosto, cuando profundos estruendos comenzaron a ser perfectamente audibles desde Suraperta y Batavia. Al principio, hubo pocos motivos para alamarse, pero en unas pocas horas se inició una lluvia de rocas y durante toda la noche cayeron piedras ardiendo y cenizas. Por la mañana todas las comunicaciones con Anjer y el estrecho de la Sonda estaban destruidas, los puentes habían caído y era imposible transitar por los caminos. Las perturbaciones se extendieron bajo las aguas del estrecho, que hervían y silbaban, a la vez que grandes olas golpeaban las costas de Java. La temperatura del mar subió en torno a veinte grados centígrados. Los estruendos fueron volviéndose más audibles de manera gradual y al mediodía, el Maha Meru, el volcán más grande, expulsaba lava a una velocidad alarmante. Esta erupción pronto alcanzó al monte Guntur y otras montañas menores, hasta que más de un tercio de los cuarenta y cinco volcanes de Java estaban en plena erupción o muy cerca de estarlo. Justo antes del anochecer, apareció una gran nube luminosa sobre el monte Guntur y el cráter del volcán comenzó a emitir fuertes bocanadas de lodo blanco sulfuroso y lava, seguidas rápidamente por explosiones y tremendas lluvias de ceniza y fragmentos de roca, expulsadas en todas direcciones, llevando la muerte y la destrucción con ellas. Estas terribles erupciones estuvieron acompañadas por fenómenos marítimos. Las nubes estaban cargadas de electricidad y durante ese tiempo se produjeron quince enorme trombas marinas. Hombres, mujeres y niños huían aterrorizados de sus hogares llenando el aire con chillidos de horror. Cientos de ellos fueron incapaces de escapar antes de que las casas se derrumbasen, siendo enterrados bajo grandes masas de roca y lodo.

Durante la noche del domingo, las sacudidas y las erupciones incrementaron su violencia, pareciendo que la isla podía hundirse en el mar. Al mismo tiempo, enormes olas comenzaron a golpear con fuerza la costa, llegando a penetrar profundamente en el interior de la isla en algunos puntos, al mismo tiempo que se abrían profundos abismos en tierra, amenazando con engullir edificios y población.

Alrededor de la medianoche tuvo lugar la escena más terrorífica. De pronto, una enorme nube luminosa, similar a la que tuvo lugar sobre el monte Guntur, pero mucho mayor, se formó sobre la cordillera de Kandang, situada en la costa sureste de la isla. Esta nube fue incrementando su tamaño de forma gradual hasta formar un dosel rojo y gris sobre una extensa porción del territorio. Durante este lapso de tiempo, la fuerza de la erupción se incrementó y mares de lava corrían de manera incesante montaña abajo hasta llegar a los valles, arrasando todo a su paso. Sobre las dos de la mañana del lunes esta gran nube se rompió repentinamente en secciones más pequeñas hasta desvanecerse. Cuando llegó la luz del día se pudo comprobar que una enorme porción de terreno había desparecido, desde Point Capucin, en el sur, hasta Negery Passoerang, hacia el norte y el oeste en su punto más bajo, lo que sumaba un total de cincuenta millas cuadradas. Aquí se encontraban los pueblos de Negery y Negery Babawang. Ninguno de sus habitantes pudo escapara de la muerte. La cordillera de Kandang, que se extendía a lo largo de la costa formando un semicírculo de unas sesenta millas había desaparecido. Las aguas de la bahía Welcome en el estrecho de la Sonda, las de la bahía Pepper en el este y el océano Índico en el sur se precipitaban y formaban un mar de aguas turbulentas.

En la noche del lunes, el volcán de Papandayang estaba en el punto álgido de su erupción, que estaba acompañada de explosiones de las cuales se ha dicho que se escuchaban a largas millas de distancia. En Sumatra se pudo ver como emergían de las montañas tres columnas de llamas de gran altura, para luego cubrir de lava grandes porciones de tierra en todas direcciones. Las piedras ocuparon millas a la redonda y fragmentos negros flotaban en el aire causando una total oscuridad. Un torbellino acompañó esta erupción, lo que causó que tejados, árboles, hombres y caballos fuesen arrastrados por los aires. De repente, el escenario cambió. La montaña se rompió en siete partes sin previo aviso y lo que era Papandayang es ahora un grupo de siete picos distintos entre los que se pueden ver grietas abiertas con materia fundida. De las fisuras surgen nubes de vapor y lava que corre lentamente las laderas de las montañas, llegando a formar capas de doscientos o trescientos pies. Uno de los incidentes más singulares fue la repentina aparición en la mañana del martes de catorce nuevos volcanes en el estrecho de la Sonda, formando una nueva cadena casi recta entre Pont St. Nicholas en la costa de Java y Hoga Point en la costa de Sumatra, en lo que antes había sido Merak y Middle Islands, que se habían hundido en el mar el día anterior».

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