Curva Sud Verona, Ultras Verona

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Club: H. VERONA, F.C.

Ciudad: VERONA (Verona) (256.461 habitantes).

Provincia: VERONA (Verona) (925.290 habitantes).

Región: VENETO (Véneto) (4.885.271 habitantes).

En las filas de los diferentes grupos ultras veroneses, hay muchos que siguen siendo asiduos a la Curva Sud Verona desde los tiempos de las Brigate Gialloblù. Siempre es difícil reflexionar sobre la historia de manera objetiva, pero hacerlo sobre este colectivo quizá no lo sea tanto. Al fin y al cabo, nadie en Italia tiene duda del fenómeno social que supusieron sobre cómo, incluso después de la disolución del grupo histórico, en 1991, han mantenido su peso en la historia del movimiento ultra italiano.

A día de hoy, muchos jóvenes de la Curva Sud Verona siguen sintiéndose parte de la trayectoria de las Brigate; mientras tanto, muchos de los adultos que vivieron la mejor época de la curva veronesa permanecen activos, ocupando su lugar en la ubicación tradicional de los ultras gialloblù (amarillo-azules) en el Stadio Bentegodi.

El nacimiento de las Brigate Gialloblù tuvo lugar el 30 de noviembre de 1971, en el Bar Olimpia del Borgo Venezia, un barrio de la zona oriental de la ciudad de Verona. Los primeros brigadisti vinieron sobre todo de la gran ciudad, mientras que los primeros pueblos o villas de la provincia de Verona en las que se desarrolla el fenómeno fueron Cerea, Vigasio, Valeggio, Bovolone, Nogara y Valpolicella.

Las Brigate, como la mayoría de los otros grupos de tifosi organizados, nacieron con una línea apolítica y los primeros grandes enfrentamientos tuvieron lugar en 1973 con ultras abiertamente politizados, como por ejemplo los ultras bolognesi. El punto de inflexión en el estilo de tifar se produjo en 1976, cuando los ultras veroneses comenzaron su histórica amistad con los supporters del Chelsea, F.C., momento a partir del cual se comenzaría a exponer la bandera de la Union Jack (bandera del Reino Unido) en el estadio veronés, tradición que a día de hoy sigue vigente.

Los ultras de las Brigate pronto se hicieron famosos en los llamados «veinte años de oro» por sus cánticos, por lo compacto de su Curva y por la originalidad en las mensajes mostrados en sus pancartas, así como por su tendencia a denigrar y menospreciar a cualquiera que fuese el oponente. A lo largo de este periodo, grupúsculos ultras de derechas (Gioventù Scaligera, Verona Front o Hellas Army) o de izquierdas (Rude Boys) coexistieron dentro de las Brigate Gialloblù respetándose mutuamente.

En la segunda mitad de los años 70, con el aumento de la militancia política en muchos grupos ultras, incluidas las Brigate, y con la conclusión de la mayoría de los hermanamientos y las rivalidades que aún existen entre la mayoría de las partes, los disturbios y los enfrentamientos entre los ultras se multiplicaron. Los ultras de Verona, después de los incidentes en el conocido como Saqueo de Brescia, en diciembre de 1986 (en el que fueron dañados más de quinientos coches) terminaron en el ojo de la tormenta mediática italiana. Nunca han dejado de estar en ella hasta el día de hoy.

En Italia, el nombre de Brigate Gialloblù sigue siendo sinónimo de violencia descontrolada y vandalismo para la gran mayoría de la gente no perteneciente al mundo ultra. Aquel episodio de Brescia no pasó desapercibido y la Fiscalía italiana inició una investigación: las investigaciones trajeron consigo la detención, el 1 de febrero de 1987 en Verona, de doce ultras brigadisti acusados de conspiración criminal: por primera vez en la historia de Italia unos ultras fueron juzgados como «verdaderos y propios» criminales.

Tras la repetición de nuevos incidentes y enfrentamientos con las fuerzas del orden, el grupo de las Brigate Gialloblù decide disolverse el 14 de noviembre de 1991, pasando el testigo a la Curva Sud para que esta recogiera la herencia y continuara animando al Hellas Verona y defendiendo el peso de su hinchada en la ciudad de Verona. Esta disolución marca el comienzo de una nueva era, no sólo en los ultras de Verona, sino dentro de todo el movimiento ultra italiano.

La desaparición de las Brigate no modificó en absoluto la pasión y el entusiasmo de los ultras gialloblù que se quedaron para alentar al equipo, incluso después del descenso a la Serie C de 2007. En esa ocasión, durante las celebraciones de los tifosi y los jugadores del conjunto ligur de La Spezia (equipo que resultó vencedor en el doble enfrentamiento con el Hellas), la Curva del Verona permaneció llena, coreando al unísono cánticos de apoyo al club y de orgullo por la pertenencia a la ciudad y provincia de Verona.

Después del fracaso deportivo, en la campaña de abonados de la temporada 2007-2008, el número de abonados gialloblù pasó de los 6.073 del año anterior a 9.635 socios en Serie C (equivalente a la Segunda B española).

En los años de militancia en la Serie C1 (luego llamada Lega Pro Prima Divisione), las estadísticas siguieron informando del registro espectacular de asistencia semanal al estadio Bentegodi, que por lo general solía estar entre los 10.000 y los 17.000 espectadores. A lo largo del periodo la Curva Sud Verona permanece llena hasta la bandera en todos los partidos de casa, llegando a registrarse varios llenos en el estadio, como en la jornada que 25.328 espectadores llenaron el Bentengodi en un partido entre el Hellas Verona y el Portogruaro.

La cifra casi se igualó el año siguiente, cuando el Verona, ya a un paso del ascenso, derrotó a la Salernitana en la final del play-off: ese día presenciaron el partido 22.548 espectadores. Estas cifras suponen un récord de asistencia en la tercera categoría del fútbol italiano, poniendo de relieve la fidelidad de la hinchada del Hellas en general, y de los ultras scaligeri de la Curva Sud en particular. A ello hay que añadir, además, que cuanto peor le iban las cosas al equipo histórico de Verona, otro club de la ciudad sin ninguna tradición, el Chievo, estaba jugando en la Serie A.

En la actualidad, la Curva Sud Verona sigue siendo el hogar de los grupos más fieles del Bentegodi, destacando entre los grupos que la componen los Butei (muchachos, en dialecto veronés), y siendo una Curva con una línea política de derechas.

En cuanto a los hermanamientos de los veronesi, destaca la amistad con los ultras de la Fiorentina, en lo que supone un hermanamiento muy sentido y uno de los primeros en la historia del fútbol italiano. También es importante la cercanía con la Gradinata Sud de los ultras sampdoriani, que dura ya más de veinte años. Existen asimismo hermanamientos con los ultras de la Triestina, que se remonta a los años 70 y siempre ha sido muy sentido por ambas partes, debido a la fuerte convergencia política de las dos Curvas. Por último, también hay excelentes relaciones, aunque no hermanamiento, con los ultras de la Lazio (a su vez muy próximos a los de la Triestina).

En cuanto a las grandes rivalidades, la más importante e histórica de los es la que se mantiene con los ultras del Vicenza, club de la ciudad véneta de nombre homónimo ubicada tan solo a 59 km de Verona. De hecho, el Vicenza Calcio es el equipo contra el cual el Hellas ha jugado más veces. Muy cerca está la rivalidad con los ultras del Brescia, también por la cercanía de ambas ciudades (73 km). Otras rivalidades importantes de los ultras gialloblù son la mantenida con los ultras del Napoli y con los del Genoa, debido a los numerosos enfrentamientos entre estas facciones opuestas durante los años dorados de los grupos ultras en Italia, en la década de los 80.

También mantienen una importante enemistad con los ultras del Livorno, los del Módena y los ultras del Bolonia, debido a la rivalidad deportiva que se remonta a los albores del fútbol en Italia, y también a causa de las posiciones políticas predominantes en cada una de las curvas.

Existe rivalidad, asimismo, con los ultras de la Atalanta y con los ultras del Cagliari, con varios enfrentamientos entre los colectivos tanto dentro como fuera de los estadios (en el caso de los sardos, sobre todo después del nacimiento de su grupo ultra histórico, los Sconvolts).

Existe también una cierta enemistad con los ultras del Udinese, por la amistad que une a Trieste y Verona (Udinese y Triestina son eternos enemigos regionales). Tampoco son buenas sus relaciones con los ultras de la Roma (dada la amistad del Hellas y el Lazio), aunque se mantiene un gran respeto en reconocimiento mutuo como curvas fundamentales en la historia del movimiento ultra.

También son malas las relaciones con los ultras del Pescara (derivan del hermanamiento que une a estos con los enemigos históricos de los veronesi, los ultras del Vicenza), y de los tres grandes equipos italianos: con los ultras del A.C. Milan (equipo al cual el Hellas Verona hizo perder dos títulos de liga en 1973 y en 1990), los ultras de la Juventus (la Juve sufrió derrotas en repetidas ocasiones en Verona, siendo determinantes en los Scudettos de los años 80 ganados por el Napoli y la Roma) y con los ultras del Inter, en este caso por un hermanamiento que se detuvo bruscamente en 2001, debido a varios desacuerdos entre las dos facciones.

Otro hermanamiento que se disolvió fue el mantenido con los ultras del Torino, como resultado del cambio generacional de ambas facciones. Aunque realmente nunca han estado en total desacuerdo y las dos partes mantienen una fraternidad basada en el odio común a los bianconeri juventinos, ambas aficiones han ido alejándose a lo largo de los últimos años.

Como se puede observar, el lema histórico de las Brigate Gialloblù tiene bastante sentido: «Soli contro tutti» («solos contra todos»). A pesar de que las relaciones de los ultras del Hellas Verona no están tan condicionadas por cuestiones políticas como las de otros colectivos, antiguos desencuentros futbolísticos y, sobre todo, el carácter propio de las Brigate han marcado la evolución de los Ultras de Verona. Parte indiscutible de la historia del movimiento ultra en Italia:

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Editor-redactor del Blog El domingo a las cinco y editor-tertuliano del Podcast Lleno hasta la bandera
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